El trastorno por el que hay gente que te conoce, y si te vuelve a ver, no sabe quién eres

No me acuerdo de ti. Y no es por ti, es por mí que tengo prosopagnosiaVas por la calle a tu bola y de repente te cruzas con el chico que te gusta. Hace dos semanas estuvisteis en grupo tomando cañas durante cuatro horas, así que, como ya os conocéis, puedes saludarle efusivamente y darle palique a ver si surge algo… Le paras. Sonríes. Te mira como si fuese la primera vez que lo ha hecho en su vida y le dices:

—Hola, Fernando, ¿qué tal?

—Eh, esto… Bien… Mira, me vas a disculpar, pero es que no sé quién eres…

Pero, ¿será gilipollas? ¿Que no sabe quién soy después de haber cerrado juntos todos los bares de Malasaña un martes? ¿Qué se ha creído? ¡Menudo imbécil! Pues no. Siento comunicarte que Fernando no es que sea imbécil, sino que sufre de prosopagnosia. ¿Prosoqué? Prosopagnosia. Es una forma específica de agnosia visual: una incapacidad cerebral para reconocer o comprender estímulos visuales. En este caso, la incapacidad se caracterizada por la imposibilidad de reconocer los rostros. Vamos, que Fernando no te está mintiendo: para él esta es la primera vez que te ve.

Sé que todavía no has salido de tu desconcierto porque es difícil imaginar cómo alguien que ha pasado contigo tantas horas hace relativamente poco o, en otros casos, que has visto en muchas ocasiones, sea incapaz de reconocerte. Pero te aseguro que para quien lo padece tu cara es un vacío en su mente. Ni idea de quién eres y encima lo está pasando faltal. Por eso lo llaman ‘ceguera facial’. Llega hasta tal punto que, en los casos más graves, hay personas que no reconocen su propio rostro en el espejo. Son capaces de distinguir los rasgos pero no pueden comprenderlos en un todo que les lleve a vincularlos con la persona supuestamente conocida. Y pongo mi mano en el fuego por ellos y no me quemo, porque mi madre y yo, ¡la tenemos!

En serio, imagínate la cara que se les queda a mis amigas de toda la vida que, habiéndose criado prácticamente en mi casa, se quedan a cuadros cuando van por la calle y mi madre pasa de largo incluso habiéndolas mirado. ‘Malafollá granaína’, pensarán algunos. Nada más lejos. Mi madre solo ve dos ojos, una boca y una nariz. Ni a Laura, ni a Angie, ni a Carmen… Solo elementos en una cara. Vamos, que sabe quién soy yo porque en casa tiene fotos, que si no, me denuncia por allanamiento de morada al volver a casa por Navidad.prosopagnosia código nuevo

Es más, para que te hagas una idea te voy a contar algo verídico que me pasó a mí. Tan verídico como embarazoso. Estaba tomando algo por el cumple de una amiga en un bar y llegaron dos amigas suyas con las que nunca había coincidido yo. Al presentarme a la segunda chica me dice esta: ‘Yo a ti te conozco’. Yo, que no la había visto en mi vida y con mi alegría y humor habitual no pude contenerme, ¡tenía que hacer una broma ante una frase tan típica! Le dije:

— ¿Ah, sí? ¿En qué copa nos hemos conocido?

— Soy tu compañera de trabajo.

Muy bien, Victoria: minipunto. Tienes prosopagnosia, no te acuerdas de la gente y encima te permites bromear. ¡Menos mal que nos estuvimos riendo una vida! Pero, ¿imaginas lo que es haber visto durante un mes a alguien y encontrarte a esa persona en otro contexto y no ser capaz de reconocerla? En muchas ocasiones, se pasa mal. A mí me avala que soy muy cariñosa y habladora. Pego un abrazo ‘sentío’, le pregunto cuatro cosas para que coja carrerilla e ir pillando por la conversación quién es. Si no te conocía, pues ese abrazo que nos hemos llevado.Resultado de imagen de hug gifPero, ya sabes, que si miro un poco distraída la próxima vez que nos crucemos, estoy haciendo memoria a ver si junto esos dos ojos, esa nariz y esa boca y me sale un nombre. En fin, yo no lo llevo mal y mi madre, tampoco. La verdad es que está hasta orgullosa porque también tiene prosopagnosia Brad Pitt y dice que así tienen cosas en común.

Claro que sí, mamá, ¡dentro de nada te lo ligas! Si es que consigues reconocerle…