Cuando Te Das Cuenta De Que Te Gusta Y Ser 'Solo Amigos' Ya No Es Una Opción

Hay gente que piensa que la amistad y el amor son sentimientos incompatibles.  Pero, ¿qué pasa cuando nos enamoramos de nuestro mejor colega? ¿Cómo saber si también se han enamorado de ti? Vayamos por partes. Si te ha sucedido alguna vez, sabrás que el tema tiene miga y no se resuelve con una simple declaración de tipo adolescente. Atención porque esto podría bendecirte la semana o dejarte más hundido que el Titanic.

Paso 1: Darte cuenta

Muchos que han tenido que vivir situaciones similares dicen que no se dieron cuenta  hasta que de repente, un día cualquiera, se despertaron sabiendo a ciencia cierta que querían a esa persona. No hay que preocuparse, es de lo más normal que confundas sentimientos con alguien que solo pueda atraerte. Empezarás a darte cuenta de que quieres algo más cuando descubras que necesitas pasar más tiempo con esa persona, que las charlas infinitas que tenéis te saben a poco, que o puedes pasar un solo día sin escribirle, echas de menos sus conversaciones, cómo te mira, cómo se ríe. Si, le quieres.


Paso 2: Asumirlo o no

Puede que al principio no quieras asumirlo para no cagarla. Hay personas que deciden no hacerle caso a ese amor que sienten por muchos motivos, pero el principal es el miedo. Podrás dar un paso a delante cuando hayas decidido no temes sentirlo. Puede que no estés TAN enamorado/a como para poder enviar al traste tu amistad, sino que empiezas a plantearte que te guste más que como colega. Sea lo que sea lo que quieras, tienes que reflexionar y encontrar la respuesta exacta, conocer al dedillo tus sentimientos para actuar en consecuencia.


Paso 3: Averigua sus sentimientos

Atención. Cuando estés 100% seguro no te lances a declararte si no quieres pegarte una hostia monumental. Dice la expresión popular que dos no se pelean si uno no quiere. Lo mismo podría aplicarse al amor: "Dos no sea aman si uno no quiere". Ahora no te flipes, puede ser que te hayas quedado absolutamente prendado de tu mejor amigo/a  y que pasen de ti. O no. Que nunca se sabe.

En esta fase te toca ser un poco detective y descubrir si tus sentimientos son correspondidos: interpreta cómo se comporta cuando estáis juntos y si notas un ligero nerviosismo, si hay miradas... Si se comporta de manera muy natural en momentos que podrían dar pie a que pasara algo entre vosotros, siento decirte que la cosa probablemente esté jodida. Y si la tensión del momento se siente... ¿es lo que querías, no? 


Paso 4: Lánzate

Está todo claro y crees que podría salir bien. Ha llegado el momento. Probablemente el corazón te irá a mil el día que tengas pensado decirle lo que sientes, seguramente no reunirás el valor suficiente para confesar y te irás a casa igual con la sensación de haber hecho una mierda. Inténtalo cien veces, aunque te tiemble la voz al hacerlo. Y cuanta más claridad haya en la conversación, mejor. Si vas al grano te hipotecarás en la Friendzone para siempre y NO, no se trata de eso. Sé transparente.


Paso 5: Celebra la victoria o digiere la derrota

En el caso de ser correspondido, vive la vida felizmente, nada más que añadir. Si te han dado calabazas (lo sentimos mucho), tómatelo con calma. Aunque pienses que volver a esa persona puede destrozarte, llegará un momento en el que estarás bien. El mejor consejo que te podemos dar es que te alejes un poco y tomes distancia para  intentar recuperar ese buen rollo. Quizás al principio es un poco raro, pero no dejes perder una amistad por sentimientos como el orgullo o el miedo al ridículo. Seguramente tu otra mitad  también eche de menos lo que teníais antes.