Carta Abierta A Mi Ex: Por Favor, No Me Envíes Más Mensajes

Querido perro del hortelano, esta vez invito yo, que así como yo y comes tú también.

"Querer por ver querer envidia fuera,

si quien lo vio sin ver amar no amara,

porque, si antes de amar no amar pensara,

después no amara, puesto que amar viera". 

Soneto Tercero (El perro del hortelano)

A todos los que teníais pensado querer antes incluso de empezar a querer, recordad ese momento, porque cuando las cosas no van bien y se acaban, lo bueno desaparece, lo blanco se vuelve negro, y todas las buenas intenciones se desvanecen. Se apodera de nosotros nuestro lado más oscuro y a veces el dolor nos vuelve egoístas.

Cuando algo se acaba, se acaba: punto, finito, the end, volià, ciao. No hay nada más doloroso en este mundo que la sensación de estar atrapado en el tiempo. Digan lo que digan, en el 99% de las rupturas hay una persona que quiere dejarlo más que la otra (dejo ese 1% para la excepción). En mi opinión, quien lo tiene más decidido tiene la responsabilidad de no convertirse en el maldito perro del hortelano que ni come ni deja comer, porque te estarás convirtiendo en el culpable de que su vida se pare.

Es obvio que cada persona debe tener la entereza suficiente para decidir hasta dónde, cuándo y cómo espera a alguien, pero seamos realistas, la mayoría de las veces no es así. Si eres tú el que ha reunido la fortaleza necesaria para sentenciar, por el motivo que sea, que se debe acabar, hazte un favor a ti mismo y a quien has querido durante tiempo y ponle fin.

El motivo es más que evidente y no solo tiene que ver con ser justo con la parte emocional de la otra persona; la racional también juega un papel muy importante. Cuando tu mente cierra una etapa, da paso a una sensación positiva y alentadora de empezar de nuevo, de encontrar nuevas oportunidades, de conocer a otras personas, de hacer cosas que siempre habías querido hacer; es un punto y final, paso página y empiezo un nuevo capítulo.

Y por si queda alguna duda, no, no querrá que seáis amigos, aún no, quizás más adelante. Tampoco que le escribas continuamente por WhatsApp para saber cómo está y desearle lo mejor añadiendo que es una persona maravillosa. Nada de mensajes confusos. Si no lo tienes claro, te aguantas. Déjale volar y, si tiene que ser, será, pero qué menos que sea cuando lo tengas claro.

No conozco otra forma de olvidar algo que llevas tan dentro que apartarlo de tu mente y de tu vida, al menos durante una temporada. Y esto, por suerte, es positivo tanto para el perro como para el hortelano, pues de toda la vida, a barriga llena, corazón contento.