Formas En Las Que Estás Jodiendo Tu Relación (Sin Saberlo)

Muchas veces, sin darnos cuenta, atentamos contra nuestras relaciones. Es una sensación que probablemente hayas tenido alguna vez: ese regustillo amargo, esa duda agobiante de si podrías haberlo hecho mejor. Pues sí. Es posible que sí. Pero no es cuestión de machacarse, sino de aprender.


Cuando te callas lo que necesitas

A menos que estés saliendo con alguien con poderes telepáticos (y vamos a dar por hecho que no), tu pareja no tiene por qué saber cómo te sientes respecto a todo. Si no se lo dices, es posible que no se dé cuenta de que algo te molesta, de que necesitas más compañía, más espacio o lo que sea. Vamos, que si eres de esas personas que se enfadan cuando el otro no adivina sus necesidades, sentimos decirte que estás echando tierra sobre tu relación. Habla, di lo que te pasa y entonces podrás ver trata de cuidar tus necesidades o no


Cuando crees que una relación es algo rígido

No todo el mundo tiene el mismo concepto de relación. Hay parejas que deciden irse a vivir juntos después de tres meses y otras que necesitan siete años. La cosa es llegar a acuerdos y ver si los dos estáis de acuerdo con el ritmo al que avanza vuestra relación. Si sueles pecar de pensar cosas del tipo "Llevamos ya tres meses juntos, debería haberme dicho que me quiere" o "Hasta que no llevemos seis meses no podemos irnos juntos de vacaciones" es posible que tengas una idea muy rígida de lo que es estar con alguien. Hay tantas relaciones como parejas, así que trata de descubrir cuál es la tuya en lugar de intentar imponer una idea preconcebida y cargar al otro de exigencias o barreras con las que no tiene por qué estar de acuerdo.


Cuando crees que la reciprocidad es matemática

Cada persona quiere de forma diferente. Si te frustras porque tu pareja no está dando exactamente lo mismo que tú es posible que tu relación dure muy poco. Una relación no es una transacción, sino un acuerdo. A lo mejor tú eres muy detallista pero tu pareja no, o al revés. Eso no significa que uno esté más enamorado que el otro: significa que demostráis las cosas de forma distinta. Piensa en qué te aporta el otro y en qué aportas tú: a lo mejor tu pareja te ofrece aventura y tú le das estabilidad. Una cosa no es más valiosa que la otra. Lo valioso es el equilibrio que encontréis juntos.

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Cuando intentas controlarlo todo

Sí, te hace mucha ilusión lo que está pasando y quieres que salga bien. Pero relájate. Si intentas marcar el camino sin dejar margen para la sorpresa, vas a perderte muchas cosas. Si en lugar de disfrutar de lo que tienes, vives en un estado de pánico por temor a que la relación se rompa, lo único que vas a generar es agobio e inseguridad en tu pareja y en ti. Así que calma.


Por lo general, solemos sabotear nuestras relaciones cuando tenemos miedo a que no salgan como esperamos. Y el miedo es el peor piloto para nuestras vidas. Si sale mal vas a sufrir, sí, pero no vas a morirte: aprenderás y la próxima vez será mejor. Así que relájate, habla con honestidad, llega a acuerdos, construye y, sobre todo, disfruta. Al final, una relación es un viaje en compañía.

Crédito de la imagen: Luka Films