Carta a la futura madre de mis hijos que todavía no he conocido

Querida madre de mis hijos,

No estoy seguro de si ya te conozco. Puede que seas esa en la que pienso cada día maldiciendo el momento en que decidí terminar nuestra relación. Puede que seas aquella otra ex novia de la que no he vuelto a saber en los últimos cinco años. Puede que aún no te conozca y un día te me aparezcas en un hostal en medio de un viaje por una isla paradisíaca. Puede que una noche borracho te diga cualquier tontería en una discoteca o puede que un día te sientes a mi lado en la oficina de ese trabajo que aún no encontré. Puede que simplemente quedemos y nos gustemos después de conocernos en Tinder, Happn, Twitter, Instagram, Facebook o incluso Linkedin. Vete tú a saber.

No hace falta que llegues mañana, ni pasado, ni siquiera el año que viene, ahora ando bastante ocupado disfrutando de mi vida de soltero. Pero dentro de tres, cuatro o cinco años, estaría bien que fueras apareciendo, que seguro que ya me habré cansado de desayunar solo.

Te quiero pedir que no seas perfecta, pero sí atractiva, pero sí divertida. No tienes que ser una intelectual, pero estaría bien que me descubrieras nuevos horizontes y que te interesaras por los míos. No hace falta que salgas de El Club de la Comedia, pero echarnos unas buenas risas puede que sea lo más importante que hagamos para mantener cierta llama encendida. No hace falta que sepas cocinar, me vale con que aprendamos juntos o con que entre los dos seamos lo suficientemente ricos como para comer cada día en los mejores restaurantes de cualquier ciudad del mundo.

Te pido que seas comprensiva con mi desorden y con mis idas de olla, juro que me esforzaré por hacerlos sostenibles, pero espero que nuestros enfados también lo sean. Cantemos en el coche muy alto, todo tipo de canciones. Follemos en el baño de un bar. Acampemos en refugios recónditos sin saber cuándo volveremos a casa. Empachémonos de películas, series y chocolate. Salgamos a correr o a jugar a fútbol o a hacer surf o ráfting o lo que sea juntos, pero por el amor de Júpiter, mantengámonos siempre en movimiento. Dejemos que una dulce rutina nos adormezca y domine algunos de nuestros días juntos, pero no que se agríe y nos mate. Hagamos posible estar juntos como si fuéramos uno, hagamos posible estar cada uno a lo suyo haciéndose una compañía casi imperceptible a ratos, entregarnos el uno al otro en otros momentos.

Sobre casarnos, preferiría no hacerlo por la iglesia y si no lo hacemos de ninguna forma, mejor aún, pero soy flexible y la verdad es que me atrae la idea de un gran fiestón con todos nuestros amigos. Sobre nuestros hijos, simplemente no los eduquemos para que sean extremadamente competitivos, materialistas y superficiales e intentemos que sus valores sean los de compartir, aprender y disfrutar todo lo que puedan de la vida sin perder de vista la capacidad de sobrevivir y ganarse la vida en cualquier momento. Brindémosles caminos hacia la música o el deporte sin presionarles a tomarlos. Me da un poco igual que sean dos o tres, vayamos haciendo, ¿no? Tampoco tengo muy claros los nombres así que verás que en cuestiones prácticas será fácil que me adapte a ti o que lleguemos a buenos acuerdos.

Lo único que te pido es take it easy, amémonos mucho sin dejar de amar al resto, a nuestros amigos, y también sin ahogarnos con un amor controlador y posesivo. Con eso y ganas de hacer un poco el gamberro, seguro que nos lo pasaremos bien el resto de nuestros días, tú, nuestros peques y yo.

Hasta entonces te digo,

hasta pronto

Crédito de la imagen: Maud Chalard