¿Por qué soy tan celoso?

La sabiduría popular nos dice que hay dos tipos de celos: los buenos y los malos. ¿Pero existen de verdad unos que nos corroen por dentro y otros que se "pueden permitir", que incluso nos apetece sentir y que sientan por nosotros? Yo me atrevo a decir que los celos no son buenos, sean unos u otros, y os intentaré explicar de dónde nace esta creencia.

Los “celos buenos”

Son esos celos que se han popularizado como señal de amor. “Si se pone un poco celoso es que ME quiere” y realmente ¡eso no tiene qué funcionar así! Yo cambiaría la frase y diría... "Si se pone un poco celoso es que no SE quiere". Y ahí podemos hablar de la inseguridad personal. A menudo, pasamos de ver esa falta de autoestima en nuestra pareja, y nos dejamos camelar por la idea de que ser celoso es romántico, es una muestra de amor y, por tanto, es algo bueno. Cuando, realmente, ese es el primer peldaño de los “celos malos” y de llegar a los celos patológicos.

¿Pero quién nos ha metido en la cabeza esa idea de que los celos son buenos? La lista de responsables sería interminable, pero es innegable que las películas, los cuentos, las canciones y la poesía, por poner algunos ejemplos, no nos ayudan demasiado a cambiarla. A todo este imaginario colectivo, hay que sumarle la interpretación personal que hacemos cada uno de todo esto. “Las canciones que parece que están hablando de nuestra historia”... o aquella película que “clava lo que estoy sintiendo”... “el dolor de esa poesía que dice, literalmente, lo que pienso”... Tenemos que ir con cuidado de no dejarnos llevar por las emociones de otro.

“Voy a darle un poco de celos para ver si me quiere”. Seguro que alguna vez habéis oído una frase similar a esta (o incluso la habéis dicho o pensado). Y yo me pregunto: si quieres a alguien, ¿para qué hacerle sufrir con situaciones que lo ponen a prueba? Si deseas su felicidad, ¿para qué plantar la semilla de la duda en vuestra relación?

Los “celos malos”

Cuando entramos en la espiral de los celos que etiquetamos como malos, el sufrimiento crece y ya no es divertido. Ya no es una prueba de amor, sino que nos sentimos controlados o controlando, la ansiedad entra por la puerta y el mal rollo crece. Porque quien tiene celos, ve indicios de sospecha incluso en las situaciones más inocentes.

Y se puede empezar por pequeñas cosas:  preguntar con insistencia con quién se ha pasado la tarde o por qué ha llegado tarde del trabajo, buscar señales que confirmen esas sospechas en la ropa, en el móvil, en los bolsillos, en la factura del teléfono... Hasta llegar a cosas más graves que cruzan todos los límites de la conzianza: seguir a tu pareja, ponerle alguna aplicación en el móvil para saber dónde está, contratar a un investigador privado...

Y quizás has pensado: "¡yo nunca seguiría a mi pareja! Qué locura". Pero todas las situaciones más atrevidas empiezan por las más discretas... La curva de los celos empieza por algo pequeño y crece y crece hasta convertirse en una auténtica pesadilla para ambos.

No puedo evitarlo, estoy muy celoso

Y si no solo nos fijamos en la situacion de la pareja, sino que nos fijamos en el sufrimiento de la persona celosa, nos metemos en un universo lleno de angustia, de sufrimiento y malestar. Y todo esto, ¿por qué?, ¿para qué?.

El "para qué", obviamente, está vinculado con la necesidad de encontrar alago que indique que la pareja no es infiel o al contrario, encontrar aquella pequeña señal que nos confirme unas sospechas que pueden no ser ciertas. Un atisbo de esperanza, un respiro a nuestra inestabilidad emocional. El "por qué" tiene relación con la falta de seguridad personal, la poca autoestima, el miedo, la falta de confianza. Y con eso monstruo de fondo es imposible construir una relación de pareja saludable. 

Es un juego peligroso y doloroso que puede convertirse en patológico y que puede llevaros a ese destino tan horrible que la persona celosa temía: la separación de la pareja.

¿Cómo lo arreglo?

La base debería ser la confianza y los celos implican, precisamente, todo lo contrario. No se puede construir una relación de pareja si la desconfianza forma parte de los cimientos. El amor debería tener una base estable, unos elementos que le permitiera crecer sobre algo sólido.

Según el psicólogo estadounidenste Sternberg, las claves para ello son el compromiso, la intimidad y la pasión. Y en esta teoría no caben los celos. Yo añado algunos elementos que enriquecen la relación: aire (el espacio personal), agua (el cuidado del otro), tierra (el proyecto común) y fuego (la pasión).

El verdadero amor es el amor saludable, no aquel que te consume por los celos, las discusiones, y la necesidad constante de la compañía de tu pareja. 

eLena Crespi