Cómo escribir a tus ex puede ayudarte a superarlo más rápido

Es vox populi que el cantautor Leiva se lamió sus heridas después de dejarlo con la actriz Michelle Jener en forma de canción. Eme (el título no es nada sutil) sirvió para cerrar una historia que terminó en 2012. La letra del tema, incluido en su disco Diciembre, tampoco dejaba lugar a dudas: Eme, cuando se ponga el sol voy a despedirme/ Será como un collage lo que tuvimosLo de utilizar la escritura para superar una ruptura, no es algo que inventara el expereza. El cubano Silvio Rodríguez utilizó el fin de una relación para dar forma a uno de sus mayores éxitos: Ojalá. (ojalá se te acabe la mirada constante / la palabra precisa, la sonrisa perfecta / ojalá pase algo que te borre de pronto).

Los músicos tienen mucha suerte, se vuelcan en la composición para pasar el mal trago y si encima les sale bien, rentabilizan su dolor. Que se lo digan a Adele. Isabel Coixet hizo que su protagonista en Cosas que nunca te dije, le contara a su expareja todo aquello que siente tras la ruptura y que jamás le confesó en cintas de vídeo con el propósito de luego mandárselas. La ilustradora Sara Herranz publicó el año pasado un libro que se llama precisamente Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí. Los que no nos dedicamos al arte también tenemos en el lápiz y el papel (si no quieres ser tan nostálgico, el teclado) para intentar vomitar todo lo que sientes. Si en su momento no fuiste capaz de decírselo a esa persona, tienes la oportunidad de hacerlo en diferido.

No es la panacea, no te va a evitar horas/días/semanas de dolor, de no entender qué ha pasado, de deshacer uno a uno todos los planes que tenías en tu cabeza, ni va a hacer que reorganices tu vida de la noche a la mañana. Sí que te ayudará a poner tus ideas en orden, a sacar por algún lado todo ese torbellino de sensaciones que te sacuden en un momento así, y a expresar todo aquello que el shock no te permitió mostrar antes. Hay muchas cosas que se quedan en el tintero, que se guardan dentro y se enquistan y la escritura puede ayudarte a superarlo más rápido.

¿Para ti o para la otra persona? Decídelo tú. Si tienes la necesidad de que aclare lo que se quedó sin resolver, responda tus dudas y escuche lo que tienes que decir, adelante. No pierdes nada y te asegurarás de quedarte a gusto. Si lo vas a hacer con el propósito de recuperarle, déjame decirte que la literatura no suele tener ese poder mágico. Por el contrario, puede ser algo que hagas por ti y solo por ti y que la mera elaboración ya suponga un alivio. No tiene por que ser un reproche o un montón de líneas desesperadas, solo unos folios que te ayudarán a encontrar la serenidad.

¿En qué momento se jodió todo?, ¿me daba cuenta o estaba ciego?, ¿podría haber hecho algo para solucionarlo?, ¿por qué no me lo dijiste antes? ¿cuándo dejaste de verme como tu amor?, ¿cómo me afecta esto?... Son algunas de las preguntas que te asaltan en estos momentos convulsos. Y también la más importante de todas: ¿Quién quiero ser después de esto? Coge un boli y prepárate para descubrirlo.

Crédito de la imagen: Eduardo Acierno