Asistí a un taller de cine porno ético y esta fue mi experiencia

Liberar la vida sexual de los espectadores y romper con los discursos de abuso contra los cuerpos femeninos y los cuerpos no blancos-heteronormativos es posible

Es Barcelona y domingo, un día que podría ser como cualquier otro si no fuera por el detalle de que esta tarde tengo un rodaje de cine porno. Cruzo la ciudad, llego a Plaza España y camino hasta el local en el que se rodará la escena. Las amigas ‘ansiedad’ y ‘prisa’ vienen conmigo pero no hay excusa si a lo que estás llegando tarde es a un taller de introducción al nuevo Cine X dirigido dirigido por Sally Fenaux. Esta artista audiovisual está a rebosar de contenta porque su corto Touch Crimes como directora invitada por Erika Lust Films ha sido galardonado en el reciente Festival Internacional de Cine Porno de Toronto. 

Cuando ya estoy a pocas calles de llegar al rodaje, la primera gran duda que asalta mi mente es cómo se grabaría la escena de sexo explícito. Sally nos había comentado días antes que "en la mayoría de los rodajes de porno ético durante la escena de sexo, solo suelen estar en el set los actores y el cámara para hacerlo lo más íntimo posible". Por tanto, el resto del equipo y la gente del taller se debería quedar fuera, sin embargo, como el objetivo es precisamente enseñarnos cómo se graba este tipo de cine, estaríamos todos presentes.

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"La intención de este taller es compartir todo lo que he aprendido que puede aportar la pornografía alternativa, así como su misión de liberar la vida sexual de los espectadores y romper con los discursos de abuso contra los cuerpos femeninos y los cuerpos no blancos-heteronormativos", explicaba la directora sobre su taller de diez horas y que está planteado como un punto de partida para que los interesados y las interesadas luego puedan indagar más sobre un género tan amplio.

Una manera diferente de expresar su arte

Llego al estudio y el montaje del set comienza antes que puntual —"si vas a tiempo, llegas tarde" nos había adelantado Sally— ya que apenas tenemos seis horas para montar, grabar y dejar todo como estaba—en el mundo del cine casi todo se paga por horas y eso hace que el ritmo sea frenético—. Los actores (o performers como se les suele llamar en el mundillo) Jowy y Ezequiel, esperan en los camerinos a que todo este listo. Ellos son una pareja en la vida real, vienen del mundo del circo y comenzaron a enseñar su sexualidad como otra forma de expresar su arte, fusionando su trabajo escénico con el erotismo, el fetichismo y el burlesque. 

La historia que vamos a rodar es sencilla: en un local de bailarines una mujer y un hombre bailan sensualmente detrás de un panel translúcido hasta que ella se cansa y comienza la acción entre los dos. Algo muy importante para el porno alternativo es ofrecer condiciones dignas de trabajo y acuerdos transparentes para los actores lo que, por desgracia, no ocurre con tanta frecuencia en la gran industria del porno. "En este mundo la confianza con los actores te los has de ganar”, dice Sally debido a los abusos laborales que muchos, sobre todo actrices, han denunciado, como incumplimiento de lo pactado con cambios de escenas a última hora o locales sin agua o comida para el staff.

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Estética y pasión unidas ante la cámara

Toca la escena de sexo y estamos sentados detrás de unos paneles translúcidos completamente en silencio. La directora indica a los actores los movimientos y posturas específicas que desea obtener antes de que empiece la acción, luego no podrá intervenir.  Aunque, según explica, "muchas veces con el subidón del momento a los actores se les puede olvidar alguna indicación y hay que conformarse con lo obtenido", otras veces, si no se precisa de erección, se puede repetir alguna postura para incluirla en la edición. En este momento pienso “no todo es encender la cámara y ya está" se debe pensar en los detalles y el mensaje que transmite un gesto u otro. Se juega con la estética, las intenciones y los planos que deben ser ‘legibles’ para el espectador.

Empezamos a grabar. La cámara la maneja una mujer y la directora, ambas se mueven frente a los actores buscando los planos y manteniendo siempre una distancia mínima aproximada de 30 centímetros. El silencio del set es total y contrasta con los gemidos de la pareja. No hay cama, no hay sillas, solo ellos de pie, semidesnudos contra la pared. Recuerdo que son acróbatas y admiro la destreza con la que se mueven sus figuras. No sé si acercarme para ver mejor o quedarme detrás de mis compañeros, después de todo consigo ver cómo se graba... ¿qué más necesito ver?.

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Tantas formas de porno como sensibilidades

Somos alrededor de 15 personas venidas del mundo audiovisual y el arte en general. Y, aunque en teoría todos deberíamos estar más que acostumbrados a un rodaje, debo reconocer que los sonidos de la pareja me produce sensaciones en el cuerpo de las que no soy indiferente. Entre cunnilingus y cambios de posturas varias, pasan unos 15 minutos y la directora les sugiere en voz baja que pueden ir terminando. La cosa se pone todavía más cachonda y en dos minutos llega a su fin. Respiración profunda, todo el mundo en el set se relaja y ‘aquí no ha pasado nada’. 

En esos momento pienso, qué diferencia puede haber entre exponerse uno en público con un selfie, un storie o haciendo el amor frente a una cámara, al fin y al cabo es otro tipo de expresión, una forma de sentir y de indagar en la sexualidad humana. Supongo que por eso debe haber tantos estilos de porno como tipos de sexualidades y personalidades en este mundo. Estilos y formas que el porno alternativo 'lucha' por ofrecer y enseñar'.