Desengánchate: técnicas infalibles para olvidar a alguien (y para siempre)

No pienses en un elefante blanco. He dicho que no. ¡Deja de pensar en ese elefante blanco YA! Imposible, ¿verdad? Basta que necesites sacar algo de tu cabeza para que se encadene a cada uno de los recovecos de tu mente. Lo mismo pasa con los ex. Piensas en ellos más que cuando estabais juntos. Y aunque te repitas sin cesar que mañana intentarás levantarte y pensar en flores y mariposas, abres los ojos al despertar y ahí está, su recuerdo. Esto sucede cuando eres la parte abandonada, claro. Cuando lo dejas tú, tu antigua media langosta viene a tu memoria de vez en cuando y es más bien algo así como: Ay, pobrecillo. ¿Cómo lo estará llevando?

El alcohol es la opción sencilla y, no lo negaremos, muy efectiva a corto plazo. Al menos en el momento de euforia, ese ser inmundo que se ha atrevido a abandonarte se esfuma de tu cabeza como si nunca hubiera existido. Pero, si te pasas, puede generar efecto rebote y dejarte por los suelos. Prepárate para el llanto. No te lo aconsejamos. Pero si al final te das a la bebida, al menos que sea en grupo, no te encierres en casa con el Bourbon, que eso sí es muy triste. Si sales, tampoco te vengas muy arriba, que el sexo por despecho es de las cosas más incómodas que existen, y no va a hacerte sentir mejor.

Vamos a analizar algunas técnicas que exploran otros modos menos invasivos, pero más efectivos, para encontrar el chorro de Tipp-ex definitivo que borrará a esa persona y también el dolor que dejó.

Como el tabaco, mejor de golpe

Al principio te mueres por verle. No te engañes. Sueñas con un encuentro casual por la calle. Y en tu imaginación será justamente el día en el que te has puesto guapísimo, y esa persona te miraría y pensaría: "¡Dios mío! ¡Me he quivocado! ¿Cómo pude dejarlo?". Despierta. Te lo digo desde ya: eso no va a suceder. Nunca os vais a encontrar por arte de magia y, si pasa, será cuando menos te lo esperes. El día que hayas bajado en chandal y zapatillas a por tabaco o comida rápida.

Pero sabemos que ansías verle y vas a jugar la baza de: "Podemos ir a esa fiesta aunque esté, no me importa, de verdad que no me afecta verle". Sí te importa, mentiroso. De hecho, lo estás deseando y va a dolerte mucho cuando estés esperando que vuelva a surgir la chispa del amor y eso nunca pase. Así que elimina a esa persona total y absolutamente de tu mente y todo lo que te recuerde que existe. Sin excepciones, hasta que la herida empiece a cicatrizar. Nada de mensajitos ni likes en Facebook. Como dejar de fumar: de golpe, tajante. Ahora mismo, tu corazón es como un yonki con el mono: necesita tiempo y paciencia.


Infusiones en vena

Si es que la ciencia tiene siempre una solución para todo. ¿Has oído hablar de la dopamina y la serotonina? Así, simplificando, son las dos sustancias que produce tu cuerpo de forma natural y que hacen que tengas subidones de euforia y que te de el bajón más profundo que el pozo por el que te han tirado. Cuando estás enamorado, estar o pensar en la persona escogida hace que segregues más dopamina. Cuando esa persona desaparece se produce el efecto contrario, y por eso llegan los episodios de tendencia depresiva. Para contrarrestar, puedes tomar infusiones ricas en Mucuna Pruriens, una planta con altos niveles de dicha substancia. Al final, todo es química.


Tú decides quién entra y quién sale

Volvamos a lo del elefante blanco. Tú eres capaz de controlar quién ocupa tus pensamientos. Cualquier persona puede desarrollar sus capacidades mentales para decidir quién entra y quién sale de su cabeza. Al menos hasta cierto punto. ¿Cómo? Dos caminos que te ayudarán a lograrlo son la meditación y el mildfulness. Poco a poco aprenderás a tener más control sobre tu mente y todo lo que hay (o no) en ella.


Prescripción médica

Si nada de esto funciona y te encuentras en un estado penoso, puedes acudir a tu médico. Si detecta niveles muy altos de ansiedad, te recetará algún fármaco tranquilizante. Si no está muy loco, esperemos que flojito. Pero esta es la última opción. El camino trágico. El de: "el mundo se acaba porque ya no estás a mi lado". El camino innecesario, en definitiva.

Crédito de la imagen: Ashley Clark