Vivir será una gran aventura

Para este nuevo año que llega, me he propuesto una idea simple y a la vez compleja: vivir.

El tiempo vuela y  los niños en casa ajena se crían bien. No es un tópico, es una realidad. El tiempo pasa deprisa, y es nuestra responsabilidad detenerlo. Nos pasamos el año yendo a trabajar, a clase, volviendo, yendo al supermercado, regresando, tomando algo en el bar de abajo, y suplicando por que la semana pase deprisa y llegue el sábado, las vacaciones, las fiestas, los puentes y otra vez el Año Nuevo.

Ese es el problema, suplicamos que pase el tiempo, y de ese modo hacemos de nuestra rutina algo gris e insípido que se va volando sin que lo advirtamos.

La madeja mágica

Hay un cuento muy viejo que habla de un hombre con una madeja de hilo mágico de la que podía tirar cuando un momento le pareciese difícil, triste, o simplemente aburrido, y con esta hacía correr el tiempo hacia adelante, saltándose los 'malos' ratos. Al final, el hombre deshacía por completo la madeja y se encontraba convertido en un anciano que había dejado pasar su vida sin darse cuenta. No seamos ese anciano triste que se pasó la vida tirando del hilo.


Propósito para el nuevo año: cumplir algún propósito para el nuevo año

Para este 2016, retengamos la madeja. Amarrémosla bien, y empecemos a vivir cada instante del día como un preciado domingo por la mañana, o con la misma intensidad que los últimos días de un verano de juventud. Cantemos como locos en la ducha matutina, desayunemos un sobresaliente cruasán de chocolate, disfrutemos del amanecer invernal de camino al trabajo, riamos hasta reventar, bailemos en la cola del supermercado con el hilo musical de fondo y dediquemos a las caras tristes del metro una sonrisa desconcertante. 

Vivamos la vida recordando que lleva fecha de caducidad en la base del envase. Alarguemos este año, y no olvidemos lo que decía James Matthew Barrie: "Vivir será una gran aventura".

Crédito imagen: wiissa