Ejercicios para olvidar los complejos en la cama y aprender a amar tu cuerpo

¿Cuántas veces te has acostado con alguien y no has dejado de pensar en esos defectos que te acomplejan? Que si me sobran unos kilos, que si tengo una cicatriz muy visible, que si mi acné se notará, mis pechos son pequeños, mi culo es demasiado grande, y ese laaaaaaargo etcétera que nos aflige durante los momentos delicados. No nos damos cuenta del daño que esto supone para nosotros y, sobre todo, para nuestra sexualidad. Cargar con los complejos es una forma de limitarnos y de no disfrutar del placer que nos ofrece el sexo. Por eso hemos contactado con Cristina Callao, sexóloga especializada en problemas de autoestima, para que nos explique cómo influyen estos complejos en la cama y cómo podemos solucionarlo.

Cómo influyen nuestros complejos en la cama

Los complejos están muy relacionados con las evaluaciones que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, especialmente durante la infancia y adolescencia. "Cuando somos adultos y encontramos a alguien que nos gusta, pensamos que esa persona estará pendiente de nuestros defectos y actuamos a la defensiva: haciendo todo lo posible para esconderlos", explica Cristina Callo.

Pero no nos damos cuenta que cuanto más nos esforzamos para disimular nuestros complejos en la cama, menos receptivos estamos durante el sexo y más nos cuesta disfrutar y dejarnos llevar. "Reconciliarse con las imperfecciones del cuerpo no es tarea sencilla, pero requiere que la persona vea que esa idea puede llegar a invalidarte y que será mucho más feliz cuando se desprenda de ese lastre", afirma Cristina. Pero, ¿por dónde empezar? "Tenemos que hacer un sondeo de las partes que más nos disgustan, sin olvidar que este ejercicio lo tenemos que hacer por nosotros, no para contentar a nuestra pareja".

En cuanto a complejos se refiere, las mujeres somos ganadoras. Vivimos en una sociedad que constantemente nos presiona para seguir un estereotipo de belleza determinado, ser sexis o satisfacer al hombre. Aunque poco a poco se está rompiendo con esa idea establecida (y está naciendo un maravilloso movimiento body-positive), todavía queda mucho por aprender y avanzar.

Es por eso que "las mujeres tenemos metido en la cabeza ese ideal de belleza y la angustia porsentirse deseada es muy alta. En ocasiones puede provocar ansiedad o depresión", reitera Cristina.

Punto y final a tus complejos

"Hacer frente a estos miedos en la cama puede ser muy bonito pero, al mismo tiempo, un poco invasivo para la persona. Es por eso que debemos estar fuertes a nivel psicológico y dejar a un lado el miedo a ser rechazados", afirma Cristina. Cuando pensamos en nuestros complejos es cuando proyectamos nuestras inseguridades y eso hace que actuemos a la defensiva en el sexo. Aunque no estemos dentro de esos cánones de belleza no tiene que ser motivo de no estar a gusto con nuestro cuerpo. Y, según Cristina, primero tenemos que ver cuál es la problemática: "Si podemos encontrar una solución, adelante. Pero sin llegar a obsesionarnos".

¿Luz apagada o encendida?

Cristina lo tiene claro, "los complejos hacen que muchas veces queramos tener relaciones con la luz apagada. Podemos ir incorporando la luz de forma progresiva, empezar por velitas para que, poco a poco, nos olvidemos de los complejos y vayamos soltándonos en la cama". Dejar a un lado esos pensamientos negativos hará que "descubramos una nueva puerta inexplorada al placer y sucumbir a ello", comenta Cristina.

Hay algo que muchos psicólogos utilizan para describir estos momentos: la profecia autocumplida. "Es cuando tenemos una idea recurrente de manera reiterada y actuamos en base a esa idea que no es cierta y que acaba sucediendo. Por ejemplo, si pensamos que no somos sexys se acabará cumpliendo, puesto que estamos más centrados en ese pensamiento que en ser como somos".

Cristina no concibe el significado de normalidad ni el de perfección. La belleza es totalmente subjetiva y debemos aprender a hablar de forma positiva y a querernos tal y como somos. "Solo tenemos una vida y un cuerpo. Este es nuestro templo, donde viviremos. Tenemos que querernos, aceptarnos y cuidarnos".

Crédito de la imagen: Sara Lorusso