Hay formas para romper con tu pareja y hacerlo de forma sana

Todos fantaseamos con la idea de que nuestra pareja actual sea la que nos acompañe el resto de nuestros días. Queremos finales felices de esos que nos venden en las películas, pero la realidad es bien distinta y, a veces, las cosas no salen como esperábamos. De ahí que en ocasiones la mejor solución sea acabar con la relación porque, aunque no nos haga mal, tampoco nos hace felicesDescubrir que no se está bien con alguien produce un estado de frustración y confusión enorme. En esta situación, quizás, lo que no terminamos de comprender (o simplemente no queremos hacerlo) es cómo la relación ya no tiene razón de ser y ese calor que en un principio transmitía vida ha pasado a ser un frío congelador. Ahora bien, ¿cómo acabar con esa relación sin sufrir demasiado y sin hacernos daño?

Lo primero: decidirlo

Decidir terminar una relación de pareja es una decisión de mucho peso que conlleva una responsabilidad unilateral: todo depende de uno mismo y las consecuencias, ya sean buenas o malas, también. Es todo un ejercicio de conciencia, y más cuando la trayectoria de la pareja es larga. El miedo a equivocarnos puede impedirnos seguir adelante y hacer que nos conformemos. Sobre todo, por culpa del poderoso arma de la nostalgia y los recuerdos felices y bonitos que hemos pasado. No hay que olvidar que nuestra mente es una fiel aliada de la costumbre y la incertidumbre le genera temor, por lo que es capaz de poner en marcha cualquier estrategia para intentar convencernos de que nos quedemos en esa situación conocida, sin cambios que nos hagan un daño traumático. Incluso, puede llegar a bloquearnos a través de la ansiedad, la culpa o la tristeza provocada por dejar a la otra persona.

Mujer pensando en su relación código nuevo

Y es que dejar pasar el tiempo y posponer la ruptura es algo muy común, pero que inevitablemente tiene fin. Si lo dejamos pasar boicotearemos la relación y haremos sufrir más a la otra persona y, en definitiva, a nosotros mismos. Una ruptura hace daño, pero continuar con una relación que no funciona duele más.

Romper: cómo hacerlo

Más allá de que la decisión sea compartida o no, decir adiós es un proceso triste y doloroso que conlleva algo más que la ruptura de una relación, porque con ella se van también ilusiones, esperanzas y sentimientos que habíamos construido con nuestra ex pareja. Por mucho que queramos evitarlo, todos pasaremos por un proceso de duelo emocional. Pero podemos poner mucho de nuestra parte para que en este final no se traduzca en peleas, gritos y muchos llantos. Aunque ya te avanzamos que, aun así, no es 100% seguro que puedas evitarlo. Te contamos cómo:

  • Cara a cara. Si de verdad quieres terminar bien y tienes respeto por la otra persona y por lo que habéis vivido juntos, lo más adecuado es hahablar las cosas en persona. Olvídate del Whatsapp, los emails o Facebook, afronta la situación.
  • Elige un lugar tranquilo. Busca un ambiente que os permita expresar vuestros sentimientos sin reprimirlos. Evita los bares y cafeterías porque no dejan de ser sitios repletos de gente que tan solo os dificultarán la conversación y os provocarán mayor estrés.
  • Cuida tu tono de voz. Razones para terminar puede haber muchas, pero debido a lo delicado de la situación es muy importante que manejes un tono de voz adecuado así como que tus gestos acompañen, ya que te permitirá conectar más con tu pareja. Recuerda que en algún momento todo os fue bien y no se merece que descuides estos detalles tan solo porque hayas decidido que ya no estará en tu vida.
  • Sé claro y honesto. Esta es una de las partes más importantes de la conversación: explicar el motivo de la ruptura. Debes ser claro y sincero, no andar por las ramas con fórmulas poéticas o rodeos constantes. Lo que menos necesita la otra persona es que la confundas y pueda malinterpretarte. Puede que en ese momento no lo entienda y se enfade, es normal, pero al menos has sido sincero. La psicóloga de pareja Mila Cahue indica que son tres los ingredientes que no deben faltar en esta conversación: Convencimiento para trasmitir seguridad y reflexión. Empatía para ponerse en el lugar del otro y saber escuchar sin personalizar todo lo que se pueda oír.

  • No culpes a nadie. Atribuir el fin de la relación a la otra persona le generará sufrimiento y frustración, mientras que si te lo atribuyes a ti puede dar la sensación de excusa barata para no hablar más de la relación (el típico "es que no eres tú, soy yo" ya está muy oído). Las personas cambian y la relación también, es normal que en algún momento uno de los dos no se sienta todo lo bien que debería para seguir con lo vuestro. Para evitar las culpas, la psicóloga Mila Cahue propone describir cómo nos sentimos, decir lo que pensamos y expresar nuestros deseos sin prolongar demasiado el tiempo.
  • Ofrece tu apoyo. Algunos piensan que lo mejor es desaparecer en cuanto se dice adiós, pero siempre puedes ofrecer tu apoyo o ayuda si la otra persona lo requiere. Quedarse al lado de la persona un rato puede ser buena idea siempre y cuando lo permita o lo pida. Ahora bien, mucho cuidado con generar esperanzas.
  • Cuida tus comentarios sobre tu relación. Aunque se diga adiós y hayas sido parte de esto, no por ello tienes derecho a contar las intimidades de la relación o los secretos de la otra persona. Respeto ante todo.

Por último, no olvides que, más allá del dolor ocasionado por la ruptura, ambos habéis ganado todo lo compartido y, cuando pase un tiempo, te darás cuenta de todo lo que habéis aprendido de esa experiencia. Arrepentirse no es la opción, todo cuenta para seguir creciendo.