Estas son las formas en las que se puede romper un pene

Era una ardiente noche de verano y Arnau F., un estudiante de marketing de 23 años de Barcelona, estaba ‘onfire’. “Mi novia, bueno, mi ex y yo comenzamos a follar como locos y, en un momento dado, me vine muy arriba y ¡chas!”, me explica entre risas Arnau en una surrealista conversación de WhatsApp. Pero, lo que ahora le parece hasta gracioso, en su momento no le hizo ninguna gracia. “Me empezó a quemar la punta y me asusté mogollón, la saqué y vi que tenía mucha sangre. Pensaba que ella tenía la menstruación pero no, era yo que me la había roto”, añade este catalán que prefiere mantener su anonimato por motivos evidentes.

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Por suerte para él, y tras correr al baño con el pene ensangrentado para comprobar los daños de su noche de lujuria, lo único que Arnau se había roto era el frenillo. Sí, ese pliegue que conecta la base del glande al resto del pene y que puede romperse si es demasiado corto o si su dueño pretende emular las hazañas de Nacho Vidal. Algo relativamente común entre los primerizos y pajilleros compulsivos, vamos. “Tenía el pellejo del frenillo como una cuerda que está a punto de partirse, pero no llegó a romperse del todo así que no le di importancia”, dice consciente de que aquel fue su craso error.

Si se te rompe nada de infusiones, please

“Al cabo de uno o dos días comenzó a inflamarse todo el prepucio y tuve que ir a urgencias. Allí me dijeron que no era grave, solo una infección y que podía aplicarme manzanilla para desinfectar la herida hasta que cicatrizase del todo”, asegura Arnau que, según su versión, se pasó los siguientes días de verano sumergiendo la punta de su polla en un vaso de cubata relleno de una infusión de manzanilla tibia. “Era bastante cachondo el tema porque me iba paseando por la casa de mis padres en pelotas con el nabo en remojo”, resume el joven que tras una semana de tratamiento y a día de hoy conserva un frenillo a prueba de bombas.

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Pero, por surrealista que pueda parecer, la historia de Arnau es bastante común según la andróloga de la Fundación Puigvert, Maria Fernanda Peraza Godoy. “El frenillo es una extensión mucosa en la parte ventral del pene, que puede romperse, sobre todo si es corto. El coito y las masturbaciones vigorosas pueden ser la causa”, apunta la doctora que para nada comparte la recomendación de la manzanilla que recibió el estudiante: “Normalmente cuando se rompe el sangrado suele ser tan escandaloso que acuden a urgencias, pero la manzanilla no resolverá nada. No lo recomiendo en absoluto”.

Es más, en según qué casos, la doctora cree que podría incluso valorarse la posibilidad de intervenir el frenillo dañado o demasiado corto y sensible. “Se debe valorar una posible frenuloplastia o tratamiento médico si el trauma ha provocado su total ruptura, pero si se aprecia que ya está en proceso de cicatrización muchas veces no se hace nada”, subraya Peraza. Eso sí, la doctora no pierde la oportunidad de advertirnos sobre lesiones más serias como las dolorosísimas y traumáticas roturas de pene.

La fractura de pene: el ‘next level’

“Se trata de la rotura traumática, durante la erección, de la capa albugínea que cubre los cuerpos cavernosos del pene. Puede estar asociada o no a lesión uretral y se debe a un traumatismo cerrado durante las relaciones sexuales o masturbación. Además, es muy doloroso y usualmente se pierde la erección inmediatamente y aparece hematoma y otros signos”, avanza la andróloga. Aunque utilice una terminología muy precisa, parece quedar claro que la fractura de pene suele ocurrir cuando el compañero sexual (hombre o mujer) ‘cabalga’ al hombre que penetra.

“Durante los movimientos pélvicos el pene puede chocar contra el periné e inflexionar en erección por una fuerza contraria a la axial”, dice lo que, en cristiano, viene a decir que ocurre cuando la persona que está arriba se mueve con demasiado impulso y el pene llega a salir completamente provocando que a su retorno a la vagina (o ano) choque con el perineo y se doble hasta escucharse un chasquido característico que indica la fractura de la capa fibrosa del pene que mantiene la erección reteniendo la sangre en los tejidos cavernosos.

Pero, antes de que te den ganas de pasarte al misionero para preservar la integridad de tus partes nobles (o las de tu follamigo/novio), te diremos que las estadísticas revelan que las fracturas de pene son extremadamente raras y que en el 50% de los casos ni siquiera están relacionadas con la práctica sexo salvaje. “Se estima que la incidencia puede ser entre 1:170000, se conoce que en países como Irán y otros países musulmanes la incidencia es más alta, aparentemente el trauma es ocasionado como forma de autocastigo por tema religioso”, señala la doctora Peraza.

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De hecho, las fracturas de pene son tan poco comunes que suelen ser noticia en los medios de comunicación. En 2014, la prestigiosa cadena británica BBC informó sobre la historia de un joven hondureño de 32 años llegó de emergencia al Hospital Escuela de Tegucigalpa tras haber sufrido una fractura en su pene al caerse de la cama cuando tenía de una erección nocturna. Un suceso fruto del ajetreo por un sueño y una mala suerte extrema. A su lado, la rotura de  frenillo de Arnau parece un chiste.

Por último, y para desterrar completamente cualquier posibilidad de protagonizar una noticia en la prensa amarilla, la doctora Peraza recomienda una serie de precauciones para evitar lesiones en el pene. “Son pocas las precauciones a tener en cuenta, pero una es intentar tener control sobre el pene erecto en su base durante la penetración en ciertas posturas. Claro está que durante la fase de excitación esto supondrá un distractor negativo, pero todo dependerá de la intensidad y velocidad de la penetración”, concluye la experta.

Sí, las fracturas de pene son raras pero romperte el frenillo es relativamente común. Al final, resulta que Luis Fonsi sabía muy bien a qué se estaba refiriendo con los del ‘Despacito’. Así que la próxima vez que te masturbes a lo paleolítico, como si intentases conseguir fuego por fricción, que le hagas la metralleta a tu pareja, o que esta se motive con las sentadillas, que sepas que estás comprando boletos para la lotería de los penes en manzanilla. Eso sí, antes de fiarte de los métodos de Arnau (que seguramente malinterpretó al médico de urgencias que le trató) pásate por un especialista a que te lo mire bien.