3 mochileros nos cuentan sus trucos para practicar sexo cuando viajas sin ninguna intimidad

A más de uno/a siempre le habrá generado curiosidad conocer cómo se lo montan viajeros de todo el mundo para practicar sexo mientras recorren los cinco continentes. Preguntas como: ¿Se masturbarán durante los viajes? ¿Tendrán sexo con los lugareños? ¿Qué pasa con el choque cultural? y un largo etcétera que seguro tú también te has planteado alguna vez. Así que, con el fin de saciar nuestra sed de respuestas, contactamos con tres viajeros para que nos cuenten los detalles más tórridos de sus encuentros internacionales.

Viajando en Pareja con Antonio G

Antonio tiene 28 años y es creador de Inteligencia Viajera. Trabaja junto con su pareja con quien está dando la vuelta al mundo. Llevan más de un año en pleno viaje y todavía les espera un largo recorrido. Viajar en pareja es algo muy enriquecedor pero también puede ser desastroso. Y como todo, tiene sus cosas buenas y malas. "Como positivo, cada tres o cuatro días tenemos una nueva ambientación temática y eso es muy intenso. Pero la parte negativa es la pésima higiene que puedes encontrar en algunos hoteles. Entonces tienes que ponerle mucha imaginación al asunto para que la cosa culmine", asegura Antonio.

Hasta aquí, todo genial. Pero ¿qué pasa con los gritos, gemidos y demás juguetitos que tenemos en casa? Antonio asegura que en su mochila no llevan ningún juguete erótico. "Durante el viaje esa parte la tenemos que improvisar más. Si nos queremos atar, tenemos que utilizar las toallas o alguna cuerda que encontremos por el camino ¡jajaja!", explica. Y, de repente, nos viene a la mente esa imagen de Antonio buscando cuerdas por el mundo y creando su pequeña mazmorra en un hotel cutre en mitad de Nueva Delhi.

"Intentamos mantener nuestra intimidad y tener relaciones sexuales casi a diario. Pero si no tenemos ese momento íntimo, lo creamos. Siempre hay zonas poco transitadas, mucha naturaleza (donde no te tienen el porqué ver y si alguien lo hace, ¡pues eso que se lleva!) Hemos hecho muchas cosas en lugares alucinantes, como en una playa desierta en Grecia", afirma Antonio. "Muchas veces que hemos estado en albergues con habitaciones compartidas, nos vamos a los baños y lo hacemos allí. Si tardas más de 30 minutos ya saben o que tienes diarrea o que estás follando", añade. Los placeres de la vida en un mismo espacio. Qué bonito.

En cierto modo, mantener el ritmo y la constancia de los polvos durante los viajes puede ser algo agotador. Pero, según aclara Antonio, intentan hacerlo incluso si están cansados. "Hemos aprendido a conocernos mucho mejor y tenemos un nivel sexual que es brutal. Me lo paso genial con mi pareja en el viaje y esto, enriquece. Pero obviamente, también tienes que buscar cosas nuevas para calentar a la persona como el primer día. La creatividad es importante y el viaje la fomenta. El único problema es el cansancio, pero intentamos mantenernos firmes sexualmente y tener relaciones casi cada día. La ruta te rompe la rutina sexual de una forma alucinante", confirma.

Sin pensarlo dos veces, le pedimos un consejo sexual como viajero, algo que no duda en contestar. "Si se tiene la oportunidad, tienes que follar en una habitación con vistas. Estar disfrutando del sexo oral mientras tienes en frente el Taj Mahal o las pirámides de Egipto es algo maravilloso. También si surge alguna relación con una persona (o dos, o tres o ¡las que sean!) que puedan entrar en la cama con tu pareja, se debe aprovechar. Disfruta de todos los entornos y deja que vuele la imaginación para poder cumplir esa fantasía que tantas veces hemos visto en películas porno", resume.

Darte placer en solitario con Anibal Bueno

Anibal tiene 35 años, es un viajero nato, socio y guía de Camino Sin Fin, un proyecto que le permite viajar a lugares remotos en Asia y África. Sus dos grandes pasiones son la ciencia y los viajes, además de la fotografía. Lo que nos resulta más fascinante es cómo puede mantener el ritmo de sus relaciones sexuales viajando a países con un VIH tan elevado. "Siempre utilizo preservativo pero sí, tengo miedo en algunas ocasiones", confiesa Anibal. "Con lugareños tengo relaciones sexuales en rara ocasión, por no decir casi nunca. Prefiero ser observador. Adquirir un rol más de análisis antropológico que de elemento que interfiere a un nivel tan íntimo. Con otros viajeros sí es más común, aunque cuando actúo como guía y ellos son clientes, mantengo la distancia personal, por razones obvias", confiesa.

Entonces, ¿cómo descarga esa tensión sexual? "Mi nivel de masturbación habitual es muy elevado (3/4 veces al día) pero durante el viaje se disminuye. Aunque nunca dejo de hacerlo por mucho que esté en la selva, el desierto o montaña. Al final siempre puedes encontrar un momento íntimo o echarle mucha imaginación para ser discreto", reconoce entre risas.

Anibal también es de los que cree que el viaje te hace ser más creativo en el sexo: "Digamos que te obliga a romper con una sexualidad más rutinaria o acomodada. Te hace improvisar. Echarle imaginación. A veces te obliga a cierta abstinencia (lo cual puede ser malo a priori, pero también te hace retomar tu actividad sexual con más ganas tras el parón). Y en ciertas ocasiones, en el tipo de viajes que yo realizo (de mochilero, con habitaciones compartidas con varias personas) te hace verte en la morbosa/dificultosa situación de tener que practicar sexo (o intentarlo) en una habitación llena de gente". 

Finalmente y como consejo viajero, Anibal insiste en que lo más importante es el respeto. "Sea cual sea la cultura de la persona que tienes delante, el respeto es el factor principal de cualquier relación interpersonal. A partir de ahí, y siendo el sexo un idioma universal, lo cual ya facilita las cosas, creo que lo recomendable es tratar de entender un poco su cultura, de informarse y ver qué significa para esa persona tener sexo contigo, qué prácticas crees que espera la otra persona y cuáles podrían no gustarle. Y a partir de ahí, simplemente hablar (que haya comunicación) y dejarse llevar sin prejuicios", concluye.

El sexo siendo mujer viajera con Clara Esparza

Clara Esparza es una chica que vive la sexualidad de forma natural y abierta. Tiene 24 años, es periodista y se ha embarcado en varios viajes en solitario por todo el globo. Actualmente reside en Venecia, pero ha viajado por Uzbekistan, Tailandia, Marruecos o Alemania, entre otros. Y sí, también ha mantenido relaciones sexuales en gran parte de esos países. Clara, en la mayoría de ocasiones, intima con personas lugareñas. "En mi caso ha sido sobre todo en Italia y en Marruecos. Marruecos fue una experiencia muy nueva y aprendí muchas cosas. Estuve con el chico con quien compartía piso y fue muy bonito. Desde Europa, tenemos la concepción de que los marroquíes tienen la sexualidad como un gran tabú. Pero luego, en el ámbito privado, tienen mucho más sexo que nosotros", asegura.

Ella siempre utiliza el preservativo como método anticonceptivo y también tiene miedo a las ETS, mucho más que a un embarazo no deseado. "Nunca sabes con quién ha estado esa persona", afirma. El viaje hace que pienses diferente, que aprendas millones de cosas y que estés en contacto con otras culturas. Pero, ¿también puede modificar tu vida sexual? "Siempre he sido muy abierta, pero he aprendido muchas cosas sobre sexo viajando. Tienes estereotipos de cada país que, cuando llegas, se rompen. Cuando viajas estás más abierta a nuevas experiencias. Nunca he tenido problema en tener relaciones y disfruto mucho de mi sexualidad, y de esa forma, exprimo el viaje al 100%. ¿Por qué no?", reflexiona.

En cuanto a las masturbaciones, Clara coincide con Anibal: el autoplacer se reduce durante el viaje. "No tienes tanta intimidad ni tanto tiempo para estar contigo misma. Siempre conoces a gente y estás rodeada. Además hay un factor importante y es el shock cultural. A mí me dura un poco. Y por supuesto, también influyen las hormonas, que no las tenemos en cuenta, pero afectan mucho", añade.

Finalmente, Clara aconseja a todos los viajeros que sean fieles a la personalidad y a la forma de ser: "Si no te importa tener sexo con otras personas de forma abierta y no necesitas vincularte emocionalmente con nadie, hazlo. Siempre con preservativo. Siempre. Respeta la cultura y haz que respeten la tuya. Es cierto que cuando viajas debes adaptarte a la cultura del país y a las costumbres; pero en el sexo, estás dando una parte de ti que es muy íntima".