Expertos en el amor descifran qué no deberías hacer nunca en una primera cita

Una primera cita suscita millones de dudas. Sobre todo si es con alguien que realmente te gusta. También puedes ser una persona normal y tomártelo simplemente como lo que es, unas cañas con alguien que te mola o te parece interesante. Pero en cuestión de relaciones, hasta las personas más cuerdas llegan a volverse un poco locas. ¿Qué me pongo?, ¿Dónde vamos?, ¿De qué hablamos?... Son mil las dudas que pueden llegar a surgir. Los expertos en relaciones (sí, eso existe) recomiendan, por ejempl,o quedar para tomar unas copas en el primer encuentro. "Mirarse a los ojos con esa persona mientras tomáis un capuccino es un cliché", aseguran. Así que recomiendan que olvidéis los cafés y escojáis la opción cocktail, porque se produce mucha interacción, ya de entrada, al elegir la bebida. Y si lo dicen los profesionales vale, ¿no?.

Dicen que tampoco es bueno escoger un viernes o un sábado para un primer encuentro, porque hay demasiada gente en los bares y la presión por el '¿qué hacemos después?' es grande. Al margen de estas recomendaciones de estudiosos, ahí va nuestro propio manual de la primera cita.

No cenéis en un kebab

Y quien dice kebab, dice cualquier tipo de comida susceptible de mancharte media cara de salsas olorosas o de dejaros un aliento que recordéis hasta el final de los tiempos. Sé que la salsa yogur es maravillosa, pero no es agradable que sea el aroma que recuerdas de vuestro primer encuentro.


No te pases con los gin tonics

Hazme caso, si has quedado con alguien para conoceros y una de sus primeras impresiones es tu yo etílico, no vais a llegar muy lejos. Sobre todo si solo una de las dos partes se viene arriba. Si los dos os pasáis empinando el codo, la cosa puede ser hasta graciosa. Pero si solo tú estás en el momento cumbre de la juerga, algo va a acabar mal.


No hables de tus ex

Déjalo para más adelante. A nadie le apetece escuchar el currículum sentimental de la persona a la que está intentando conocer, así, a la primera de cambio. No hay necesidad de explicar que te fuiste con este a Índia, que lo dejaste con este otro porque era un celoso o que te llevas súper bien con tu último ex. No es una cuestión de celos o de pretender que llegues virgen a esta primera cita. Es que de verdad, no interesa.


No te creas Colombo

En una buena conversación, no hay nada mejor que alguien que sabe escuchar. Hace sentir a la otra persona que realmente está interesado en lo que te está contando, que quieres saber de ella. Pero, como en todo, en el término medio está la virtud. No puedes avasallar a la otra persona a base de preguntas para demostrarle que realmente quieres conocerla o quedarte toda la noche callado. Ya habrá tiempo. Y lo mismo al contrario, no acapares la conversación. Recuerda, cuanto más hables, más aumentarán las posibilidades de soltar alguna idiotez.


Evita frases incómodas

Precisamente por lo anterior. Los nervios pueden hacer que tu verborrea aumente hasta límites exagerados. Así, en un momento dado se te puede escapar un: "¿Bueno pero nos vamos a acostar o no? Je-je". Por aquello de hacerte el gracioso. Pero

a) puede ser que la otra persona piense que eres un auténtico salido/a o, simplemente, gilipollas

b) igual te dice que sí y en media hora te ves sin ropa interior y pensando "pero si era una coña"


Hazte el interesante, pero no te pases

El misterio es uno de los elementos que más atrae a la hora de querer seguir conociendo a alguien. No mola sentir que, con media hora de charla, esa persona ya no tiene nada más que aportarte. Por eso, está bien que contemos facetas de nuestra vida o nuestra personalidad, pero tampoco hay que pasarse de intensito. No te creas el rey del mundo ni abuses de la falsa modestia, que se nota mucho que es falsa.


Deja el móvil guardado

Ya comentarás la jugada con los colegas en otra ocasión, ese mail de tu jefe puede esperar unas horas, las notificaciones de Facebook SEGURO que no son tan importante. Incluso tu madre va a entender que en ese momento no has podido cogerle el teléfono para el informe semanal. Deja un ratito el móvil quieto y así evitarás hacer pensar a la otra persona que estás en otro sitio que te interesa más.


No te arregles tanto, esto no es la alfombra roja

Ni tampoco vayas en chándal. Vas a tomar algo con alguien que te ha parecido agradable, no a recoger un premio ni a desfilar en Cibeles. Si te arreglas mucho da la impresión de que no confías mucho en tus posibilidades si te muestras tal cuál eres. La naturalidad es una baza.