Y De Repente, Tú

Tenemos la mala costumbre de pensar que no encontraremos nunca a nadie como esa persona que nos marcó, que pasó con nosotros tantos momentos especiales y que, por diferentes motivos, ya no los pasa. Te complementabas con ella a la perfección, os entendíais con una sola mirada, os gustaban las mismas cosas y, después de tanto tiempo, eras 100% tú mismo cuando estabas a su lado. Es esa relación que hemos idealizado poniéndole banda sonora y olvidando todo lo malo. Porque sí, hubo cosas malas, si no, ¿por qué se acabó?

Cuando llegas a cierta edad, te vuelves mucho más exigente a la hora de elegir con quién pasar tu vida. Será por odiosas comparaciones con lo que creías tener o será simplemente porque sabes con más certeza lo que no quieres, pero lo cierto es que cualquier detalle tonto puede ser el punto de inflexión en una posible relación. "Me gustaba hasta que eligió esa canción en Spotify; era genial hasta que dijo esa frase; era perfecta, pero no le gusta el sushi; es que va muy rápido; es que va demasiado despacio...", infinitas excusas tontas que al final hacen que no tires para adelante y te pierdas muchas historias bonitas. Pero es que en el fondo el defecto o la tara no es de la otra persona, es tuyo.

Pero de repente, tú

Un día cualquiera aparece esa persona que no esperabas conocer, y te sorprendes a ti mismo buscando con esmero el fallo, el "gran" defecto, el punto de inflexión, pero no lo hay. ¿Es posible? Alguien me dijo hace poco que todos tenemos tara y que la clave está en encontrar a esa persona cuyas taras sean más compatibles con las tuyas.

Y es que tú, que no sé si acabarás siendo tú, me has dado algo importante. Me has hecho pensar que estaba muy equivocada al creer que no iba a encontrar a nadie que me "encajara" como me encajas tú. Que lo de los peces en el mar es completamente cierto y lo de la media naranja es una clara mentira. Hoy en día, lo de las relaciones parece tener más que ver con la alineación de planetas que con las naranjas, pues se tienen que dar una serie de circunstancias para que algo mágico ocurra y tenga lugar una situación de lo más normal en la que todo encaje.

Tú has conseguido que mi desamor con el amor se vaya y extermine ese pensamiento tan hater que un día se apoderó de mí, y el resultado es que se vive mucho más relajado. Así que seamos una bonita historia de amor eterno, un breve relato romántico o una simple novela de bolsillo olvidada en alguna chaqueta que ya no uso. Pero sea lo que sea, gracias.