Guía definitiva para ver nopor con tu pareja sin acabar en drama

Dentro del universo de las innovaciones sexuales ver películas de contenido erótico puede ser una buena iniciativa para reforzar la intimidad y el placer

Estoy recostada en la cama mirando el móvil y una sensación me recorre el cuerpo. Me acabo de poner cachonda sin motivo alguno. A veces me pasa de esta manera, mi cuerpo se enciende pidiendo que le otorgue placer. Abro alguna web porno y voy al contenido que más me agrada para provocarme un orgasmo. La sensación, cuando termino, es maravillosa. De vez en vez me quedo observando las cantidad de contenido que hay en estas páginas y me imagino lo interesante que sería verlo acompañada. De repente me salta una duda, ¿cómo le propongo a mi pareja que veamos porno juntos? Es sabido que ambos lo miramos en la intimidad pero, si a él le excita y a mí también, ¿qué habría de malo en verlo acompañados? Una nueva fantasía nace en mi imaginario y tengo la necesidad de que la compartamos pero no sé muy bien cómo hacerlo.

El sexo implica que debe haber un grado de intimidad y de confianza más o menos impuestos. A veces no ocurre de esta manera y esto no tiene nada de malo. Me refiero a esos polvos de una noche con una persona con la que compartes poco más que un deseo y una tensión sexual. Igualmente cuando ambos cuerpos desnudos se fusionan entre las sábanas (o en donde sea) se abre un, digamos, nuevo capítulo. Cuando llevas un tiempo compartiendo este placer con una misma persona la confianza se expande y el placer aumenta porque os vais conociendo. En las parejas que llevan más tiempo puede llegar el momento de que la chispa mengue y es cuando toca ponerse manos a la obra para innovar y probar cosas nuevas. Es ahí donde ver este contenido erótico puede ser una fórmula.

No es educación sexual

Es cierto que no existe una guía única y definitiva sobre cómo podemos comenzar este juego. Esto depende, como sucede en la mayoría de las relaciones sexuales, de la pareja, de cómo sea la dinámica y la comunicación. Igualmente es aconsejable, siempre que se tenga una fantasía, poder compartirla abiertamente con esa persona porque esto hará que la relación sexual sea más cómoda y satisfactoria. En el universo de la pornografía hay un sinfín de categorías y, según a quien le preguntas, te responderá una u otra cosa. Como los gustos son tan diferentes ver este contenido con la pareja puede daros pautas de lo que le gusta, de lo que le excita y de qué manera experimenta el placer. Aunque digamos que no existe una guía sí que hay ciertos puntos que hay que tener en cuenta, nos los explica Lydia Parrilla, psicóloga y Sexóloga en Dupla.

“Lo primero que hay que saber es que la pornografía no sustituye a la educación sexual, ya que no es la realidad, es ficción”. Es importante tener este dato en cuenta porque muchas veces querremos reproducir el contenido que vemos en estas webs y la relación sexual puede ser muy diferente. Si nos fiamos de todo lo que observamos podremos generar unas expectativas que pueden acabar en frustración si no se alcanza lo que se imaginó. Esto no solo concierne a la práctica en sí, como explica la experta, “en el porno convencional nos encontramos con personas con físicos poco habituales. Debemos ser conscientes de ello para no dejar que esto pueda afectar a nuestra autoestima y aceptación corporal”.

Hay otros puntos importantes a la hora de iniciar este viaje que hay que tener en cuenta: “las relaciones sexuales que aparecen en el porno están basadas en el coitocentrismo, algo muy alejado de la realidad. Tener esto claro nos evitarás que podamos desarrollas problemas de derivados, como por ejemplo, la eyaculación precoz o la ausencia de orgasmos”. El sexo tiene múltiples fórmulas, disfrutar del placer no se basa en un recorrido que tiene como meta el orgasmo. Es importante disfrutar de todo el proceso, conectar con el cuerpo, conectar con los genitales, conectar con la mente y poder abrazar las sensaciones que nacen de este contacto. Lo mejor de poder compartir la intimidad de ver contenido pornográfico en pareja es que es todo un aprendizaje.

Mira cómo se lo come

Si tienes una pareja y os habéis ido conociendo poco a poco, es posible que sepas qué le gusta ver, con qué contenido se masturba o qué fantasías viajan por su mente. Aunque pareciera que esto es obvio, no sucede con todas las personas de la misma manera. Entablar esta conversación es hacer que la confianza crezca pero también es cierto que hay personas a las que les resulta molesto que su pareja vea este contenido. Debemos saber que esto no es malo, vivir el placer en solitario viendo pornografía es completamente sano, cuando te masturbas en soledad aprender qué te gusta, con lo cual a la hora de tener una relación sexual es posible que se lo comuniques a la otra persona o que le guíes a través de lo que te gusta.

Ahora bien, cuando llega el momento de plantear el hecho de ver una película pornográfica juntxs tiene que ser, quizás, en un espacio y momento determinados. Es decir, si estáis en un contexto frío puede ser más complicado hablar de tomar estas iniciativas. Así pues, uno de los primeros puntos sería encontrar el espacio para proponer esto. Puede ser después de tener sexo, puede ser también si estáis hablando de qué cosas habéis probado con otras personas o también en mitad de la relación sexual. Cuando estás follando se abren muchas puertas que dejan espacio a las fantasías. La excitación es tan grande que te das los permisos de recrear palabras y situaciones que te generan placer. Si ver pornografía es una de ellas, este espacio puede ser bueno para proponerlo. Otro contexto es cuando comienza el calentón: os besáis, empiezan las manos a jugar y antes de ir directamente a desnudaros, una buena idea sería preguntar si apetece compartir esta experiencia.

Preguntar sería otro de los pasos, no hay que forzar para absolutamente nada a nadie, por mucho que tengas ganas y por mucho que consideres que va a ser algo positivo, no hay que forzarlo porque puede acabar siendo incómodo. Si ambxs habéis accedido, es momento de que o bien tú o bien la otra persona elija algún contenido que le guste. Cuando esto ocurre puede haber un instante un poco raro, es ahí cuando ambxs debéis hablar. La persona que lo ha puesto puede explicar lentamente por qué le gusta, la otra puede hacer preguntas. Con el contenido visual de fondo podéis ir generando esta conexión que hará que el placer aumente. A veces ocurre que ver porno, cuando comenzáis a tener sexo, se queda en un segundo plan y solo sirve para dar paso al calentón. Si es así, también está bien, no hay que ceñirse a ningún guión.

Aprender

Ver pornografía juntxs es una de las mayores oportunidades de aprender qué le gusta a la otra persona. Teniendo siempre en cuenta que se trata de un contenido ficcionado, podemos nosotrxs también intentar reproducirlo. Por ejemplo, si tu pareja ha puesto un vídeo en el que se plantea un juego de roles en el que se incluyen los disfraces, sería buena idea algún día darle la sorpresa de tener un conjunto preparado para ello. Si, por ejemplo, lo que le excita a una de las personas es ver a tríos o más personas dentro de una relación sexual, también podéis hablar de llevarlo a la realidad y probar a experimentarlo en persona. Lo mismo sucede si se trata de sexo en lugares públicos u otras prácticas como, por ejemplo, utilizar esposas o vendas en los ojos.

La pornografía te da un abanico de opciones con las que innovar y a través de las cuales aprender. Como explica la experta, “si tenemos claro que es ficción y la separamos de la realidad, el consumo de pornografía en pareja podría ser un recurso para activar una nueva clave erótica”. Ya sabes, si esto te interesa, es ideal que pruebes.