'Tan ping': el movimiento que invita a "acostarse boca arriba" y dejar de trabajar

Una tendencia social nacida en China que ya preocupa al presidente Xi Jiping, después de que millones de personas hayan abandonado su trabajo para tomarse un respiro.

Trabajar por y para una empresa. Dormir seis horas (sigue llega). Tener 25 años y vivir, literalmente, en una oficina, con jornadas que en China pueden llegar hasta las 70 horas, a pesar de ser ilegales. No es una prueba, ni un juego de rol por ver quién lo acepta y quién no, es la realidad a la que muchas personas estaban sometidas antes de la pandemia. Por suerte, el virus cambió el paradigma laboral y, ahora, millones de trabajadorxs han decidido dejar su trabajo para adscribirse al ya conocido como tan ping, un movimiento que triunfa en Asia y cuya traducción en español, “acostarse boca arriba”, no puede gustarnos más.

Igual que sucedió en Estados Unidos con ‘La gran renuncia’, cuando a partir de la primavera de 2021 millones de personas abandonaron sus trabajos por no ser lo suficiente flexibles o por qué ya no les llenaban, también en China se está empezando a observar esta tendencia a dejarlo todo y buscar nuevas oportunidades.

Adiós a las jornadas eternas

Es justo lo que le ocurrió a Jeff, nombre anónimo de un joven chino que, tras haberse unido al movimiento tan ping, tiene claro que no volverá a trabajar tanto como lo hacía antes. Cuando su empresa empezó a despedir gente, en plena pandemia, le tocó asumir una carga de trabajo excesiva. Muy pronto tuvo claro que no quería esa vida, así que se tomó un tiempo y se puso a viajar.

Las piezas le encajaron en la ciudad de Ho Chi Minh, en Vietnam, cuando se detuvo a observar a un grupo de ancianos que charlaban y reían mientras veían el fútbol. Entonces pensó: ¿Por qué no podía ser como ellos, simplemente relajarse y acostarse?, reflexionó para la BBC.

Pero no es el único. Frente a esto, la analista de medios de China, Kerry Allen, le dijo a la BBC que la población “se siente muy apática ahora que tiene que lidiar con el coronavirus, está exhausta. Literalmente, solo quiere acostarse con un libro, o sentarse y mirar la televisión, en lugar de mantener el impulso trabajando duro”.

Es decir, que no se trata de renunciar al trabajo para siempre e irnos a vivir a una isla en modo año sabático, que también podría ser, el asunto tiene que ver más con esa necesidad de dedicarnos tiempo a nosotrxs y a nuestros hobbies. La pandemia nos permitió parar, relacionarnos con mayor afectividad, ver qué era realmente importante… y, eso, parece que es algo que va a quedarse, al menos por un tiempo. Para muchxs, el trabajo ya no es más que un elemento secundario de todo ese engranaje. 

Fuera normas

Para Jeff, abandonar su trabajo es una especie de “protesta silenciosa contra las reglas actuales”, en medio de un contexto en el que hace solo unos años, en 2019, el fundador de la plataforma tecnológica Alibaba, Jack Ma, fue criticado por respaldar el trabajo de 9:00 a 21:00, hasta el punto en que el mismo Ministerio del Trabajo de China dictaminó esta jornada laboral como una práctica ilegal (y menos mal).

El boom del tan ping ha sido tal que hasta el mismo presidente Xi Jiping se ha visto obligado a declarar algo al respecto. Bastante preocupado por el tema asegura que: “Es necesario evitar la solidificación de los estratos sociales, suavizar los canales de flujo ascendente y crear oportunidades para que más personas se enriquezcan”, manifestó en a través de artículo publicado en el periódico del Comité Central del Partido Comunista. Y añade, temeroso de que aumente esta tendencia: “hay que formar un entorno de desarrollo donde todos participen y evitar la ‘involución’ y el ‘aislamiento'”.

¿La base? Tener tiempo para ti

Pero realmente nadie debería preocuparse. El tan ping no implica dejar tu curro, mudarte a Hawái y no hacer nada de nada, los tiros van por otro lado. Lo que pone de manifiesto, tanto este movimiento como el de Estados Unidos, es la idea de tener el tiempo suficiente para trabajar mientras disfrutamos de la vida, sin que lo primero anule a lo segundo.

Nadie quiere vivir ya pegadx a un ordenador de oficina, por mucho que te dé dinero. Tampoco Jeff, que ya consiguió otro empleo en el que gana la mitad, pero es más feliz:

“Podré seguir haciendo todos mis pasatiempos que descubrí durante ese tiempo en el que estuve ‘acostado’, como esquiar y escalar rocas. Tengo espacios para hacer lo que me gusta, estoy muy satisfecho”, sentenció a la BBC. Como ves, dejar un curro que te hace infeliz y te genera ansiedad, a veces, puede salvarte la vida.