Muchas chicas descubren su orientación sexual a través de los sueños eróticos

A pesar de que en la actualidad la diversidad sexual está mucho más aceptada, todavía siguen existiendo esos micro-insultos que, sin darnos cuenta, vamos aceptando en nuestro día a día. Aún quedan personas que no se atreven a aceptar su orientación sexual y se castigan por sus sentimientos. Muchos tienen sueños eróticos con una persona del mismo sexo y no saben exactamente qué es lo que sienten y porqué, chicas que ven porno lésbico y se plantean si se sienten atraídas hacia otras mujeres y un largo etcétera de situaciones que todo LGTBI+ conocerá. Y si tu caso es el de estas últimas, ya te avanzamos que no, no significa necesariamente que seas lesbiana. 

La pubertad, el inicio del deseo

Según la Fundación Triángulo, "la mayoría de los chicos y chicas son intensamente sexuales durante los años de la pubertad (generalmente entre los 11 y 15 años), cuando sus cuerpos cambian y sus hormonas fluyen de modos diferentes. Cuando tienen 16 o 17 años, muchos adolescentes homosexuales o bisexuales comienzan a tener claro lo que son". Es decir, normalmente el deseo empieza a desarrollarse durante la pubertad y la adolescencia. Muchos se sienten atraídos hacia sus amigos o amigas y suelen plantearse su orientación sexual. Es a esa edad, cuando todo es caos y descontrol, y todavía no se definen las personalidades de cada uno.

Empiezan los primeros encuentros e impulsos sexuales. Pero, ¿cómo conocer tu orientación sexual? Hay varios indicios que nos pueden ayudar como los sueños eróticos recurrentes, el amor y los sentimientos afectivos, el consumo de cierta pornografía, etc. Aunque no existen unos valores que nos puedan dar la clave de nuestra orientación sexual. Cada uno descubre sus piezas y las encaja a su manera hasta que encuentra su puzzle.

Los juegos de adolescentes

En la adolescencia empiezan ciertos juegos y acercamientos un poco ‘subiditos de tono’. El alcohol y la fiesta hacen que se propicien estos actos. En ocasiones, las chicas descubren su orientación tras besarse con su amiga y muchas lo convierten en un juego inocente, para unas revelador, para otras solo parte de la aventura adolescente. Aunque eso no significa que todas las chicas que se dan picos sean lesbianas o bisexuales (en absoluto). Pero sí que, en esos encuentros, aquellas personas cuya orientación sexual se está definiendo, pueden ver con más claridad qué es lo que les gusta.

Las mujeres crecemos en la cultura del cariño. Valores como la dulzura y el ser cariñoso están mucho más ligados a la mujer durante su construcción de genero. Que una adolescente le coja la mano a una amiga es algo socialmente aceptado y es normal que no levante cuchicheos ni rechazo por parte de la receptora de ese gesto. Por eso, las situaciones de intimidad son más comunes y ello propicia que las adolescentes tengan menos reparos a la hora de experimentar con su sexualidad.

Pero, ¿qué pasa con los hombres? Desgraciadamente vivimos en una sociedad donde los hombres todavía tienen la coraza de ser el 'macho alfa' y se sigue utilizando 'gay' o 'maricón' como insulto ofensivo, cuando no debería ser así. Es por eso que, para ellos, conocer su orientación resulta un poco más difícil y chocante. Muchos se sorprenden masturbándose con porno homosexual o pensando en sus amigos, otros se lo plantean debido a los sueños eróticos recurrentes y la mayoría sienten afectividad hacia una persona de su mismo sexo, planteándose el motivo y llegando a una crisis personal importante. Cuando un hombre se lía o tiene relaciones sexuales con otro hombre, suele tener muy claras las cosas.

¿Y si estoy en el medio?

Algo que me encanta transmitir es que las orientaciones sexuales no son ni blanco ni negro. Existe toda una escala de grises que es maravillosa y que puede satisfacer mucho más tus necesidades. Esta métrica es conocida como la 'escala de Kinsey', donde se determinan 7 grados diferentes de orientaciones sexuales. Aquí se incluye la heteroflexibilidad o la homoflexibilidad en diferentes niveles, así como la bisexualidad, la heterosexualidad, la homosexualidad y la asexualidad. Es por eso que, si tu orientación sexual no ha sido identificada todavía, no tienes el porqué preocuparte. Quizás eres heteroflexible y necesitas encontrar a un hombre con rasgos muy femeninos o a una persona andrógina.

La cuestión es, que no debes cerrarte a probar nuevas experiencias ni posicionarte de forma rotunda. Las mejores oportunidades de la vida surgen cuando dejas que todo fluya y, aunque en tu pubertad o adolescencia no hayas tenido esas experiencias, quizás ahora siendo adulto —y más consciente de tu sexualidad— te apetece probar cosas nuevas. Quién sabe, a lo mejor descubres algo de ti mismo/a que ni tan siquiera conocías.