9 cosas que haces y que tu pene odia profundamente

Aunque la flora de los genitales femeninos sea mucho más compleja y frágil que la masculina, también hay varones que sufren las consecuencias de una plaga de hongos en su glande, roces o irritaciones. Seguro que tú también has pasado por alguna de estas situaciones alguna vez en tu vida (y si no, al tiempo) y te has asustado como un perro en las Fallas de Valencia. Pero no te preocupes, sabiendo qué cosas pueden estar haciendo enfermar a tu pene, escroto, perineo o cualquier otra zona de tu entrepierna te será mucho más fácil evitarlos. Vamos allá.

Usar lubricantes con azúcar

Los hongos de la flora que hay entre el prepucio y el glande se alimentan de carbohidratos refinados. O sea, azúcar. No tienes de qué preocuparte a no ser que seas propenso a sufrir estas infecciones (que son mucho menos habituales en los hombres), pero sí hay algo que tienes que tener en cuenta. "El sexo oral (o vaginal) con lubricantes con azúcares con sabor a frutas o chocolate o alimentos como el chocolate o la nata azucarada a veces deja residuos", explica la doctora Maria Fernanda Peraza, andróloga en la Fundació Puigvert de Barcelona. Así que, si tienes pensado usarlos en tus juegos eróticos acuérdate de lavarte bien después de la acción o podrían causar infecciones.

Llevar calzoncillos ajustados

Una leyenda urbana cuenta que llevar canzoncillos ajustados es malo tanto para tu pene como para tus testículos. Sin embargo, la experta asegura que en absoluto es así y que, de hecho, el modelo slip ayuda a prevenir desprendimiento de escroto o varicoceles (inflamación de las venas del interior del escroto). "Es mucho mejor tener un escroto fuera de la entrepierna y un poco ajustado al pubis que tenerlo colgando, ya que hay menor probabilidad de sufrir golpes, por ejemplo", dice la experta.

Y, como pasa con la flora vaginal, en cuanto a los tejidos el algodón sigue siendo el rey de la fiesta. La ropa interior de tejidos sintéticos puede causar roces e irritaciones en las ingles o el perineo (el espacio entre el ano y los testículos). Si se practica deporte a menudo, la doctora también recomienda buscar ropa interior con un refuerzo de absorción en la zona perineal.  

'Demasiada' higiene

Lavarse mucho puede afectar directamente a la flora del pene. Aunque no es tan sensible como la femenina debido a la cantidad de bacterias y hongos que forman esta última, los jabones que usamos habitualmente no son buenos para los glandes sensibles a la irritación. "Tanto la piel del prepucio como la mucosa del glande pueden resecarse y cambiar la flora si hay un lavado excesivo con jabones que no son los adecuados", explica Peraza.

Si se ve alterada, esta mucosa puede pasar de un extremo al otro y humedecerse más de la cuenta o resecarse muchísimo. La experta añade que con una ducha normal, retirando bien el prepucio y secarlo debidamente sería suficiente para no sufrir ningún desajuste en la zona que siempre quieres tener 'en su punto'.

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Masturbarte mucho

Vamos a hacerte feliz: masturbarte mucho no tiene nada de malo para el correcto funcionamiento de la flora de tus genitales. Eso sí, lo tendrás todo controlado siempre y cuando no te pases de intensito o quieras ir de Flash y acabes haciéndote alguna rozadura o irritación de tanto frotar. Controla, que hay tiempo para todo.

No lavarte las manos

Según explica la andróloga, la suciedad que los humanos portamos en las manos no es lo suficientemente dañina para tus genitales. De hecho, nos tocamos órganos más sensibles constante y directamente con ellas, como los ojos. Así que no te preocupes. Pero como siempre hay una excepción que confirma la regla (además de las obvias, si manejas uranio o aguarrás procura lavarte las manos), ten la precaución de pasarte un agua entre los dedos después de ir de vientre. Las bacterias fecales no son tus amigas.

Sexo anal sin protección

La doctora Peraza hace especial incidencia en la importancia de usar preservativo siempre que se practique sexo anal. ¿Siempre? Sí. ¿Con cualquiera? Sí. Porque en el sexo anal no solo hay peligro de contagio de ETS (Enfermedades de transmisión sexual), sino también de infección por bacterias fecales.

Si tienes pareja estable y os encanta hacer el perrito, la experta recomienda que tengas en cuenta varias cosas. "Si se decide no usar el preservativo, es importante no penetrar en la vagina después del sexo anal, porque las bacterias colonizarán completamente la vagina. Y, tanto si se usa como si no, el hombre debería lavarse bien y hacer pipí después del coito por el mismo motivo. El pis arrastrará cualquier rastro de bacterias que haya dejado la penetración".

No cambiarte el bañador mojado

Del mismo modo que pasa con las mujeres, a los hongos les encanta la humedad. Así que es recomendable que, si no vas a bañarte más, te quites ese bañador mojado y te seques bien con una toalla. Lo mismo sucede después de la ducha: algunos hombres se olvidan de secarse bien y la humedad se queda entre el glande y el prepucio. 

Tomar algunos medicamentos

Si eres de los pocos hombres que sufren infecciones de orina o infecciones por balanitis, seguramente sabrás que tomar antiinflamatorios (como el ibuprofeno) o antibióticos durante un periodo largo y de forma regular, van a volver a aparecer. Estos medicamentos hacen desaparecer a las bacterias buenas que equilibran con los hongos. Tenlo en cuenta la próxima vez que te atiborres de pastillas.

Por favor, olvida los piercings

Por muy guay que te parezca, ponerte un piercing en el pene puede traerte serios problemas si no tomas algunas precauciones. Ten en cuenta que es un objeto que añades a tu cuerpo en una zona delicada. "El hecho de crear una cavidad nueva en una mucosa que no la tiene de por sí predispone a que se vuelva un lugar de depósito de nuevos microorganismos y que se pueda infectar, sobre todo si no hay una buena higiene", aclara la doctora Peraza. 

No sería nada extraño que se te infectara la zona y que tuvieras que acudir al médico (por favor, no dejes de ir por mucha vergüenza que te dé). Pero no es solo el pus en tu glande lo que debería preocuparte. Los desgarros, tanto en el pene como en la vagina, durante el coito por culpa de un piercing delicado también suceden. "La operación por desgarro puede acarrear complicaciones a largo plazo que no tienen que ver con sangrados o infecciones", explica la andróloga, que añade que también te expones a "rotura de la uretra, necrosis, hemorragias o, si se infecta y el paciente no acude a un experto, incluso gangrena". Aunque siguiendo unas pautas no hay peligro, es para pensárselo dos, y tres, veces.