Mi Error No Fue Confiar, Sino Confiar En Ti

A veces notas desde el principio que una persona no es de fiar, pero hay otras en las que la intuición falla y te das cuenta cuando ya es tarde. O no, a veces nunca es tarde, sino necesario: pegarse el golpe para aprender y crecer. Apuestas por una persona, por un socio, una pareja o un amigo, pero te traiciona. Entonces tu inocencia se quiebra de golpe, como un cristal roto que se ha hecho pedazos y ya no sabes cómo recomponer.

Si eres una persona que por defecto confías, es normal que tras una traición tiendas a caer en el extremo opuesto, y pensar que es mejor no fiarse de nadie, porque te traicionan. Quizá pienses que en esta vida todas las personas te pueden traicionar y no existe lo que se suele llamar “gente buena”. Pero no deberíamos perder la inocencia por culpa de alguien que no se merecía nuestras buenas intenciones.

"Que haya personas de poca confianza no significa que todas lo sean".

Que aquel socio se portase mal no significa que nunca más puedas asociarte con nadie, y que tu ex fuera infiel no convierte a todos los hombres o mujeres en traidores. Puede que hayas perdido a alguien que decía ser tu amigo, o que te hayan tomado el pelo en una empresa, pero si nunca más vuelves a confiar no le podrás dar la oportunidad a todas aquellas personas que sí se merecen tu confianza.

"Si me engañas una vez, qué vergüenza para ti; si me engañas dos veces, qué vergüenza para mí". Proverbio oriental

Dicen que en Canadá la gente no cierra las puertas de sus casas, y aunque pueda parecer una imprudencia, si nos fuésemos al extremo de prudentes tendríamos que salir de casa armados por si alguien nos atraca. La cuestión es que, a menudo, cuanto más confiamos, más le abrimos las puertas al otro a que sea confiable; y cuanto menos confiamos, más alimentamos la desconfianza y los miedos en los demás.

La desconfianza es como un virus que crece y se multiplica, igual que la confianza. Eso pasa en las empresas, en las familias, en los grupos de amigos, en los pueblos y en las relaciones de pareja. Por eso, merece la pena preguntarnos qué clase de personas queremos ser y qué personas queremos atraer a nuestro alrededor. Como diría Gandhi: "Seamos el cambio que queremos ver en el mundo", confiemos y seamos de confianza, y probablemente atraeremos a nuestra vida a personas que sean así, aunque para ello tengamos que equivocarnos y sufrir en el camino, hasta que cada vez acertemos más eligiendo a las personas en quien confiar.

Crédito de la Imagen: Cassoday Harder