No puedo disfrutar del sexo sin implicarme emocionalmente

Doctor, doctor, ¿por qué no puedo follar una noche sin sentirme vacío a la mañana siguiente?, ¿por qué no puedo disfrutar del sexo sin implicarme emocionalmente, así como otros ‘follan por follar’ sin complicaciones y para pasárselo bien? ¿Será que yo soy un profundo y los demás unos superficiales de cojones?

Si eres de los que les ocurre esto, habrás leído por ahí la famosa etiqueta que acuñó la Asexual Visibility and Education Network como demisexual. Un término que se encuentra dentro de una complicada amalgama de posibilidades, cuyos matices son difíciles de determinar.

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Es posible que seas consciente de que eres una de estas personas y estés convencido de seguir tu 'religión de no acostarte con nadie por el que no sientas nada’, o que no te atraiga de una forma un poco más especial de lo que puede surgir en un bar durante una noche de fiesta. Pero, también puede que te apetezca probar eso de irte con alguien que te importe ‘tres pepinos’ y solo quieras disfrutar por puro hedonismo y diversión.

Muchos consideran que el amor y sexo están intrínsecamente unidos, una premisa que a nivel social siempre se nos ha inculcado a través de películas, música y medios de comunicación en general. Hablamos, por ejemplo, de ‘la monstruosa fábrica de sueños’ llamada Disney y que tantas frustraciones sobre el amor (y el sexo) ha generado.    

En principio, puede haber una explicación biológica a este Expediente X, es decir, este tipo de cosas que ves en el National Geographic de: el león y la leona se unen y establecen un vínculo para proveer alimento y protección a su crías y así garantizar el éxito de supervivencia de la prole. Luego el león se larga y no se vuelve a saber de él.

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Sexo y amor, una premisa cultural

Ignasi Puig Rodas, sexólogo y terapeuta de pareja, explica que el hecho de que a través del contacto físico segreguemos una serie de hormonas como la dopamina, serotonina u oxitocina, responsables de generar los vínculos emocionales,  es un mecanismo de la naturaleza para ‘mejorar la supervivencia de las futuras generaciones’. Entonces, ¿puede ser que algunos produzcan en mayor cantidad que otros este cóctel explosivo? Aún no se ha demostrado, pero es una posibilidad.

Sin embargo, Puig Rodas asegura que ‘los seres humanos no somos únicamente química y biología’. Afirma que poder desvincular o no el sexo de la parte afectiva es una cuestión cultural y educacional que está sujeta a infinidad de factores“Esto no significa que este condicionamiento educativo sea directo y consciente, muchas veces los inputs que nos llegan son muy inconscientes. Todo lo que absorbemos en la televisión o los libros nos dan versiones implícitamente buenas que tomamos como modelos: si en su momento nos dieron la premisa de que 'el sexo y el amor van unidos', nosotros la tomamos como el modelo correcto”, explica el sexólogo.

Resultado de imagen de sex couple gifPara Francisca Molero, directora del Instituto Iberoamericano de Sexología y codirectora del Institut de Sexología de Barcelona, este concepto enraizado en lo más profundo es muy difícil de cambiar, pues también está de acuerdo con que "tiene mucho que ver con la manera de mostrar y entender los afectos, con la educación y las vivencias de cada uno". Considera que hay muchas personas que, para poder disfrutar de algo, necesitan una serie de estímulos a su alrededor, un contexto, mientras que otras personas son capaces de centrarse en una cosa concreta y poder recrearse solo con eso.

“Es como ir al cine. Hay quienes van a pasar un rato agradable y divertido, a entretenerse, a no pensar mucho y abstraerse. Luego están quienes necesitan salir de una película que les haga reflexionar y sentir cosas”, comenta Molero. También establece que a veces esto sucede por una confusión entre emociones y sentimientos. “Cuando tienes sexo con una persona, en principio, lo que sientes es una emoción, sin embargo, los sentimientos suelen surgir más a largo plazo con el roce y el contacto, pero muchas veces estos términos se mezclan”, aclara la experta en relaciones.

Por supuesto, también son imprescindibles las expectativas de cada uno y el momento de nuestra vida por la que estemos pasando. Molero explica que "muchos valoran la sexualidad como algo muy íntimo y especial, un placer que no se puede compartir con cualquiera". Y, precisamente, por eso, Puig Rodas asegura que es fundamental tener claro qué busca o quiere cada uno a la hora de encontrar un compañero sexual o incluso un ‘follamigo’.

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Hay personas que no quieren tener nada serio, pero les gusta tener ciertos mimos o sensación de calor para que no sea algo tan frío. También aclara la necesidad o la habilidad de saber comunicar con claridad lo que quieres desde el principio a la otra persona para ahorrar disgustos y malestar.

Si no sabes practicar sexo sin implicarte, pero te apetece probar otros tipos de relación, es importante que si te metes en el jardín de tener un ‘follamig@’, estipules desde el principio el nivel de implicación y lo aceptes. Nada de autoengañarse, o decir: “esto no es lo que busco, pero pero menos es nada”. Puig Rodas también recomienda que te preguntes de dónde viene ese concepto tan interiorizado y una vez lo hayas descubierto, reflexiones si estas de acuerdo o no.

Por su parte, Molero advierte que "tras una ruptura tampoco caigas en eso de ‘un clavo saca otro clavo'" porque hayas visto como tus amigos, después de dejarlo con sus parejas, se han vuelto auténticos fuckers de la noche y 'supuestamente' eso les ha ayudado a superarlo. Esto es discutible y es muy probable que a ti no te ayude una mierda. Pero, si finalmente descubres que follar sin nada de emoción no es lo tuyo. Enhorabuena, porque ya lo tienes claro.