Cuando no sabes cómo decirle "ya no te quiero"

Despedirse, decir adiós, y sentarse porque 'tenemos que hablar de que lo nuestro se ha estropeado' es un acto de valentía al que a nadie le gusta tener que enfrentarse. Sí, es probable que 'Ya no te quiero' sea una de las frases más jodidas de pronunciar.

Y más cuando no os habéis hecho nada, ninguno de los dos ha sufrido y aparentemente todo está bien. Lo único es que, como a veces ocurre, lo que había entre vosotros se ha convertido en humo y ahora tienes la sensación de que la magia desaparece por instantes. 

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A veces no estamos preparados para despedir a alguien, y otras, para que nos despidan a nosotros. Pero, ¿qué ocurre cuando estás en el limbo de una relación? ¿Qué ocurre cuando miras a esa persona y te das cuenta de que ya no tenéis nada en común? Te encuentras entre la espada y la pared y no sabes cómo actuar.

En las relaciones pasa algo similar, no hay momento más dramático que una ruptura. Porque decir adiós nunca es fácil. Aquí entran en debate los que opinan que es peor ser dejado que dejar a alguien. En ambos casos, si en la ruptura ha habido sentimientos sinceros y puros, es aflicción para las dos partes. No es tarea fácil, ni plato de buen gusto, enfrentarse a una situación tan complicada y frágil por el contenido sentimental que carga.

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No hay forma de hacer de una separación sentimental, algo agradable o poco doloroso. Va a doler y mucho. Puede que haya lágrimas, reproches e impotencia. Los nervios estarán a flor de piel, jugando malas pasadas y tener el temple y la cabeza fría es fundamental. Porque aunque tu corazón rebose de cariño y afecto hacia esa persona, ya no estás enamorado. Debes dejarla ir. El egoísmo y alargar lo inevitable solo causa que a la larga, sea mucho peor y más difícil de lidiar.

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Sin duda alguna, la sinceridad y franqueza son las armas idóneas para hacer frente a esta situación. Es mejor una verdad que duela, a una mentira por compasión y condescendencia. No sin ello evitar caer en la falta de sensibilidad. Ser sincero no implica ser cruel o ruin a la hora de decir las cosas. No se puede acabar con una persona y pisotear su dignidad. Hay que ser claro y decisivo, pero sin meter los dedos en la herida que hemos abierto aunque sea de forma involuntaria.

Estar con alguien por pena y sin sentir amor, es complejo en primer lugar para quien lo siente, y en segundo lugar para quien lo padece, pues ya es suficientemente duro enterarse de que no te aman, como para asumir también que estuvieron por lástima a tu lado durante cierto tiempo.

Decía Thomas Otway, que "la honestidad no necesita disfraz ni adorno". Por ello, es mejor hacer frente a la realidad por cruda que sea, que vivir en una burbuja  por miedo a encarar a tus demonios.

Crédito de la imagen: Darren Ankenman