Así Eres En La Cama Ahora Y Así Serás Dentro De 10 Años

¿Cuántas veces nos hemos reído con esos artículos sobre las edades? "Jajajaja, es verdad, a los 30 no te vas de fiesta, te vas de copas", dicen algunos. Pero, en serio,  ¿cómo afecta la edad a tu vida sexual? Seguramente, hayas notado ciertos cambios o quizás te esperen más de los que imaginas. Buscamos otras cosas, nuestra respuesta sexual es diferente e incluso, puede que cambien nuestros gustos. Algo que te ponía muchísimo a los 20, quizás a los 30 ya ni te moja. Por eso hemos contactado con Elena Crespi, sexóloga, para preguntarle cómo afecta la edad a nuestra vida sexual.

A los 20 años

"Pensamos que a los 20 años, tenemos nuestro mejor sexo porque es cuando disponemos de mucha energía. Pero, al mismo tiempo, tenemos menos experiencia. Por lo tanto, es un sexo en el que tenemos mucho que aprender. Depende de la persona el cómo se viva ese aprendizaje. Si es alguien que cree que debe saberlo todo de buenas a primeras, vivirá su sexualidad con ansiedad. Si, en cambio, somos conscientes de que nos queda mucho camino, viviremos nuestra sexualidad con mucho placer y con ganas de aprender", resume Crespi.

En estos momentos, seguimos descubriendo nuestra sexualidad, experimentando y, sobre todo, siendo conscientes de lo que nos gusta y lo que no. Pero quizás podemos tener problemas para comunicar esos deseos a nuestro/s amante/s. El deseo es alto, las hormonas están a tope y buscamos sexo esporádico para satisfacer nuestras necesidades de forma inmediata. A lo largo de los 20, cambiamos nuestra percepción del sexo y buscamos algo más afectivo y emocional. Nos damos cuenta que los 'follamigos' tampoco nos satisfacen y se empieza esa búsqueda de una relación consolidada.

A los 30 años

"A los 30 se empieza a afianzar la estabilidad en la relación de pareja y eso hace que tengas la posibilidad de conocer más profundamente a una persona con los estándares sociales en los que vivimos, donde somos la mayoría monógamos. Por lo que conocemos en profundidad la sexualidad de una persona estable. También puede ser el período en el que tengamos hijos, si se desean. Por lo que, es un momento de impasse ya que tener hijos altera la sexualidad que tenías antes.

"No es lo mismo la sexualidad que tenías cuando estabas solo en casa, que cuando tienes algunos peques corriendo por tu alrededor. Es un momento de reubicar y la sexualidad puede quedar abandonada si no la cuidamos", comenta Elena. Es cierto que, paulatinamente, la edad para tener un hijo está siendo mucho más tardía. Aunque se tienen las cosas mucho más claras y disfrutamos del sexo con plenitud gracias al conocimiento de nuestra pareja. Pero, por otro lado, pueden empezar las primeras discusiones de pareja graves y las primeras infidelidades.

A los 40 años

Según Elena, "los 40 es una época de máximo esplendor sexual, sobre todo para las mujeres". Nosotras estamos bastante acomplejadas con nuestro cuerpo y socialmente, no nos han enseñado a valorar nuestra sexualidad. Quizás tengamos la oportunidad de empezar a gozar de nuestra sexualidad con plenitud, quitando los complejos y sumando la experiencia adquirida. Se dice que una mujer vive su máximo momento sexual entre los 40 y los 50. Es un gran momento para ellas.

Sin embargo, para el hombre, también puede serlo, aunque el máximo esplendor físico de un hombre suele estar alrededor de los 20 años. A los 40 se dice que se empieza el declive, pero de forma muy, muy lenta". A los 40 sabemos lo que queremos, lo que nos satisface y tenemos una experiencia adquirida que se nota en la cama. En el caso de los hombres pueden aparecer los primeros 'gatillazos' y, por lo tanto, la frustración. También se dan el mayor número de infidelidades, debido al posible aburrimiento que puedan tener ciertas parejas. Del mismo modo, aumenta el número de divorcios.

A partir de ahí, debemos adaptarnos. "Siempre digo que no seamos 'coitocentristas', que no nos obsesionemos con un pene o una vagina únicamente. Es importante que contemos con cada centímetro de piel, con la masturbación, el sexo oral y por supuesto, la penetración. Cuanto más pequeño sea nuestro abanico de juegos, más perdidos nos encontraremos si en algún momento tenemos que reubicar nuestra sexualidad por algún motivo", asegura Elena.

En definitiva, debemos vivir la sexualidad sin obsesionarnos, sin presiones y sobre todo, satisfaciendo nuestras necesidades y deseos. Aceptando los cambios naturales de la vida e intentando reflexionar constantemente sobre lo que nos gusta y lo que no. Solo de esa forma, viviremos una sexualidad plena y satisfactoria.