11 cosas que haces por las que tu vagina te odia profundamente

Ahí está otra vez. Esa infección vaginal que ya no recuerdas cuándo apareció y que te atormenta cada pocos meses. Llega, te da por saco un par de semanas, la combates y se va. Pero ¿por qué sigue apareciendo? Puede que haya alguna cosa —o muchas— que no estés haciendo bien, y es que la flora vaginal es algo frágil una vez se desajusta. Aunque nunca hayas vivido en tus carnes lo que es una infección de orina o unos hongos (candidiasis, que, por cierto, no es contagiosa), lo más mínimo podría hacerlas aparecer una vez o docenas. Por eso, aquí te dejamos unos cuantos productos y hábitos que tu vagina odia con mucha fuerza, aunque no te lo haya hecho saber aún. Ya te lo decimos nosotros.

Usar ropa interior de licra

Tus braguitas son las mejores amigas o peores enemigas de tu flora vaginal. Están en contacto directo con tu zona íntima durante muchísimas horas al día, así que es importante escoger bien. Por mucho que la publicidad nos bombardee con tangas y culottes minúsculos de encaje o licra, la ropa interior de tejidos sintéticos puede causar roces e irritaciones debido a que siempre están en movimiento. Por eso, si tu flora está dañada o quieres prevenir, lo más saludable siempre serán las braguitas de algodón a lo Mafalda. 

Usar salvaslips o compresas

La humedad es lo peor que puedes ofrecerle a tu flora vaginal porque crea el ambiente perfecto para que se desarrollen hongos y bacterias que alterarán su ph. Por eso, aunque tengas miedo de manchar tu ropa interior con el flujo, serán mucho peores las infecciones que podrías tener por abusar de los salvaslips o las compresas. Como decíamos, es importante que la zona transpire y las compresas no ayudan en absoluto.

Tomar algunos medicamentos

Algunos medicamentos como los antibióticos pueden desestabilizar el ph de nuestra zona íntima si se toman de manera prolongada debido a alguna otra enfermedad (como una gripe con anginas, por ejemplo). Por otro lado, los antihistamínicos —habitualmente empleados contra las alergias— resecan la mucosa nasal y el goteo lacrimal y, además, los más fuertes también la vaginal.

Utilizar bañadores mojados

Lo tienen todo para ser un cóctel de hongos: licra y humedad. Si eres propensa a estas infecciones, intenta llevar siempre ropa interior de repuesto y cambiarte cuanto antes (si es que no te vas a meter más en el agua). Dejar que la parte de abajo de tu bikini se seque lentamente al sol no es una buena idea, suele tardar más y, por eso, tus labios vaginales seguirán húmedos durante un buen rato. PD: Si estás en una piscina, el cloro que contiene el agua tampoco es un buen aliado del ph de tu piel ni de tu flora vaginal.

Los juguetes sexuales

Lo malo no es tu vibrador, sino cómo cuidas de él. Es importante que limpies tus juguetes después de usarlos para que la próxima vez que te apetezca pasar un rato divertido no termine en una infección de orina. Con agua y jabón, cuanto más neutro mejor, será suficiente. Pasa lo mismo con las manos, boca y genitales de tus amantes. No te decimos que le hagas ir a lavarse las manos cada vez que queráis echar un polvo (aunque sería un detallazo si sufres de estas cosas), pero sí que intentes no practicar o que te practiquen sexo oral si la otra persona tiene alguna infección o herida en la boca, o la tienes tú en tu en la zona genital.

El consumo de azúcar

El hongo cándida se alimenta y crece con los carbohidratos refinados, como la harina blanca que se encuentra en el pan o las galletas, y el azúcar inhibe el desarrollo de bacterias que compensan la cantidad de hongos. Así que la ingesta muy habitual de alimentos que contengan cualquiera de ambos puede desequilibrar tu flora y hacer aparecer una infección por hongos. Por el mismo motivo, las mujeres diabéticas son muy propensas a sufrirlas. 

Las duchas vaginales y perfumes

A las mujeres se nos convence de que debemos llevar una higiene íntima estricta y muy habitual y, aunque sí es bueno que te laves, hacerlo excesivamente con jabones para el cuerpo o productos íntimos como las duchas vaginales no lo es en absoluto. La 'ducha vaginal' no significa lavarte los labios mayores y menores con jabón; se trata de unos compuestos —suelen llevar agua con vinagre, bicarbonato de sodio o yodo— que se introducen en la vagina para limpiar los restos de la menstruación y 'refrescar' la zona.

Sin embargo, los ginecólogos no recomiendan estos lavados precisamente porque la vagina (la parte interna) es un órgano que se 'limpia' por sí solo. De hecho, utilizarlas solo desequilibrará la acidez del tracto genital y puede producir infecciones por hongos o bacterias.

Abusar de los pantalones ajustados

Sabemos que los pitillo siguen de moda y que te hacen un culo divino, pero si te aprieta, no mola. No estará corriendo el aire, seguramente, el tejido sintético no será el mejor para ello y cuidado con las rozaduras si además llevas tanga. Tu vulva necesita respirar, así que o te pones algo menos ceñido o te pasas a las faldas.

El sexo anal

Ay, amiga. El sexo anal está genial para muchas y no provoca infecciones siempre y cuando sigas una norma: No se vuelve a la puerta principal una vez has usado la trasera. En el ano hay bacterias que pueden causarte infecciones de todo tipo si llegan a espacios de tu cuerpo que no están pensados para recibirlas, como tu vagina. Está genial que experimentéis, pero usad otro condón (sí, por el ano también se transmiten ETS) o laváos bien antes de seguir jugando. 

La depilación

Muchas personas creen que por depilarse o afeitarse la entrepierna aumenta su nivel de higiene corporal, pero se equivocan. Un estudio dermatológico muestra que el vello púbico protege los genitales mientras que depilarse puede causar irritación e infecciones. Estos pelitos que pueden no gustarte (a ti o a tu pareja) son una barrera natural para disminuir el contacto con virus y bacterias. Además ayuda a controlar la humedad de la zona, lo que reduce el riesgo de candidiasis.

Crédito de la imagen: Sara Lorusso