Cuánto Hay Que Esperar Para Verse Con Otra Gente Cuando Tu Relación Se Ha Acabado

No existe un patrón común, ideal o perfecto. Mientras unos a la semana ya están quemando el Tinder -si es que no habían empezado a explorarlo antes-, otros se pasan un año rehuyendo todo contacto sexual/humano, recluidos en casa y esperando con ansia el nuevo capítulo de alguna serie. El tiempo que tardamos en meternos en camas ajenas tras una ruptura dice mucho tanto de nosotros como de nuestra relación pero, como para casi todo en la vida, no existe una tabla temporal a la que aferrarnos para saber si lo estamos haciendo bien o mal –aunque si hay que apostar por algo, que sea lo segundo, que en eso tenemos experiencia-. No obstante, sí hay ciertas cosas que tenemos medio claras. Entonces, ¿cuánto tiempo hay que esperar para reiniciar la búsqueda del amor?


Lo que dicen los psicólogos

El estudio de la mente humana constata que la mayoría necesitamos como mínimo uno o dos meses para asimilar la nueva situación vital y sentimental tras una ruptura. Convivir y superar ese 'duelo' resulta fundamental para seguir avanzando de manera saludable. Aunque no existe un periodo estándar, un estudio publicado en el Psychological Science Journal establece que si la relación ha durado más de un año, 3 o 4 meses es una cifra aceptable para reflexionar y cerrar heridas antes de abandonar la manta y el paquete de pañuelos.


¿Es malo liarse con gente enseguida?

Malas son las enfermedades y las croquetas que se quedan congeladas por dentro. Una vez termina una relación, nadie está obligado a permanecer en cuarentena ni nada por el estilo. 'Un clavo saca a otro clavo', 'La mancha de mora con otra verde se quita'... la sabiduría popular tiene muchos dichos relacionados con este asunto, y todo el mundo sabe que la experiencia es, en muchas ocasiones, incontestable. Pero también es cierto que el grado de amor que ha sido profesado hacia la ex pareja no se mide por el tiempo que se tarda en volver a compartir la cama con otra persona. Eso sí, conviene tener presente que el sexo indiscriminado no es una estrategia acertada para eludir la nueva situación y que únicamente sirve para mirar hacia otro lado y no pensar en lo que realmente está sucediendo. Tarde o temprano, los sentimientos de desengaño o frustración volverán a ti multiplicados por un terabyte si decides ignorarlos a base de polvos vacíos.


¿Y si solapo relaciones?

Maduremos: la infidelidad existe, es un hecho. ¿Quién no se ha enamorado de otra persona mientras tenía pareja y ha comenzado una nueva relación horas después de haber terminado la anterior? No es la manera más fácil ni más elegante de comenzar con una nueva pareja, pero es bastante habitual. Pero siempre hay que evitar que nuestro motor para iniciar un noviazgo sea el miedo a la soledad. Lo quieras o no, llegará un día en el que estés solo, y más vale que te pille con tablas.


Llevo un año sin pillar, ¿es normal o soy una persona extraña?

Punto número uno: extraños somos todos. Punto número dos: nadie escapa a las épocas de sequía. Ni siquiera Orlando Bloom o Heidi Klum. A veces sucede, y es incluso sano, sobre todo cuando algo o alguien nos ha hecho mucho -pero mucho- daño. Aunque no hay que olvidar que quien no arriesga, no ama, así que esta debe ser una situación meramente circunstancial.

Un mes, dos, diez. O tres años. Cada relación es un mundo, igual que cada ruptura y cada duelo. Lo que sí debe ser común a todos es la voluntad de apostar fuerte por uno mismo, por la felicidad y por la vida. El deseo de salir a la calle a buscar la ilusión terminará por llegar, aunque habrá que estar alerta por si necesita un pequeño empujón.