No, hacerte la difícil con alguien no funciona

Existe la depilación láser, la píldora anticonceptiva y Tinder, pero tú te empeñas en usar las mismas técnicas románticas que en tiempos de Carlos III. Sabemos que superaste esa idea de que ningún tío te recogería al salir del trabajo con un caballo blanco, pero ahora te toca enfrentarte a lo peor. Da igual que seas de pueblo o ciudad, que detestes el animal print o lo adores, que seas más de reggaetón que de Lady Gaga… Esto te afecta: creer que hacerse la difícil funciona no es cierto y solo te ha convertido en una mujer insatisfecha y frustrada. Afortunadamente, ni todas las chicas piensan así ni todos los chicos buscan ese perfil de 'chica dura' que en realidad solo está llena de miedos. Pero ahórrate los pucheritos y lee con atención, prometemos llevarte hacia la luz…

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No es 100% culpa tuya

A menudo habrás escuchado que para conquistar a un chico “debes” seguir una serie de reglas como “no contestar rápido”, “evitar ser accesible”, “aparentar misterio” o “no decir 'sí' a todo a la primera”. Vaya, que no se te note que te gusta mucho. Desecha de tu cabeza esta mierda. Fingir ser quien no eres sí te hace patética. La idea de “hacerse la difícil” forma parte del sexismo al que tanto hombres como mujeres nos enfrentamos en las relaciones. Sin embargo, los roles sexuales han cambiado mucho en las últimas tres décadas y esto ha tenido un impacto en nuestra forma de ligar, enamorarnos, follar y viceversa.

Si esperas a que él dé el primer paso y te muestras continuamente 'ocupada', lo más posible es que pase de ti. Creerá que eres una completa arrogante, que le estás mareando… y por supuesto, te borrará de Facebook y de todas partes. Seguramente, este rechazo se manifestará también si pones cara de acelga cuando él te da un abrazo en público o si delante de él, coqueteas con tus/sus amigos para ponerle celoso… ¿Hola? ¿Vuelves a tener trece años? ¿Qué sentido tiene mostrarte indiferente si te gusta? Solo consigues hacer más difícil que se cree una relación de intimidad entre vosotros. Póntelo en un post-it: los juegos de gato y ratón espantan, aburren y desgastan.

¿Entonces qué hago?

Una mujer segura de sí misma resulta mucho más sexy que otra que se pasa los días de neurosis en neurosis, envuelta en la pose de “mujer inalcanzable” y dándole una de cal y otra de arena. Va a pensar que estás como una chota si hoy te muestras encantadora y mañana le contestas con monosílabos a todo. Dar a conocer tus intenciones con un chico, no supone que no tengas otras prioridades en la vida. Si el chaval es inteligente, agradecerá que seas sincera y directa, no va a pensar que quieres casarte mañana. Obviamente, esto no significa que tengas que practicar una honestidad radical, ofrecerle un contrato de “amor eterno” o confesarle inmediatamente todos tus secretos.

Se trata de algo más simple. Si quieres hablar, escríbele. Si quieres quedar, díselo. Si quieres follar y después meterle un dildo por el culo, propónselo. No importa que sea la primera cita o la quinta: tu coño es un coño, no un templo sagrado donde adentrarse después de una sacrificada peregrinación. Reprimir tus deseos y necesidades solo te provocará ansiedad y malhumor. Si quieres causar buena impresión (1) respeta el espacio de la otra persona, (2) trata de que las señales de flirteo sean CLARAS (no le montes pollos porque no ha entendido tus jeroglíficos indescifrables) y (3) muéstrate real: mejor ser auténtica que fingir un modelo de mujer obsoleto.

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Aparte de esto, recuerda que, por el momento, no vives en un mundo ideal. Todavía existen especímenes que 'disfrutan de la cacería' y creen que 'si no te haces de rogar' eres 'menos' interesante o pueden llegar a llamarte cosas peores. Con lo cual, creen que deben embaucarte o prometerte una boda con siete damas de honor para que te acuestes con ellos. ¿Qué falta hace todo esto hoy en día? Pero semejante chorrada no debería afectarte si tu objetivo es construir una relación con o sin compromiso, pero honesta, positiva, motivadora y con mucho sexo (¿quién no quiere eso?). Desde luego, es algo para lo que no están programados estos sujetos. ¿O acaso tu prototipo de hombre es aquel que se comporta como un Neanderthal? Ni eres el trofeo ni el reto de nadie. Y no se te debería juzgar porque te guste el sexo y lo practiques cómo y cuando quieras.

Ojo, porque todo esto no garantiza que vayas a enamorar al primero con el que salgas y no te hagas la difícil Cabe la posibilidad de que hayas malinterpretado sus intenciones o que, repentinamente y de forma inexplicable, éste presuma de novia y esa no seas tú (sí, todo muy fuerte, súper fuerte). En ese caso, aunque creas que es un puto cerdo traidor, tendrás que aceptar el 'no' y asumir que los tíos no son como los Pokemon: no tienes que hacerte con todos.