Aprender a retroeyacular ha cambiado mi visión del sexo

Aunque a muchos les pueda parecer un mito, la retroeyaculación existe, es real: lo he visto con mis propios ojos. Después de varios años escuchando esta palabra en la industria pornográfica, decidí investigar. El primero que me habló sobre la retroeyaculación fue Nacho Vidal. Sí, el conocidísimo actor porno practica este ejercicio en su vida privada, para poder conseguir más orgasmos sin perder ni la erección ni la energía. Más tarde fue José Toirán, experto en taoísmo y kung fu sexual, quién habló sobre ello en un taller del Salón Erótico de Barcelona. Y finalmente, tras mucho investigar e introducirme en las prácticas tántricas y taoístas, di con unos ejercicios que me cambiaron la vida. A mí y, sobre todo, a mi pareja. Ahora está en tus manos cambiar la tuya.

La retroeyaculación no es un mito

Para empezar, vamos a diferenciar la eyaculación del orgasmo. Dos cosas que no tienen por qué ir unidas, aunque en gran parte de las ocasiones sea así. Según el libro La Pareja Multiorgásmica, escrito por Mantak Chia, Maneewan Chia, el Dr. Douglas Adams y la Dra. Rachel Carlton, "fisiológicamente, el orgasmo es la contracción y pulsación que la mayoría de los hombres sienten en su pene, próstata y zona pélvica. Viene acompañado de un aumento del pulso cardíaco, del ritmo respiratorio y de la presión sanguínea, y tiene como resultado una repentina liberación de tensión. Por otra parte, la eyaculación es simplemente un reflejo que ocurre en la base de la columna vertebral y produce la expulsión del semen. En resumen, es simplemente un espasmo muscular involuntario."

Alfred Kinsey, padre de la investigación sobre sexualidad, afirmaba en 1948 en su obra Sexual Behaviour in the Human Male, que era posible llegar al clímax sin eyacular, después de constatar que la mitad de los muchachos preadolescentes (de doce años o menos), podían experimentar dos orgasmos seguidos, y casi un tercio eran capaces de experimentar cinco o más.

Ejercicios para lograr la retroeyaculación

Muy poca gente conoce el 'músculo puvococcígeo' (PC), una arma secreta que te ayudará más de lo que imaginas en el sexo. El músculo PC nace en el hueso púbico y se extiende hacia el sacro. Tiene mucha influencia en la fortaleza del pene y sí, también en la retroeyaculación. Seguro que lo dominas más de lo que imaginas, ya que es el que usas para no orinarte encima o para expulsar el resto de orina. Pero no solo sirve para eso.

Aprendiendo a contraer esta parte del cuerpo, podrás detener la eyaculación y las contracciones de la próstata. Para desarrollar este músculo, cada vez que vayas al baño, deberás apretar la zona tanto como puedas y así cortar la orina, combinándolo con la respiración (orinar al espirar, retener al inspirar). Repite esto 3 o 4 veces cada vez que orines.

Cuándo parar la eyaculación según mi pareja

Como no dispongo de pene para poder experimentar esta sensación, utilicé a mi pareja como conejillo de Indias (pobrecito). Y resulta que, después de mucho contraer y relajar su pelvis, lo ha conseguido. Según él, "cuando estás muy cerca de la eyaculación y crees que vas a llegar al punto de no-retorno (aquel que, si paras, te vas a correr igual), dejas de moverte y aprietas el músculo PC, que lo notas entre el culo y los testículos. Tienes la misma sensación que cuando te aguantas la orina.

En ese momento, pasados unos 10-15 segundos, puedes dejar de apretar el músculo y seguir". Aunque los orgasmos cambiarán un poco, ya que "la primera vez que lo retienes no sientes gran cosa. Conforme avances, notarás que físicamente, en la parte de los genitales, no llegas al orgasmo común; pero sí puedes sentir esa liberación tan característica en la pelvis, un cosquilleo que, con la práctica, se va haciendo más y más placentero. Eso sí, cuando llegas a la eyaculación después de haber alcanzado el orgasmo 5 o 6 veces (o las que quieras), es menos intensa, pero como has repartido el placer en tantas dosis, merece la pena. Además, la erección cuesta que baje".

No sé si esto te cambiará la vida pero, sin duda, transformará tu visión del sexo, ofreciéndote algo en lo que trabajar y focalizarte para mejorar cada día más. De ese modo, olvídate de los problemas como el gatillazo o la eyaculación precoz y da paso a los mejores orgasmos de tu vida. Ya me lo agradecerás.

Crédito de las imágenes: Carl Kleiner