Porqué no deberías follar borracho (aunque lo hayas hecho siempre)

¿Quién no ha follado borracho? Levantarte de repente en una cama desconocida, con una persona de la que escasamente te acuerdas y preguntarte qué coño hiciste anoche. Te lo diré yo: seguramente echaste el peor polvo de tu vida. Porque follar con ciertos grados de alcohol en la sangre puede ser tu peor enemigo. Todo ello, a pesar de que en muchas (demasiadas) ocasiones, recurramos a este recurso para quitarnos la vergüenza y lanzarnos al cuello de ese morenazo/a que te lleva mirando toda la noche. Pero lo que se puede desencadenar después, eso, es carne de pesadillas.

Ese toque de valentía

Muchas personas están sumamente acomplejadas con su cuerpo, hasta tal punto que en muchas ocasiones no se pueden ver desnudos. Se producen asco. ¿Cómo van a disfrutar del sexo si están constantemente pensando en esos defectos? Es por eso, que el alcohol se les presenta como la solución definitiva para ‘disfrutar’ de una relación sexual sin pensar demasiado. Así lo confirmó el estudio Alcohol and human sexuality: review and integration: el alcohol nos desinhibe a la hora de tener sexo. De hecho, uno de los efectos a corto plazo que se notan después de tomar unas copichuelas es el despertar en nuestro interior de una conducta sexual.

Pero, ¿el tipo de sexo es el mismo que si fuésemos sobrios? La respuesta es simple: no. Según un estudio realizado por el Dr. Patrick Megan y la Dra. Jennifer L. Maggs, somos más propensos a realizar sexo oral cuando vamos borrachos que a tener relaciones sexuales con penetración. Según los encuestados, para que se dé esa penetración es necesaria una intimidad con la otra persona. Pero, esta investigación también recoge que, en caso de follar, se disminuye el número de personas que utilizan condón, es decir, que el alcohol también nos hace más irresponsables frente al sexo.

¿El sexo borracho es mejor?

Después de ese primer efecto a corto plazo y de tener ese impulso sexual mucho más elevado, sigues bebiendo y bebiendo. Que si un gin-tonic, que si un cubalitro, que si una cerveza, etc. Hasta que, de repente, te das cuenta de que estás completamente borracho. Pero el moreno/a de la discoteca se ha fijado en ti y os empezáis a liar como si no hubiese mañana. De repente, os metéis en el coche y vais derechitos a su casa para follaros hasta las orejas. Pero, ¡mec!, error. Algo no funciona.

En el caso de los hombres, el consumo de alcohol puede afectar dramáticamente su respuesta sexual. Numerosos estudios demuestran que el consumo de alcohol inhibe la producción de testosterona en los testículos, perjudicando la libido y la excitación física. En otras palabras, que cuesta más conseguir una erección. ¿Verdad que esto NUNCA te ha pasado? La intoxicación de alcohol en la sangre también puede disminuir la excitación sexual, el placer y la intensidad del orgasmo aumentando la dificultad para llegar al clímax.

Pero, ¿y las mujeres? Algunas aseguran que el alcohol aumenta el deseo sexual y la libido, sin embargo, numerosos estudios demuestran que reduce los signos fisiológicos de la excitación. Y sí, el mito es cierto: a las mujeres nos sube mucho más y nos cuesta más recuperarnos de la resaca, en concreto, tardamos un tercio más que los hombres en eliminar la sustancia. Aunque nos parezca que el alcohol nos desinhibe, en ocasiones se ha demostrado que la respuesta sexual era mayor antes de empezar a beber. Al tener el cuerpo drogado, nos cuesta más sentir las caricias, llegar al orgasmo o incluso, relajarnos durante el sexo. Así que, aunque pueda parecer que yendo borrachas estamos mucho más (¿más?) salidas, es todo una mentira del alcohol. En realidad, cuando nos ponemos al lío, la cosa no está tan lubricada como pensábamos.

A todo esto hay que sumarle la gran cantidad de arrepentimientos post-coitales que produce el alcohol. Al no ser del todo conscientes de nuestras acciones mientras vamos muy pedos, nos podemos acostar con alguien que en ese momento veíamos como mega guapísimo pero que, en realidad, no nos pone tanto como pensábamos la noche anterior. Eso puede producir frustración, malestar emocional y cierto rechazo hacia el sexo. Por lo que, la próxima vez que quieras beber, piensa en si quieres follar salvajemente o no. Si la respuesta es positiva, te recomendamos que bebas una pequeña cantidad de alcohol (ya sabes, 'el puntillo') y lleves siempre un condón en tu bolsillo. De esa forma, tienes la diversión asegurada.