Tres maneras de superar la ansiedad cuando crees que te ha paralizado

Una buena planificación o ponerse objetivos realistas son algunos de los consejos que nos pueden ayudar

 

Todxs somos diferentes y a todxs nos puede provocar ansiedad cosas muy diferentes: una relación amorosa, sentimientos de soledad o de vacío, incertidumbre, un jefe horroroso, precariedad, etc. Pero lo que es seguro es que todxs sentimos estrés y nervios, y tenemos momentos de todo, también de ansiedad. Eso sí, hay quienes lo viven mejor y quienes lo viven peor. En caso de que seas de los segundos, te proponemos tres ejercicios para aprender a gestionar mejor la ansiedad.

1. Interpretar los hechos de forma correcta

Muchas veces la ansiedad surge de interpretaciones erróneas de lo que pasa en nuestra vida. Miramos las cosas con gafas de negativismo y autodestrucción (también es bastante fácil y cómodo, a veces, caer en ella), pero tenemos que intentar salir del bucle y pensar y asimilar las cosas tal y como son. Esto es lo que en psicología se conoce como “creencias irracionales”. Algunas de ellas, por ejemplo, pueden ser que pensemos que no podemos vivir sin una pareja romántica (concreta o no) en nuestra vida, que nunca podremos superar el mal momento actual o un trauma del pasado, o que creemos que no somos capaces de conocer y hacer nuevos amigos o mantener los que tenemos y ser queridos por ellos. 

2. Saber planificar

Uno de los factores que pueden crear más ansiedad a según qué personas es el desorden y la sensación de que no se están haciendo bien las cosas o de forma ordenada. Es por eso que saber planificar las tareas es muy importante. Tampoco sirve preocuparnos mucho por alguna cosa o tarea y no intentar solucionarla o empezarla (a veces, es verdad, no se puede). Caer en el constante victimismo, que puede ser bueno en un primer instante, tampoco es constructivo a la larga, más bien el contrario. Así que ya sabes, planifica tu vida y organiza lo que harás y no te despistes. Es una forma muy rápida de constatarte a ti mismo que, poco a poco, lo harás haciendo todo. Y si ves que no llegas a todo (si puedes) intenta dejar o derivar alguna de las tareas.

3. ¡Objetivos realistas!

En este sentido, es muy necesario recordar que es importantísimo tener objetivos realistas. No podemos ponernos más tareas que horas tiene el día, a pesar de que nos gustaría y a menudo soñemos con ser una versión mejorada de la persona que somos. Todos tenemos nuestro ritmo y nuestras capacidades de trabajo, no tenemos que compararnos constantemente con los otros y tenemos que ponernos los límites nosotros mismos. Hemos de alejarnos de la autoexplotación, en el trabajo y en la vida personal.

Por otra parte, para hacer las cosas que realmente tenemos ganas de hacer y para evitar perder el tiempo en cosas que seguramente no nos aportan tanto, estaría bien apuntar o pensar qué cosas nos gustan o que queremos hacer realmente con nuestra vida. Y si son cosas que se pueden cumplir a corto plazo, como empezar a buscar un nuevo trabajo, mejor. Eso puede aumentar nuestra satisfacción y sensación de que estamos haciendo las cosas bien y avanzando.