Actor porno feminista: "Los hombres deberían callarse y escuchar a las mujeres"

La historia de cómo conocí a Sylvan Gavroche tiene cierto romanticismo. Me lo crucé un día por la calle y pensaba que era un loco de Tinder que me había reconocido. En cuanto me dijo su nombre, tuve una conexión neuronal importante que me llevó a decir la frase más estúpida de mi vida: "Ah, es que con ropa no te reconocía". Chapeau, Noemí. Sylvan acababa de salir del local de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género. Tiene 26 años, es criminólogo, está estudiando un postgrado de violencia machista y es actor porno. Con ese currículum y ese nombre artístico sacado de Los miserables de Victor Hugo era casi una obligación entrevistarle. Y eso hice.

Al cabo de unas semanas, nos fuimos a tomar unas cervezas en un irlandés con la idea de que me explicase su trabajo y su particular visión sobre el feminismo y la pornografía. Llevaba un moño y los laterales rapados, acompañado de una barba espesa y rizada. Al principio, no me pareció un chico explosivo pero Sylvan tiene una belleza que te va captando poco a poco.

Código Nuevo: ¿Quién es Sylvan Gravoche?

Sylvan: Un chico de Sabadell de 26 años que sale desnudo en ordenadores y móviles.

CN: ¿Por qué la pornografía?

S: Me metí de rebote. Siempre había pensado que podía hacerlo. Conocí a Nico Bertrand y Anneke Necro, casi sin darme cuenta lo que empezó siendo un corto con un posible desnudo, acabó siendo una masturbación con secuestro e hipoxia [ahogamiento] incluidos.

CN: ¿Cómo es el porno que realizas?

S: Hago de todo, dentro de unos parámetros. Por ejemplo, no me gusta ofrecer dinero en medio de una escena o tampoco realizo vídeos donde hay violencia que no queda consensuada de forma explícita con anterioridad.

CN: ¿Cuál crees que es el perfil actual de actores y actrices porno?

S: Hay mucho/a muñequito/a roto/a, es decir, personas que entran en la industria porque el sexo es la solución a sus problemas o les gusta el dinero (y la pornografía da dinero rápido y fácil). También están los que se encuentran tan metidos en el barro que el estigma social de dedicarse a la pornografía les da igual.

CN: ¿Y qué tipo de actor porno eres tú?

S: El porno me sacia en temas de ego. Tengo muy poca autoestima y la suplo mostrándome desnudo. Mis problemas de autoestima están relacionados con la timidez y el gustar a todo el mundo. Como pienso que los demás no me quieren, por lo menos que se me quieran follar.

CN: Me da la sensación de que también eres un poco muñequito roto.

S: Sí, sin duda. Pero arreglado con mucho celo y mucho cariño de la gente que me quiere.

CN: ¿Qué le dirías a una mujer que se considera feminista pero que tiene fantasías de que se le corran en la cara?

S: Si es consentido no pasa nada. El problema está en el origen de ese consentimiento. La mujer que deja que se le corran en la cara da el consentimiento porque está dentro de un sistema patriarcal que le ha enseñado desde pequeña que esto es lo que les gusta a los hombres. De todas formas, si tu deseo es eso, y no lo interpretas como una falta de respeto, nadie te tiene que decir qué hacer o qué no hacer.

CN: ¿Cómo ves el movimiento feminista actual?

S: Si lo tuviese que resumir en una palabra sería ‘potente’ y, además, veo como algo muy necesario el que sea tan potente. Aunque creo que está muy centrado en el empoderamiento de la mujer, que es 100% necesario, estamos tan ocupados diciendo lo ‘malo’ que es el tipo machista que nos olvidamos de felicitar al que no lo es. Decimos ‘qué malo es el machismo’ y no ‘qué bueno es el feminismo’. 

CN: ¿Cómo enseñarías a los hombres el feminismo?

S: Primero, que se callen y escuchen a las mujeres. Que se planteen si realmente están cómodos en la postura de ‘hombre que cuida de su familia, que no llora, que trae el dinero a casa, que tiene que satisfacer a su mujer en la cama, que es dueño de los orgasmo de su mujer…’ Que cuestione esto. Si la respuesta es que sí, hay que enseñarle lo contrario. Si es que no, es lo normal y es lo bueno. Por mucho que el sistema o la cultura te inculque lo que tienes que hacer, es tu decisión seguirlo o no.

CN: ¿Y a los padres y madres?

S: El otro día, en Girona, fui a una charla sobre sexo y un padre me preguntó cómo podía educar a su hija con respecto al sexo. Yo siempre lo comparo con la natación: hay una piscina donde está metido todo el mundo y, si quieres que tu hija no se bañe con el resto, tendrás que darle las armas suficientes para que la decisión sea suya. Ni de los de dentro de la piscina ni de los de fuera, que sea ella la que elija en el sexo.

CN: Si fueses ‘presidente del mundo’, ¿qué 5 leyes feministas impondrías en la sociedad?

S:

  1. Establecería la igualdad. Genéticamente, hombres y mujeres somos distintos pero eso no significa que uno sea mejor que otro, ni que deba cobrar más uno que otro.
  2. Quitaría la figura del matrimonio. Que para conseguir papeles no haga falta la figura del matrimonio.
  3. Educación sexual en el colegio. Mi pareja, que es profesora, diría que desde los cinco años se debería educar a nivel sexual. Basta de tabúes y de criminalizar el sexo.
  4. Acabaría con el amor romántico. 'El me muero por ti', 'sin ti no soy nada', los celos, el amor tóxico. Es todo mentira. El enamoramiento es algo químico que dura un año y medio, tres años si me estiras. Propondría un 'quiérete a ti mismo'.
  5. Regularizaría el trabajo sexual, aunque solo en el caso de que los puntos anteriores no produjesen en una sociedad adulta un alivio suficiente de sus necesidades sexuales.

Pagamos cada uno su cerveza y nos despedimos con un fuerte abrazo. Sylvan se infiltró entre la gente, como si fuese ciudadano común, y yo me quedé pensando en todo lo que había dicho. Quizás sea hora de que las mujeres tengamos más presencia en la dirección de la industria pornográfica y empecemos a hacer algunos cambios, que formen parte del feminismo y de su lucha.