El eterno tabú del sexo en la primera cita

El sexo nunca sobra, y si tienes esto claro y lo practicas en la primera cita, tendrás sexo; mucho sexo. Sexo divertido, emocionante, sexo buscado y gozado. Sexo fuera de lo racional, sexo improvisado. Quítale el punto negativo a que sea algo esporádico, no tiene que ser una cita, ni una historia de amor al estilo Escarlata O’hara.

"El sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse”, decía Friedrich Nietzsche, y no se equivocaba apuntando subliminalmente que el sexo es importante en una relación, y que no hay amor tan grande que soporte tener relaciones con alguien pésimo en la cama. Entonces, ¿qué se debe hacer o no en una primera cita? Desde luego no medir con el metro de lo correcto sino con el de lo que te apetece.

Decir con convicción: Sí, me gusta tener sexo en la primera cita y no significa absolutamente nada malo. En la primera, segunda o trigésimo quinta cita hay que follar. Hay que desgastarse el cuerpo practicando sexo. Si tienes sexo en la primera cita y ha ido medianamente bien, probablemente quieras y quiera repetir. Y si el polvo fue más bien nefasto pero tiene un ‘no sé qué’ atractivo y tentador que te invita a darle una nueva oportunidad, hazlo. No es solo una oportunidad de sexo, también es una oportunidad de ponerte en forma quemando una media de entre 75 y 150 calorías por polvo. Yo creo que son todo datos alentadores, ¿no? Sea como sea ese primer encuentro siéntete en paz contigo misma porque al fin y al cabo, practicar sexo alarga la vida.

Romper el hielo con el cuerpo a cuerpo

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Conócete en la fricción de tu cuerpo con su cuerpo, suda, vive la locura transitoria del contacto con lo físico y olvídate de pajas mentales, de futuros logísticamente perfectos y de entrelazar tus dedos con los suyos mientras paseáis por el parque. Puede que eso ocurra o puede que no, lo que importa es que eres libre y cada uno hace uso de su libertad en la cama, o en la calle.

Descubre la complicidad, levántate y siente la dopamina por las nubes y descubre lo más íntimo sin necesidad de preliminares o cenas incómodas en las que no sabes de qué hablar ni quién pagará. Practícalo con la mente abierta, el buen sexo también tiene mucho que ver con tu actitud. Déjate llevar por buenas sensaciones, por sentirte deseada, bonita, atractiva, confiada, desalmada en brazos ajenos para sentir con respeto mutuo el acto de fusión de tu cuerpo con el suyo. Consuélate pensando que el mal sexo es preferible a la desastrosa conversación de la cena previa al coito o la película que le dijiste que eligiera él y que te ha hecho perder todo el lívido.

Puede ser el arma secreta para conquistar

¿Cómo saber si te gusta para tener una relación seria? ¿Qué indicador te clarifica que si esperas, después de varias citas todo va a ir bien? ¿De verdad tiene que cortejarte, seducirte y conquistarte? Y después de todos esos, tan delicados y deliberados pasos que no dan lugar a la improvisación ni al altruismo emocional: ¿es momento de tranquilizarse porque todo va ir bien? ¿De soltar amarras?

El hecho de esperar no aumenta el deseo ni el interés. Porque eso va intrínseco (si tus coitos funcionan) a una relación que crecerá si así tiene que hacerlo. La química es la química y el tiempo es oro, así que invierte bien tus impulsos y evita esas citas en las que mides tu compatibilidad para pasar a la acción. Si la relación avanza, si todo sale bien, si te enamoras; el haber esperado para tener sexo no habrá tenido nada que ver. El sexo es el denominador común del motor de las relaciones, por mucho que te empeñes en quedarte en tu pequeña y aislada zona de confort en la que nadie te quitará el polvo.

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