Así se van tus esquemas a la mierda cuando te enamoras de quien menos imaginabas

No entendía como alguien podía entregarse a otra persona. La abundancia de parejas me abrumaba (y hasta cierto punto todavía lo hace), porque no me cuela que haya tantas compatibilidades por metro cuadrado. ¿Nos estaremos conformando demasiado con lo que tenemos alrededor? En esas andaba yo, en mi pedestal de la soltería voluntaria y exigente, con un individualismo más esculpido que el David de Miguel Ángel y viviendo mi sexualidad libremente, cuando...

¡Zas! El amor, en toda la cara. Me pillé de la persona menos pensada. A veces pienso que al tropezarme, me caí en una marmita de tópicos. La verdad es que yo le puse una alfombra roja al imprevisto, porque lo nuestro era tan imposible que cuando empezamos a vernos me dejé llevar el triple, pensando que no pasaba nada, que yo controlaba. Pues coge la rebequita, que parece que te vas a enamorar. Y esa persona de ti, hasta el punto que, de la noche a la mañana, el plan 'peli y manta' juntos compite en atractivo con hacer puenting desde el Burj Khalifa.

te enamoras

Al pillarme con la guardia baja, mi reacción fluctúa entre pensar "Mierda" y cantar "¡Ha-le-luya!" ¿Habría podido controlarme? Si yo tenía interiorizado un arsenal de maneras de esquivar mis sentimientos, la química y las circunstancias han hecho su efecto. No te sabría definir cuál fue el punto de inflexión, pero sus ganas de abrazarme le han dado una patada a todas mis razones. Sin saberlo, esta persona ha cogido mis esquemas y mi voluntad de no ceder en nada ni para nadie, y lo ha metido todo en una batidora.

De ahí lo de la marmita de tópicos. Cuando sonríe no es que desaparezca el mundo, es que se vuelve un lugar más habitable. Cuando flota en la despreocupación, su manera de disfrutar la vida me hace levitar. Y me fascina cómo se escurren las horas bajo las sábanas con las drogas que son su olor y su piel. Por la misma razón, cuando su mente se oscurece o su mirada no me da el calor al que me he acostumbrado, siento un vértigo de narices. ¿He esnifado talco? No, es la montaña rusa de estar enamorad@. Qué absurdo haber infravalorado durante tanto tiempo la posibilidad de sentir esto y haber sido condescendiente con quien lo sentía.

Imagen relacionadaNo solo me ha quedado claro que el control de uno mismo nunca es absoluto, también he aprendido que ceder no significa perder, que adaptarme no significa traicionarme, y que la pasión a veces es constructiva. Cuando estamos juntos, nuestro entusiasmo se retroalimenta, y nos animamos a hacer más, a crecer y a descubrir. Soy consciente de que estamos flotando en un lago que durará lo que dure, y cuando se evapore esta sensación tendremos que reorientarnos. Pero eso nos mantiene despiertos: siempre hay un porcentaje de descontrol e incertidumbre en el amor. Tampoco hay fantasía que valga, nosotros somos dos naranjas enteras, y lo nuestro es y será imperfecto.

Pero así nos quiero. Juntos sabemos hacer zumito del bueno, aunque a veces nos pueda salir un poco ácido. Eso sí, quiero que nos queramos bien, sin mitos de amor romántico ni actitudes posesivas. Sé que quiero estar con esa persona como sé que sobreviviría sin ella. A veces quiero anticiparme a mi suerte y huir de la vulnerabilidad, pero al abrir esa puerta no se me ocurre un lugar al que me apetezca más volver que a sus brazos. ¿He mencionado la marmita de tópicos? Sí, he caído de pleno, pero por ahora me alegra este enorme imprevisto, y que pase lo que tenga que pasar.

te enamoras


Crédito de la imagen: Joanna Keler