El Amor De Verdad No Se Encuentra, Se Trabaja

Encontrar el amor de forma inesperada, sorprendente y fuera de todas nuestras expectativas es algo maravilloso. Esa sensación de que se para el tiempo, que parece que flotas cuando caminas y que desde el estómago hasta el pecho hay algo que se expande con fuerza, como un impulso de saltar, cantar, besar y gritar a los cuatro vientos lo que sientes. Pero muchas veces cometemos la triste equivocación de quedarnos atrapados en esa sensación inicial, una experiencia fascinante pero sin duda muy limitada comparada con lo que uno puede llegar a sentir cuando trabaja el amor, cuando deja madurar esa semilla para que crezca una planta fuerte y grande.

"Al inicio de una relación todo es más intenso, pero también más frágil e incierto"

El amor es parecido al trabajo: si lo convertimos en una obligación, en un deber rutinario, nos acaba consumiendo. Y, por desgracia, hay muchas parejas cuya relación se ha convertido en un contrato indefinido, sin letra pequeña ni matices. En una relación sin retos ni aventuras. En un "querer por querer", "estar por estar". En un "te quiero" porque es lo que toca. 

Trabajar el amor no significa esforzarse por sentir algo que no sientes, ni por decir algo que no piensas para complacer al otro. Trabajar el amor tampoco es exigir que el otro diga o haga exactamente lo que nosotros pensamos que es necesario para que la relación funcione. Trabajar el amor es procurar entender antes de buscar ser comprendido. Significa saber caminar y crecer juntos. Construir. Que cuando surjan problemas, encontráis las soluciones juntos, o al menos las buscáis con todas vuestras fuerzas. Trabajar el amor es querer al otro como es, y no como nos gustaría que fuera. Es cuidar la propia autoestima, y al mismo tiempo confiar aun cuando no tienes todas las garantías. El amor solo se puede trabajar en equipo, porque si uno de los dos no trabaja por la relación, entonces no se puede levantar el fuerte necesario para sobrevivir a las tormentas de la vida.

"Que no te vendan amor sin espinas". Joaquín Sabina

El amor de verdad implica arriesgarse, exponerse y desnudarse. Y no solo es quitarse la ropa, sino todas esas capas de pose social que tenemos, incluso de educación. Entonces aparece un auténtico respeto que es algo muy distinto a las buenas formas sociales, y aparece una felicidad que es mucho más profunda que la euforia del primer enamoramiento. Si aún no habéis discutido, no has dudado ni te has enfadado, aún no conoces el amor de verdad. Nadie dijo que sería fácil, sino que valdría la pena.