Por qué cada vez hay más jóvenes que no tienen relaciones íntimas

Uno de cada tres jóvenes norteamericanos entre los 18 y los 24 años folla nada o casi nada. Es decir, un 30,9% frente al 18,9% registrado entre el 2000 y el 2002.

Entre el confinamiento, Tik Tok, la decepción con las apps de ligue y demás complicaciones de la vida, los jóvenes follamos menos que nunca. Es una realidad y no nos basamos únicamente en los comentarios de nuestros seguidores en redes sociales. Una investigación realizada los Estados Unidos y recogida por el portal Magnet, apunta a que aproximadamente uno de cada tres jóvenes norteamericanos entre los 18 y los 24 años folla nada o casi nada. Es decir, un 30,9% frente al 18,9% registrado entre el 2000 y el 2002.

Vamos que no hace falta haber estudiado mates para entender que los primeros mileniales y totalidad de la generación X, la inmediatamente anterior a los mileniales, follaba básicamente el doble que las generaciones posteriores, especialmente la Z. Pero lo más impactante es que el dato no es tanto generacional, sino circunstancial, es decir, todos los rangos de población follan menos a día de hoy de lo que lo hacían a principios de siglo. Y eso que por aquel entonces seguía muy vigente el problema del SIDA, por ejemplo. 

¿Significa esto que nos estamos volviendo unxs rancios? Pues sí y no. Por un lado, como apuntan desde Magnet es cierto que la caída del sexo ha venido ligada a la caída del consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias diversas. En concreto, el consumo habitual de alcohol pasó del 80% de los jóvenes en 1991 al 60% en 2017, el de tabaco del 70% al 39% y el de otras sustancias del 24% al 19%. Si a esto le juntamos que el 53% de los jóvenes menores de 30 años viven con sus padres en nuestro país, comienza a entenderse que el fenómeno es bastante global y que quizá las cifras puedan incluso empeorar.

Pero uno de los motivos que podría explicar este descenso y del que no se suele hablar también podría estar relacionado por temas de salud mental. Con un 40% de paro juvenil, precariedad en los trabajos, precios de la luz y los alquileres por las nubes, y el remate de la pandemia global, los casos de ansiedad o depresión se han disparado afectando aún más a las cifras del sexo ya que uno de los síntomas más comunes es la pérdida total del apetito sexual. En conclusión, o mucho cambian las cosas o en el futuro nos reproduciremos y no será por nuestra culpa.