5 Lecciones De Amor Tras un Desengaño

Hace poco leí que la fidelidad está sobrevalorada. El artículo hablaba de que somos seres libres y un montón de cosas con las que no estoy muy de acuerdo, pues soy de las que piensa que tu libertad acaba donde empieza la de los demás y es perfectamente respetable mientras no cruces la barrera en la que haces daño a alguien física o emocionalmente. Pero no seamos hipócritas, lo que sí es cierto que está sobrevalorado por encima de todo es la infidelidad. ¿Por qué pensamos que lo peor que puede pasarte en una pareja es una infidelidad? Quizás sea porque nos daña tanto el orgullo y la vergüenza que tapa el verdadero problema que seguro hay detrás. La infidelidad es como uno de los "problemas tipo" que está dentro de un problema mayor con el que todos nos encontramos alguna vez y que duele mucho: "el desengaño". 

La infidelidad es un tipo de desengaño que puedes tener la suerte de que nunca te pase, nunca te des cuenta o Facebook nunca te lo cuente. En cambio, un desengaño ocurre cuando el problema ya no tiene solución; el desengaño es el resultado de la infidelidad sobrevalorada, de la falsa expectativa, del "ya no te quiero" y del "ya no estoy enamorado de ti". El desengaño es un golpe muy fuerte de otra realidad distinta a la que creías vivir. De una infidelidad quizás puedas recuperarte si tienes la capacidad de entender el verdadero problema, le intentas poner solución, perdonas y miras hacia adelante sabiendo que el problema real está resuelto; si no, hacer por hacer, llegará el desengaño por alguna parte.

Por suerte, que yo sepa, nunca me han sido infiel, pero sí he vivido algún que otro desengaño que ha trastocado mi realidad y que ha dolido, tanto o más que una infidelidad con posible solución.

Si le preguntas a la RAE sobre la palabra "desengaño", en su cuarta acepción dice:

4. m. pl. Lecciones recibidas por experiencias amargas. 

(Bravo, RAE, a veces, cuando te pones más emocional, das en el clavo).

Pues bien, un aplauso por las lecciones aprendidas tras un desengaño, porque si hay algo bueno de esas experiencias amargas es que tienes mucho que aprender. Por mi parte, tras mi último gran desengaño he aprendido cosas muy importantes:

1. Muerte por olvido

La famosa frase de que "el tiempo todo lo cura" es bastante cierta. El olvido es la medicina para curar heridas de cualquier tipo hasta tal punto que esa persona que creías conocer, ya no exista. Y lo cierto es que ya no existe, ya no es "tu persona" y, por lo tanto, es como si ya no la conocieras. Hace falta estar obligado a olvidar algo tan profundo para darte cuenta de que es cierto, que se puede olvidar.

Lección aprendida: no te tortures, paciencia y autocontrol, con el tiempo vendrá el olvido.


2. La buena amistad por encima de todo

El desengaño con una persona te suele ayudar a afianzar otras relaciones con otras personas que no te dabas cuenta que eran tan importantes. Como dice Albert Espinosa: "toda pérdida es una ganancia", y sin duda es cierto.

Lo bonito de la amistad es que no necesita "fidelidad" ni "exclusividad", y lo mejor de todo es que al no necesitarla, en las mejores ocasiones ocurre y se convierte en lealtad.  En mi opinión, la lealtad es uno de los mejores valores de las personas, muy por encima de la fidelidad. Es como una especie de código secreto no hablado entre dos personas que se quieren de manera visceral y se mantienen unidas para todo. Mágico.

Lección aprendida: no las descuides nunca, te volverán a salvar las veces que haga falta. 


3. La realidad tiene muchas caras

Después de un desengaño tienes que hacer autocrítica, ya que si no pierdes la oportunidad de aprender algo de la situación. Lo primero es asumir que nadie tiene el 100% de la razón, que toda situación son puntos de vista y no puedes vivir solo de los tuyos. Ser consciente de que existen otras realidades quizás te ayude, o bien a entender un problema para ponerle solución (ya no solo en relaciones de amor), o bien a que una vez llegue el desengaño el impacto sea menor.

Lección aprendida: a parte de tu verdad, hay muchas otras igual de válidas, tenlas en cuenta. 


4. El cordón umbilical te lo cortan al nacer por algo

Maldita manía que tenemos algunas personas de construir un cordón umbilical con esa persona con la que crees que pasarás el resto de tu vida y sin la que consideras que ya nada puedes hacer. Corta el cordón umbilical con cualquier persona con la que te sientas así porque eso te crea una falsa dependencia que te aseguro que no es amor. "Lo que tú sientes se llama obsesión". No construyas nunca ese tipo de relaciones porque cambian los motivos reales por los que deberías estar junto a alguien.

Lección aprendida: cada persona debe ser un ente entero, completo, único y especial.  


5. Yo ya no quiero solo mariposas

Las mariposas estropean un millón de relaciones, y es que estas sí que están sobrevaloradas. Despierta, por naturaleza, las mariposas salen de capullos y se echan a volar. Son como las sirenas que tienen un enorme atractivo visual que te hace olvidar todo lo bonito que tienes a tu alrededor. ¿En cuántas relaciones se dice "es que ya no siento mariposas"? Son geniales mientras duran, pero tras su paso dejan cosas maravillosas que por algún motivo no sabemos valorar bien, como la estabilidad, la confianza, la seguridad, el cariño, el llegar a casa y que simplemente esté.

Lección aprendida: a las mariposas cuando pasan se les saluda.