Te escribe, desaparece un mes y te vuelve a escribir... el por qué no te va a gustar

Podríamos hacer una investigación sobre la conducta humana durante el ‘ligoteo’ pero, antes de llegar a una conclusión medianamente coherente, ya os adelantamos que sería más fácil  descubrir vida extraterrestre en la estrella TRAPPIST-1. En la actualidad, si queremos ligar, cogemos el móvil y conseguimos fácilmente a alguien interesante para tomar unas cañas (o al menos, para pasar un buen rato en la cama).

Los ‘follamigos’ se han convertido en los nuevos consoladores y con tan solo hacer match, ya tenemos la noche (casi) asegurada. Pero algo que también nos ofrece este mundo virtual son las nuevas 'bombas de humo'. Sí, aquellas que te lanzan y, de repente, desaparece la otra persona. Seguro que ya tienes uno o varios nombres en mente, ¿verdad?

De ghosted a zombied

Antes de empezar a explicar lo que es un zombied tenemos que remontarnos al ghosted. Sí, cuando te hacen un fantasma. La cosa iría así: llevas tiempo hablando con esa persona, parece que todo marcha bien e incluso tenéis previsión de tomar esas cervezas —que todo el mundo se promete y nunca llegan— algún día. De repente, no sabes qué ha pasado, pero de la noche a la mañana, te deja de contestar. Bueno, estará ocupado/a. Sigues intentando ponerte en contacto con esa persona y sigue sin contestar, hasta que al final, desistes y decides borrar su número. Esto, amigos míos, es un ghosted. ¿Te suena familiar, eh?

Para que se dé un zombied, debemos añadir un paso más. Aquella persona que ha desaparecido y que no da señales de vida, de repente, aparece de la nada (varios meses después) escribiéndote un "Hola, ¿qué tal?", frase que si leemos al revés significa: "Quiero follar y he perdido a mi follamigo/a que tenía, por eso te busco a ti y ya sé que he desaparecido pero eso no quita que tenga necesidades básicas y busque a alguien que me las pueda cubrir y claro, he buscado en mi listín telefónico y te he visto, entonces he aprovechado porque todavía tenemos unas cervezas pendientes, aunque quien dice cervezas dice polvazo". Resulta que el zombie ha sacado su mano de la tumba, en plan película de terror de los años 50.

Su hábitat natural

Se pasean libremente por los amplios terrenos de Tinder, Loovo o Badoo, arrastrando el dedo índice y dándole al like de forma compulsiva, sin mucho miramiento. Todo vale. Cuando haces match, empieza una conversación muy agradable, de esas que hacía tiempo no tenías. No te abre con un "Hola. ¿Qué tal?" y si lo hace, se mantiene activo después del último "Bien". No deja que la fiesta decaiga y parece que conectáis de una forma única. Luego llega el siguiente nivel: el Whatsapp. Aunque también podemos encontrar algunos zombies que se quedan en Tinder y te escriben, tres décadas más tarde.

Mantenéis una buena charla cada día por Whatsapp y ya empiezas a confiar más en esa persona. Te apetece esa cerveza así que le comentas que para cuándo sería. Empiezas a notar algo extraño: las excusas. A veces, son reales, pero otras veces, son eso, excusas. Pasan los días y la cerveza nunca llega. De repente desaparece. Pero, ¿por qué plataformas podría volver a aparecer?

  • Enviarte nuevamente un mensaje en Tinder
  • Escribirte un Whatsapp preguntando por esas cervezas MESES más tarde
  • Enviarte una solicitud de amistad en Facebook
  • Darle retweet y seguirte en Twitter
  • Escribirte por Instagram y darle like a todas - TODAS - tus fotos (incluida esa que sales de borrachera máxima, con el rimmel corrido y tu amiga dándote un pico)
  • O lo que es peor: Linkedin (música dramática). Lo cual te hace pensar en si realmente quiere que seas socios o más bien estar al tanto de tu vida laboral.

Llegados a este punto, es evidente que estás en todo tu derecho y para volver a charlar con esa persona. Eso sí, te aseguramos que en cualquier momento volverá a su tumba para, meses más tarde, reaparecer en el mercado del ‘ligoteo’ en busca de nuevas víctimas. Y una de ellas, por supuesto, serás tú. Again.