Lo Que Se Esconde Detrás Del Miedo Al Compromiso

Salir a cenar, bailar, besarnos y ese largo etcétera que no hace falta que nombre. Pero amanece el día siguiente y te quieres ir corriendo, huir sin mirar atrás y evitar cualquier clase de conversación incómoda sobre lo que pasó anoche. Un día, no sabes cómo, hay alguien que te cala más de lo normal, que te cuesta dejar ir, y entonces quedas una segunda vez, envías un mensajito, haces planes que no habías hecho con nadie más... y casi sin darte cuenta, te encuentras un buen día diciendo una frase que pensabas que jamás saldría de tu boca. Pero entonces te asustas. Llega el miedo con más fuerza que nunca... ¿y qué haces?

Hay muchas posibles reacciones ante el miedo al compromiso. Podríamos clasificar a estas personas en tres tipos.

El Soltero de Oro

La opción que ha elegido este tipo de persona con miedo al compromiso es la de huir y seguir picoteando sin ninguna clase de atadura. Los que hacen esto se pierden todo lo que podría haber sido: una historia de amor, complicidad, apoyo mutuo... Menos mal que les quedan buenos amigos incondicionales que llenan el vacío de su apartamento o la tristeza de sus sábanas frías.


El Derrotado

Este grupo lo componen los que se comprometen sin haber resuelto el pavor que le tienen a hacerlo. El miedo perdura en su inconsciente, pero se controlan, asumen el compromiso, y tienen una relación que les hace felices, pero al mismo tiempo les asfixia cada vez más. El problema es que un día se explota, porque todo lo que se reprime, tarde o temprano sale con más fuerza. Un caso típico son esas relaciones que siempre tienen discusiones al límite o incluso lo dejan y vuelven continuamente.


El Felizmente Comprometido

Son las personas que tenían miedo al compromiso pero lo han sabido superar y vencer, porque tuvieron la valentía de aceptar su miedo. Hace falta parar para conocerse a uno mismo, y normalmente lo que se encuentra en el fondo es un miedo a que nos hagan daño, a perder a la otra persona después de quererla mucho o a que nos hagamos ilusiones y nos decepcionen. El miedo al compromiso suele venir de alguien que ha tenido una experiencia muy negativa en el pasado, o que vivió de cerca los problemas de otros, como sus padres o un buen amigo al que le pusieron los cuernos.

Es normal querer evitar que nos hagan daño, pero en el fondo la vida siempre tiene sufrimientos de algún tipo, y lo que podemos preguntarnos es qué tipo de sufrimientos nos merecen la pena, aquellos que vengan de experiencias que también nos aportarán una enorme felicidad.