Dos escorts nos cuentan sus técnicas para hacer una felación perfecta

El sexo oral se podría considerar un arte o, al menos, una de las mejores experiencias que podemos experimentar en el sexo. Aunque, desgraciadamente, nadie nos enseña a cómo realizar una buena mamada o un buen cunnilingus, por ejemplo, y acabamos consumiendo pornografía e imitando los mismos movimientos de los actores y las actrices. Por eso nos hemos acercado a las mujeres que han hecho de su sexualidad un trabajo, sí, el trabajo más antiguo del mundo: la prostitución. Hablamos con Valérie May y con Natalia Ferrari para que nos cuenten sus secretos más íntimos para una buena felación.

Natalia Ferrari por Mara Blackflower

Tu decisión es lo más importante

"Cuando empecé a tener relaciones sexuales sufrí la presión de todas las expectativas que se construyen con una educación sexual basada en el porno: creía que toda mamada tenía que ser a pelo, incluir garganta profunda y terminar con semen en mi cara o dentro de mi boca. Con la experiencia, descubrí distintas posibilidades y con ello marqué mis preferencias. Un consejo muy valioso es que te conozcas a ti misma/o y a tu pareja, no hay una única forma de hacer una felación maravillosa", explica Natalia Ferrari.

A veces no nos damos cuenta y estamos constantemente presionadas a tener que hacer algo en el sexo que, quizás, no nos apetezca hacer. Y es que realmente, para hacer una buena felación, lo más importante es desearlo y disfrutarlo. Si lo hacemos con desgana y asco, no daremos placer a nuestro compañero y sobre todo, iremos en contra de nuestros valores. Algo que Valérie May también subraya, "lo primero a tener en cuenta  a la hora de practicar una felación o cualquier práctica sexual es si te gusta hacerlo y si te apetece en ese momento. El consentimiento es básico para cualquier encuentro sexual".

Fotografía de Valérie May

Cambios de temperatura, ritmo y miradas

Lo más importante es disfrutar del encuentro y de la práctica. Debes ser consciente de que cada hombre es un mundo y tiene sus gustos particulares, igual que tú. Pero siempre hay pequeños detalles que suelen gustar en general. "El cambio de ritmo les gusta mucho, jugar con suavidad y conforme se va excitando hacerlo más profundo e intenso con suaves succiones. Una ventaja del cambio de ritmo es que te permite percibir con que movimientos disfrutan más y con cuáles no", confiesa Valérie. "Otra práctica interesante es utilizar hielo o bebidas calientes para cambiar la temperatura de la boca y aplicar esos efectos de frío o calor en el pene".

"Una buena mamada no puede centrarse exclusivamente en el falo. Recuerda que tus manos tienen mil posibilidades, úsalas para acompañar tu boca, para presionar su polla, acariciar otras partes de su cuerpo, usar juguetes o masturbarte. El ritmo o la presión adecuada para tu pareja solo puede comunicártelo él. Si la comunicación verbal no es tu fuerte, algo que puede ayudar es poner tus dedos en su boca para que simule cómo le gustaría que lo hicieras", explica Natalia. Será algo instintivo y no tendrás que pedirtelo explícitamente si no te atreves o percibes que él es tímido.

Fotografía de Natalia Ferrari por Mai Oltra

Bienvenida la garganta profunda

¿Cuántas veces hemos visto vídeos en las redes sociales de chicas que ingieren plátanos (y otras maravillas) enteros sin inmutarse? Eso es la garganta profunda. Y, aunque parezca un mito, es algo que todas podemos hacer y llegar a controlar. Simplemente tenemos que entrenar (recuerda: si tú quieres, no es algo imprescindible para que tu pareja goce). "Si te apetece hacer sexo oral con más profundidad, puedes aprender a controlar las arcadas. Para que tu cuerpo se acostumbre a la sensación de meter algo en tu garganta, pon un cepillo de dientes, con delicadeza, hasta el fondo de tu boca y mantenenlo quieto justo cuando empiezas a sentir el gag reflex. De esta forma tu cuerpo entiende que no estás intentado ahogarlo", aconseja Natalia.

"Realizar garganta profunda es una práctica muy demandada", dice Valérie. No nos tenemos que obsesionar con el tema y forzar la situación, ya que podemos hacernos daño en la zona. Lo mejor es ir de forma progresiva, poco a poco, hasta conseguir controlar la arcada y poder introducir el pene de forma más profunda.

Fotografía de Valérie May

¿Tragar o escupir?

El eterno dilema. "Esto es a gusto de cada persona. En mis relaciones personales prefiero ingerirlo. A nivel profesional, al realizarlo con preservativo, se queda dentro. También se puede retirar el condón, acabar con masturbación y que eyacule sobre el cuerpo, evitando zonas como la vagina o la cara", afirma Valérie.

A muchas chicas les resulta asquerosa la textura, el olor o el sabor del semen. Por lo tanto, el tragar o escupir depende única y exclusivamente de ti. Si eres de las que prefieren escupir o incluso evitas a toda costa que el semen pase ni un segundo en tu boca, Valérie recuerda que puedes utilizar otras partes de tu cuerpo para el gran final: el pecho, las nalgas o tu barriga. Incluso puedes acabar con una masturbación y que se corra en tus manos (más fácil de limpiar). Las posibilidades son infinitas y dependen de tus valores, tus gustos y tu propia persona, no te impongas nada.

Tanto Natalia como Valérie insisten en la importancia comunicativa entre la pareja. "En resumen: experimenta, decide y comunica lo que quieres y lo que no", añade Natalia. Jugar mucho con la mirada y con las manos, disfrutar del encuentro y poner tus propios límites y preguntar qué es lo que le gusta a tu pareja.

Crédito de la imagen de portada: Mara Blackflower