Los cuatro pasos para volver a encender el deseo sexual cuando llevas años con tu pareja

Crédito de la imagen: Pink Prue Stent

A veces no apetece. Es normal, no tienes que sentirte obligado a tener ganas de sexo cada vez que se te presente la ocasión y, ni mucho menos, si la ocasión se presenta cada noche porque vives con tu pareja desde hace años. Puede que además la cosa se esté alargando demasiado y ya haga algún tiempo que no lo hacéis. Simplemente, el deseo se ha ido, habéis perdido un poco la conexión sexual y no sabes cómo conseguir que revolcarte sobre el colchón con tu pareja te apetezca más que acostarte a las diez y media. "Cuando hay un problema de deseo, su origen pocas veces está en la sexualidad", dice la sexóloga Núria Jorba. De hecho, en general es más probable que haya otra cosa que esté ocupando tu mente y sitúe el sexo en el último peldaño de tus prioridades ahora mismo. Si lo dejas pasar puede que termine afectando a tu relación de pareja, pero si has decidido que hoy es el día de solucionar esta situación, deberías saber que estás a solo cuatro pasos de conseguirlo. Apunta.

1. Averigua qué no funciona en tu vida

El sexo siempre debería ser algo divertido. Lo hacemos para disfrutar, incluso cuando se pretende tener hijos, si la mujer tiene un orgasmo es más probable que termine quedándose embarazada. Pero cuando uno está enfadado, estresado o muy cansado, es posible que no esté de humor para correrse la gran juerga. Así que, si lo piensas bien, es probable que el problema de que vuestra llama se haya apagado no tenga nada que ver con lo mucho que os queréis. 

Tal como explica Jorba, a no ser que se padezca algún tipo de disfunción sexual o enfermedad que cause dolor, los problemas de libido casi siempre son provocados por un malestar interno que no tiene que ver con el sexo. "La falta de deseo es una muestra de que falla otra cosa. En la mayoría de las ocasiones, cuando uno de los dos tiene el deseo por los suelos es por alguna preocupación personal o por alguna carencia de la relación. Pocas veces es porque realmente ha dejado de gustarnos nuestra pareja".

Así que la sexóloga recomienda que, en primer lugar, cuando uno de los dos tiene problemas de deseo hay que analizar cómo se está personalmente. "Si estoy muy estresado por el trabajo, si me siento apático porque no tengo metas en la vida, si hay algo que me preocupa, me ocupa mucho tiempo o paso por un momento familiar difícil, está claro que el sexo es lo más fácil de dejar al final de la lista y, si hace falta, incluso tacharlo", dice Jorba.

La solución a esto parece sencilla, si has encontrado ese asunto (o cúmulo de ellos) que te preocupa, empieza a ponerle remedio para pasar a la siguiente fase. Cambia de trabajo, tómate un fin de semana de relax y lárgate a un spa, habla con esa persona con la que estás enfadado, etc. Lo que te haga falta para aliviar la tensión mental que te impide relajarte en la cama.

2. Cómo está tu relación

Independientemente de si vives estresado o no, siempre es una buena idea analizar cómo está tu relación. Esta es otra de las causas principales por las que los miembros de la pareja dejan de sentir ganas de sexo. "Hay que pensar: ¿qué me falta? En muchos casos nos falta diversión, reírnos en pareja, espontaneidad, todo se acaba volviendo una rutina, aburrido... cosa que mata la libido por completo", explica Jorba. Cómo vas a tener ganas de sexo si lo único que haces es ir del trabajo a casa para ponerte a limpiar y ver la tele.

En muchos casos es la mujer la que deja de sentir deseo antes que el hombre "porque se encarga de todo en casa, además de trabajar: los niños, la limpieza, la compra, etc. Obviamente, está agotada y no se siente cuidada", dice la sexóloga. El cansancio, la falta de tiempo para hacer las 9.732 cosas que hace al día y, además, el enfado intrínseco de que su pareja no se dé cuenta de la situación ni mueva un dedo, harán que se olvide del sexo por completo.

Sea cuál sea vuestro malestar de pareja, si pasáis por una mala racha, discutís mucho o no pasáis juntos el tiempo que os gustaría, habladlo e intentad resolverlo. En las relaciones monógamas, normalmente asociamos el sexo al amor y, por tanto, es probable que no queramos hacer el amor con alguien con quien tenemos asuntos sin resolver.

3. ¿Te gusta el sexo que practicas?

Si ves que la comunicación con tu pareja es fluida, sois felices y tenéis espacios de intimidad, es decir, que os besáis, os tocáis, existe cariño y pasáis tiempo juntos, es necesario empezar a pensar que el problema puede que esté en el sexo en sí. "El tipo de relaciones sexuales que se tienen puede llegar a influenciar mucho al deseo entre dos personas. Normalmente, si no nos acaban de gustar no las querremos repetir o no las desearemos a toda costa", dice Jorba.

A menudo nos cuesta mucho verbalizar que algo no nos está gustando o que sería más placentero de otra forma por vergüenza, miedo a ofender a nuestra pareja, porque nunca nos hemos atrevido y ya ha pasado mucho tiempo (cuesta admitir que mentiste sobre eso que dijiste que te encantaba que te hiciera) o porque, simplemente, ni siquiera lo sabemos. Mantener una comunicación fluida sobre sexo con tu pareja es muy sano y os ayudará a manteneros unidos. 

4. No te obligues a practicar sexo

Una vez hayáis pensado en todo esto, toca ponerse manos a la obra. Según Núria Jorba, la cosa no va precisamente de ponerse a hacerlo cada noche como descosidos, sino de tomárselo con mucha calma y reconectar poco a poco. "Sobre todo, no  hay que forzar las situaciones. Yo recomiendo descartar las relaciones sexuales por el momento para quitar presión, pero sí que hay que incentivar el deseo", algo que se encuentra mucho más en nuestras mentes, que en nuestros cuerpos. "Busquemos un espacio para ducharnos juntos, hacernos un masaje, esos besos que nos dábamos antes... todos esos pequeños detalles que nos harán despertar las ganas", añade la experta.

Si nos sentimos obligados a tener relaciones sexuales precisamente porque no tenemos ganas y tememos que nuestra pareja se rompa, solo conseguiremos sentirnos más bloqueados. "Si tenemos un problema en nuestra vida o en nuestra relación y nos está afectando la libido, en primer lugar hay que resolverlo. Eso sí, mientras lo hacemos, hay que buscar esa reconexión de pareja para que vuelva a surgir la chispa", concluye la sexóloga. Una gran verdad es que el sexo cuanto menos se practica, menos apetece. Así que, por muy estresado o nervioso que estés, busca momentos para reencontrar tu lado más sexual, ya sea solo o acompañado. Incítate, tómatelo como un postre que te comes aunque estés ya muy lleno solo porque te encanta, y volverá a aparecer.