Las cagadas más comunes en la primera cita que te condenan a la eterna soledad

La primera cita con alguien es una auténtica ruleta rusa. Las hay surrealistas, las que aburrirían a un muerto o las que ha terminan en ‘final feliz’ —según lo que esto signifique para ti—. Como le pasa a la mayoría de los mortales, lo más normal es que vayas nervioso/a y, por eso mismo, seas susceptible de cometer grandes cagadas. 

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Para evitar esa lógica pero innecesaria situación, presta atención a los consejos de los expertos sobre lo que NO debes hacer en tu primer encuentro y, tal vez así, consigas que llegar al segundo.   

No cuidar la higiene personal

No hay excusas, si hace falta llévate un desodorante de viaje para que no te abandone. Lo que sea. Oler ‘a tigre’ es imperdonable porque si apestas no esperes que nadie te acompañe a casa o sugiera que te pases por la suya. Tu única defensa sería que sigas a raja tabla esa nueva tendencia que promulga no usar desodorante, champú o jabón. En ese caso, mejor que todos lo sepan cuanto antes.

Aunque parezca algo básico, la coach en el campo de la seducción y las habilidades sociales, África Bos, considera que “algunos aún no tienen claro que hay que ir duchado, lavarse los dientes, pasarse el hilo dental y llevar las uñas limpias”. Pero si tú ese punto lo tienes más que superado, un consejo: mejor llega prontito y sin prisas para no aparecer sudado/a.

No te disfraces 

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Los hay que no tardan ni tres segundos en elegir modelito porque tienen un uniforme estándar para todo. Pero, para aquellas almas indecisas que no saben hasta el último minuto qué van a ponerse y cambian al menos trece veces el look completo frente al espejo, no os disfracéis. Está bien causar una buena sensación y si eres de los que suelen llamar la atención tienes vía libre, pero si no es así, ese día no es para experimentar.

“Hay que ponerse guapos, pero existe un alto riesgo de no ser representativos de lo que realmente somos, tanto en el maquillaje como en la ropa. Debemos estar cómodos y sentirnos atractivos, pero no dar una imagen de algo que no somos”, explica Luis Tejedor, psicólogo clínico y sexólogo de egolandseducción.com.

Dónde quedar

No hay nada mejor que un ‘bar Manolo’ de toda la vida ya que suelen ser baratos y se puede hablar. Pero, eso sí, saldrás apestando a fritanga. Tampoco ayuda el bar más hispter de la ciudad, donde la música está a topo trapo y no ves ni la cara de tu interlocutor ni lo que estás comiendo.

Lo ideal es un sitio neutral, pues según Tejedor que además es autor de El pequeño libro de la seducción, “la primera cita es para intercambiar información y conocerse, por eso, es aconsejable buscar un lugar cálido sin ruido excesivo para conversar. El ambiente debe ayudar, no solo a acabar con problemas de timidez, sino también otros inconvenientes como malos olores”.

Resultado de imagen de bad smell gifUn clásico cine o a un garito de música no son las mejores opciones para un primer encuentro según África Bos, mientras que el sexólogo sugiere que el sitio te pille ‘relativamente cerca de casa’, ya que una hora en bus hasta Mordor o una millonada en taxi podría enfriar o evaporar muchas pasiones. También que seas optimista porque a veces suena la flauta, así que nada de platos por fregar ni ropa interior tirada por el suelo. "Ten la casa en condiciones", asevera.

El experto explica que otra pifia muy común es no tener un plan B por si se cae la primera opción. Echa una ojeada a la agenda cultural o las actividades que hay en tus sitios preferidos para que si falla el plan A, tengas otro as en la manga.

Una cena ligera y sin litros de alcohol

Comerte una pizzaca o una hamburguesa de tres pisos puede dejarte con una digestión de varios días al estilo boa constrictor. También puede ser peliagudo un ajazo que no permita a tu acompañante acercarse a más de dos metros o alimentos cuyas flatulencias duelen más que puñales. Tampoco está de más que compruebes si tienes el típico trozo de lechuga interdental, acaparará toda la atención y ya no habrá otro sitio donde mirar.

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No te pilles un pedo criminal. Una copilla o un par de birras te van a ayudar a soltarte, pero perder el control puede ser la manera más rápida y eficaz de hacer un ridículo atroz. “No hay que abusar del alcohol, en especial, los hombres porque luego la erección es más costosa”, explica Tejedor. 

Ojo con la verborrea o estar mudo

"Al no parar de hablar y hacerlo solo sobre ti, sin preguntar nada al otro de su vida, es porque no hay un interés real. Das una imagen egocéntrica o incluso de esconder algo", opina África. Mientras que si no aportas nada o no tienes qué decir, transmites la impresión de falta de confianza y, además, generas presión sobre el otro para que saque tema todo el rato y no es agradable. 

Pasarte con las batallitas de tus ex

Es una prueba de fuego que casi siempre sale en algún momento: ¿y tú has tenido alguna pareja?  Aquí has de tener cautela, ambos expertos coinciden en que no debes hablar demasiado porque la otra persona podría suponer que aún no le has olvidado. Tampoco te deja muy bien ‘ponerle a parir’ o ‘por las nubes’, no tirar por ninguno de los dos extremos.

“Se supone que los ex son personas que nos han enriquecido, pero que ahora están en otro plano de nuestra vida o no forman parte de ella. Si hablas muy bien puedes intimidar, pero si hablas muy mal pueden pensar que tu también debes ser un poco ‘chungo' si estabas con alguien así”, concluye Luis.

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¿Humilde o arrogante?

Es la eterna duda, ¿tirarse el pisto y parecer un cretino o pecar de falsa modestia? "Que la otra persona se entere de nuestras virtudes no es presumir, ayudaremos a que nos conozca y a gustarle. No se trata de enumerarlas como en una lista, sino que, poco a poco y durante la conversación, vayan saliendo cosas de las que nos enorgullecemos o nos gustan de nuestra vida. Si no contamos ciertas cosas, la gente no tiene por qué ver a priori qué tenemos de interesante”, comenta el experto. 

Aunque, con cuidado, Tejedor recuerda que lo más importante es que dejes a un lado tus inseguridades, ya sean psicológicas como físicas, y no intentes esconderte porque tarde o temprano descubrirían todo.

Una actitud muy pasiva o demasiado activa

El psicólogo considera que otro error es callarse el interés que está generando la otra persona en nosotros: “no hace falta hacer ninguna confesión ni ningún análisis quirúrgico sobre personalidades, es transmitir y justificar qué te está gustando o atrayendo de él”. Esto podría suponer un incentivo para que tu acompañante aún se esfuerce más por gustarte.

No tener paciencia y querer resolverlo todo cuanto antes también es un error. “Disfruta del proceso de seducir y ser seducidos, no busques el beso tan apresuradamente”, alerta. No te hagas el Mr. Independiente —si ya te lo guisas todo tú solo, qué coño pintas en la vida de esa persona—, pero tampoco un cachorrillo abandonado ultra dependiente y necesitado.

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Por último, Africa asegura que debes mostrar decisión y no esperar a que el otro lo decida todo. “Si no lo propones tú, pierdes un 50% de posibilidades de que suceda”, concluye.