Hemos Descubierto La Razón Por La Que Fracasan Todas Tus Relaciones

Robert Pattinson, James Cameron, Scarlett Johanson o Hugh Grant están marcando tu vida sexual y amorosa y tú no lo sabes. El beso así, el sexo asá, el amor verdadero por aquí y el "lo dejo todo por ti" por allá. Sin darnos cuenta, establecemos nuestras expectativas sentimentales en base a los guiones que nos marca Hollywood. Y claro, como la vida real no es tan bonita como el amor de película, nos frustramos y pensamos que todos tienen relaciones más idílicas que la nuestra y que nos ha faltado por vivir un romance novelesco.

Sería demasiado aburrido contar la historia de una pareja normal que se conoce, por ejemplo, gracias a amigos comunes, empiezan a quedar, se gustan, se quieren, acaban viviendo juntos y lo más excitante que hacen es compartir de vez en cuando el cepillo de dientes. Así es como Hollywood te está manipulando.

No solo hay un tipo de beso

Cuando no te acercas ni remotamente a la edad del primer beso, tú ya has visto en miles de pelis cómo se da el beso perfecto. Los labios se van acercando poquito a poco, el chico coge un poco la carita de ella, unos piquitos previos y un casto lengüetazo. Y si el ósculo en cuestión no cumple con los cánones hollywoodienses, llega la rayada. ¿Cómo va a ser el hombre de mi vida si no me besa bien? Dramaaa.

Pero la realidad es que cada uno besa como quiere, no todos somos los intensos de Edward Cullen y Bella Swan, ni falta que hace. Prefiero ahorrarme mi opinión sobre una película en la que los protagonistas deciden que no se van a acostar hasta que no se hayan casado... con 18 años.


Cualquiera vale, lo importante es no estar solo

Como los pastelosos guionistas californianos nos han inculcado que hay que tener a otra persona para estar completo, pues venga, el que sea me vale. Lo importante es no quedarte solo. Pues no señores, la vida no es Pearl Harbour. ¡Oh! Ben Affleck se ha pirado a la guerra y ha muerto, vale pues me lío con Josh Harnett solo porque lo tengo a mano. ¡Ay! Pero si no la había palmado! Ben ha vuelto y yo embarazada de Josh, qué lío. Venga, otra vez los dos para la guerra. A ver quién muere esta vez para decidir cuál será el padre de mi hijo. Con que regrese uno, me vale.


Las reglas de un buen sexo

¡Cómo no! Hollywood no podía pasar sin decirnos cómo tiene que ser un buen polvo. Incluso una buena primera vez, como en el caso de Dirty Dancing, película en la que somos testigos privilegiados de cómo el maromo de Patrick desvirga a Baby.

En este caso se trata de sexo con amor, con lo cual, según las reglas cinematográficas, contiene un componente merengoso. La ropa sale sin problemas, una estratégica música de fondo, besitos en el cuello... Esto contribuye a que si cuando estás en los preliminares tardas más de dos segundos en sacarte las zapatillas ya pienses que es todo un desastre.

Por supuesto, las películas la mayoría de las veces se ahorran enseñarnos el acto en sí, es demasiado sucio. En realidad todos sabemos que es una situación llena de fluidos y, a veces, de sudor.


¿Esos gemiditos son míos o de Scarlett?

Por otro lado, tenemos el sexo guarrete. Esos gemidos, la postura, todo entra genial a la primera... Cuando estamos follando, ¿gemimos de esa forma tan porno porque nos sale o porque lo hacen los actores? Como esas frasecitas tipo "venga cariño córrete". ¿De verdad las diríamos si no se la hubiéramos escuchado antes a, por ejemplo, Scalett Joahnson? Luego, en la vida real, cuando tu pareja está concentrado en disfrutar del buen sexo sin soltar grititos de macho, nos preguntamos si estaba tan callado porque no le ha gustado...


Si no hace una declaración pública de amor, es que no te quiere

Otra gran especialidad peliculera son los actos desesperados de amor. Da igual todo lo que haya pasado antes, si la historia anterior ha sido un auténtico desastre o si se ve claramente que es una relación tóxica. Si el enamorado va y hace una declaración pública de amor eterno o algo por el estilo, todo solucionado. Es garantía de que eso va a durar para siempre y que comerán perdices. Las redes sociales, por desgracia, han supuesto un gran escaparate para estas declaraciones públicas de enamoramiento. Una pareja discreta o que guarda sus muestras de cariño para la intimidad es signo de que se quiere menos, según Hugh Grant y compañía.


Y si no es capaz de cogerte a horcajadas, olvídate, tampoco es tu hombre

Encontrar el punto perfecto entre la fuerza de él y el peso de ella es complicado. Por eso si logras ese equilibrio y el tío es capaz de follarte mientras te coge, será amor eterno y pasión desmedida. Que se entere Hollywood de que ir caminando, ambos, a la cama para disfrutar de un cómodo sexo puede ser igual de apasionante. Y que tampoco es necesario quitarte la ropa como si ardiera. Si te la quitas como una persona normal y no como un enajenado mental, te acabas corriendo igual.


Son ellos los que tienen que cortejar, por supuesto

Faltaba Disney en esta lista. La factoría que más ha contribuído a que tengamos unas absurdas expectativas del amor. Por elegir tan solo un ejemplo (habría mil), Aladdin nos enseña el modo correcto del noble arte del ligoteo. Es ella la que tiene que esperar a que un príncipe venga a buscarla. ¡¿Cómo va a ser la mujer la que tome la iniciativa sobre el tío con el que quiere algo?! Las mujeres llevamos tantos años pensando que dar el primer paso es denigrante que habría que llevar a juicio al señor Walt Disney, aprovechando que está criogenizado, por daños morales. Y claro, si el príncipe que llega al final no es un galán que enseña "un mundo ideal" a una pobre ignorante como tú, vaya chasco.