Porque A Veces Los Hombres También Lloran Por Amor

No siempre somos las mujeres las que sufrimos por amor, las que nos entregamos por completo a un sentimiento y nos hacen daño. Ellos, los hombres, también han tenido que recoger a veces su propio corazón hecho pedazos, reconstruir su vida y superar una ruptura, una traición, una pérdida... Algunos lo llevan por dentro, en una sociedad que no siempre acepta la emotividad en los hombres, y otros son valientes para enfrentarse a sus sentimientos, para hablar de lo que les duele. Los que más posibilidades tienen de superarlo y seguir adelante son precisamente los que han aceptado su tristeza, aunque a veces en el momento nos puedan dar mucha pena, si somos su amigo, su hermana o su madre... El nombre verdadero de estos cinco hombres no ha sido revelado, para preservar su intimidad, pero son cinco historias auténticas que en realidad muchos más sufren y conocen.

1. Una relación tóxica que dejó a Luis sin trabajo y con pocos amigos

Desde que Luis empezó con Clara, todo fueron problemas. Enseguida se fueron a vivir juntos, y ella tenía pegas con casi todos sus amigos. Le caían mal por una razón o por otra, y en general cualquier cena con invitados acababa en una gran discusión de pareja. También discutían por las mañanas, hasta el punto de que Luis llegaba tarde a trabajar, o muchos días faltaba porque ella le decía que se encontraba muy mal y necesitaba que le hiciera un recado o alguna otra cosa.

Con el paso de los meses, los amigos dejaron de llamarle para quedar, y lo peor de todo es que acabaron por despedirlo del trabajo. Dos años más tarde lo dejaron, pero Luis estaba con la autoestima por los suelos, a causa de llevar tiempo en paro y haber perdido el contacto con sus amigos. Una relación de pareja nunca debería ser un lastre, un motivo para dejar de ser feliz ni dejar de ser uno mismo.


2. Adrián esperó inútilmente

Los hombres no son todos fríos e insensibles, como algunos los pintan a veces. Hay mujeres, igual que hombres, capaces de herir sin remordimientos. Adri y Laura estaban muy bien juntos, y cuando ella se fue de Erasmus, él la esperó durante 9 meses. Hablaban poco por Skype porque no coincidían en horarios, hasta que ella volvió en junio y le confesó que había conocido a otro y que quería dejarlo con él. Un año de su vida que había estado perdiendo, esperando inútilmente a alguien que le estaba traicionando.


3. Raúl se enamoró de un corazón roto

Él no es el único que ha vivido un desamor cocinado lentamente, una relación que tenía escrita su sentencia de muerte desde el día en que empezaron. Ella se llamaba Ana, y desde el primer día le hablaba de su ex, aquel que le marcó tanto y le había traicionado. Raúl le puso su hombro, la escuchó con paciencia, la apoyó siempre... pero nunca consiguió que Ana recuperase la sonrisa, ni que superase del todo su mala experiencia.

Un día, después de años de rutina, discusiones y roces, dejó de ser suficiente con la complicidad que tenían, y Raúl le dijo a Ana que sentía que ella nunca podría ser feliz con él. Ella le dijo que era cierto, y lo dejó marchar.


4. Ari resultó ser una persona distinta

Carlos salía con Ari. Cuando iba por la calle, notaba que se giraban a mirarla y se reían. A él le parecía raro porque su novia era realmente muy guapa, pero no entendía lo de la risa. La relación marchaba bien, aunque era todo bastante fácil, ya que no vivían juntos, y sus actividades eran ir al cine, pasar el fin de semana en algún hotel a las afueras o salir a cenar.

Un día, tomando una copa, Carlos se encontró con un viejo amigo, le presentó a Ari y su amigo le dijo que quería hablar con él a solas. Salieron del bar, y su amigo le preguntó si no le importaba salir con una actriz porno. Carlos no tenía ni idea, y no es que tuviera nada en contra del tema, sino que le dolió la mentira. Sintió que ella no era la persona que le había hecho creer.


5. Juan vivió durante años una mentira perfecta

Juan tuvo durante muchos años la sensación de que vivía una relación ideal. Se preocupaba mucho por ella, con detalles de todo tipo que sabía que le encantaban, y lo daba todo por la relación: tiempo, dinero y sobre todo ilusión. Ella muchas veces estaba ocupada trabajando o quedando con sus amigas, pero él confiaba y nunca se planteó nada más, hasta que empezó a ocurrir algo extraño.

Ella comenzó a dudar de él y a mirarle sus Whatsapps, pero Juan no entendía qué le pasaba y por qué dudaba de él, hasta que un día pensó: "Puede que en realidad esté proyectando en mí lo que hace ella". Cogió el móvil de Silvia y se dio cuenta de que había vivido una mentira durante meses, porque ella llevaba tiempo viendo a otro a la vez. Juan tardó apenas unos meses en olvidarse de ella, pero le costaría muchos años superar esa pérdida de confianza, esa inseguridad que le afectaría en sus siguientes relaciones.