Este ingrediente condiciona cuánto durarás con tu pareja

No es el sexo. No son los hobbies. Ni lo rápido que os contestáis al Whatsapp

¿Estás buscando una receta universal para que tu relación perdure hasta el último de vuestros días? Abre los ojos: eso no existe. Al fin y al cabo, cada persona es completamente única y, por extensión, también cada una de las parejas que caminan sobre la Tierra. Pero eso no quiere decir que no haya ingredientes claves para la receta de la durabilidad romántica. No todos los platos de arroz llevan cebollas o gambas, pero todos tienen arroz. Y aquí el arroz, según cuentan los especialistas Suzie Pileggi y James Pawelski en una publicación para Psychology Today, es la positividad. Es el ingrediente que nunca debería faltar en tu relación.

Reforzar la relación

En sus propias palabras, "la positividad tiene el potencial de reforzar nuestras relaciones y construir mejores lazos en los buenos y en los malos tiempos". Os predispone a ti y a tu pareja a un mood más relajado, alegre y esperanzador que obviamente afecta a la manera en la que os veis y os comportáis el unx con el otrx. Una idea que contradice radicalmente esa visión clásica tan tóxica en la que el drama, la preocupación y los miedos alimentan el amor. Nada más lejos de la realidad. Si de verdad queréis llegar lejos, aguantar todos los chaparrones que os caerán, porque os caerán, debéis cultivar la positividad. Es el único modo.

Y no lo dicen únicamente estxs dos expertxs en base a sus propias experiencias sentimentales. Es una verdad demostrada científicamente. En concreto, mediante una investigación publicada en la revista especializada Journal of Personality and Social Psychology. En palabras de una de las autoras, la psicóloga estadounidense Barbara L. Fredrickson, la positividad es una herramienta "que fomenta el ajuste saludable de las relaciones durante los períodos crónicamente estresantes que amenazan las relaciones románticas". Hoy en día, con tanta pandemia y tanta guerra, necesitas más que nunca de esa positividad compartida.

Tened paciencia

El problema es que muchas veces percibes tu tendencia a la negatividad como algo irremediable. Y si bien la genética, la estructura de tu cerebro o la producción de neurotransmisores en tu organismo afecta a cómo el mundo aparece ante tus ojos, la realidad es que tienes mucho margen de maniobra. Como dicen Pawelski y Pileggi, "sucumbir al estrés no es inevitable ni tampoco lo es sentirse impotente al ver cómo nuestras relaciones se deshacen potencialmente", puesto que "las parejas pueden mejorar su bienestar al cultivar emociones positivas en su vida diaria". Es un entrenamiento. No vais a lograrlo de la noche a la mañana.

¿Pero qué ocurre si tu pareja no se compromete con el cambio? Ahí tienes dos alternativas. La primera pasa por entrenar tu positividad. "Incluso si solo una persona lo hace, puede difundir su positividad a su pareja y su pareja puede contagiarse". Es una relación causa-efecto que ya habrás vivido alguna vez: las emociones de los demás nos colonizan. Es muy difícil resistirse. La segunda pasa por reflexionar acerca de la relación. ¿De verdad merece la pena trabajar en una en la que solo tú te esfuerzas por cuidar, mientras la otra persona vive con el piloto automático encendido? Es una pregunta peligrosa, pero muy necesaria.