Los 3 tipos de amor que experimentarás en tu vida

El amor es un sentimiento que por mucho que tratemos de medir, razonar, prever y catalogar...va por libre, no hace caso de nadie. En la coctelera responsable de esta polifacética emoción, se mezclan tantos ingredientes que nos faltarían líneas para dar la palabra a todos, pero aún así, en psicología se defienden unas pautas que se repiten, y que afirman que toda persona experimenta tres tipos de amor muy concretos. Nathan Weber recupera estos estudios en la publicación francesa Demotivateur, y los vamos a rescatar para vosotros.

Cada fase está marcada por la experiencia vivida, la inteligencia emocional acumulada, la percepción que tenemos de la persona a quien destinamos nuestros suspiros, y una pizca de imprevisión que le da a tan venerado sentimiento su carácter indómito.

Primer tipo: El amor idealista

El amor joven, el amor puro, el amor desenfrenado. Solemos vivirlo con nuestra primera pareja, la que llega en el instituto, en la universidad, en nuestros primeros años de experimentación con el amor. Cuando se topa con nosotros aún creemos que El Diario de Noa es una historia real, o que veremos a futura pareja por primera vez y el tiempo se paralizará, como en Big Fish. Este tipo de enamoramiento está definido por una carga excesiva de sueños inoculados por Disney, una inocencia ajena a tortazos venideros, y una ingenuidad propia de quienes no tienen más referencias emocionales con las que comparar ese pellizco en la barriga,  (porque aún no se han topado de frente con las realidades mundanas.)

Mientras nos encontramos inmersos en el amor idealista vivimos grandes historias a las que nos tendremos que enfrentar con desilusión, y con el sufrimiento propio de la juventud intensa y caótica. Pero calma, los psicólogos advierten que “este amor no es tiempo perdido, al contrario, es necesario: nos ayuda a crecer”.

Segundo tipo: El amor por necesidad

Cuando al idealismo le tiemblan las piernas después de enfrentare a la triste realidad que se esconde bajo las nubes de algodón, comienza una nueva etapa, un tipo de amor que según la psicología está caracterizado por la duda, la soledad, o el sentimiento de abandono. En esta fase, la montaña rusa es una atracción en la que montamos con frecuencia. Vivimos entre la necesidad de estar solos o rescatar y potenciar nuestra individualidad, y la necesidad de sentirnos ’acogidos’ por alguien que cure nuestras heridas.

En esta fase se experimenta un amor fuerte, apasionado, pero con viejas cicatrices aún tiernas que lo convierten en destructivo porque genera una dependencia insana de la otra persona.

Tercer tipo: El amor inesperado

Después de la tormenta llega la calma, y la psicología defiende que ese bálsamo emocional llegará por casualidad, de repente. Después de vivir una fase en la que nos queremos en exceso a nosotros -quizás de un modo egoísta- ; o queremos de más al contrario, acallando nuestras necesidades individuales, en una locura de viaje entre extremos, llegamos a la conclusión de que en el equilibrio está el éxito. Al llegar a este tercer tipo de amor, hemos experimentado, asimilado y superado varias relaciones, y sabemos que hay un tiempo imprescindible que dedicarse a uno mismo. También aprendemos que es importante saber querer a la otra persona con la mezcla perfecta de pasión y cordura.

En esta tercera fase el amor no es una necesidad vital. La complicidad, la comprensión y la sinceridad son las claves de esta forma de amar, que es quizás lo más parecido al concepto de "amor verdadero".

Los estudios de psicología centrados en el amor no defienden que sólo vayas a enamorarte tres veces. Quizás sólo lo hagas una vez, o puede que vivas veinte historias brutales. Estas afirmaciones hacen referencia a los tres tipos de enamoramiento que van a existir en tu vida, de manera más o menos evidente: idealista, por necesidad e imprevisto.

Y tú ¿cuántos has vivido ya?