Cómo superar el miedo a que todo el mundo te critique

El hecho de que las personas que tenemos a nuestro alrededor nos den su opinión y nos hagan ver su punto de vista nos enriquece. De hecho muchas veces mi trabajo como psicóloga es precisamente ofrecer otras perspectivas de la realidad a la persona con la que estoy trabajando para salir del efecto bucle en el que todos nos metemos alguna vez y del que cuesta salir: “Las cosas son de esta manera o yo soy así, y no hay otra explicación posible”. Sin embargo, también hay ocasiones en las que los comentarios de nuestro entorno no nos ayudan, ya sea porque son críticas destructivas o porque no sabemos interpretarlas y aprovecharlas a nuestro favor.

Lo que hace daño no es la crítica del otro, sino lo que nosotros nos decimos a raíz de esas palabras. Si alguien viene y me dice que estoy gordo/a, que soy hortera, que no soy muy listo o no tengo el suficiente talento, yo puedo elegir hasta qué punto dejar que me afecte y hasta qué punto creo que es cierto. Muchas veces se produce lo que se llama la profecía autocumplida: si yo me creo tus palabras y las hago “mías” de alguna manera eso que has dicho acabará siendo una realidad. Cuántas historias no hay de personas a las que se les ha dicho que no iban a llegar a nada en la vida, no se lo han creído y han podido realizarse en aquello que deseaban. Y al contrario, personas que se lo han creído y han dejado de intentarlo dejando que sea verdad para ellos eso de que no iban a poder.

Por otra parte, hay que tener muy en cuenta que lo que lo que una persona opina de ti, tiene más que ver con ella misma, que contigo. Cuando veo a alguien que es muy cruel en su forma de opinar, que va a hacer daño, me debería decir: “Pobre, lo que debe estar viviendo por dentro esta persona”. Si eso es lo que transmite hacia fuera, quiere decir que también es la forma en la que se habla a sí misma. De hecho, cuando estás ante una persona déspota y cruel, no debes dejarte engañar aunque parezca que es muy segura y que crea que es más que los demás porque ha conseguido un buen trabajo, es atractiva, tiene mucho dinero... o lo que sea que necesite decirse para sentirse superior a los demás. Ese es simplemente un mecanismo de compensación y, si necesitas compensar, es que algo falla. Si necesitas sentirte superior a alguien, es porque hay momentos en los que te sientes una mierda y es la única forma que has encontrado de sobrevivir a ese sensación tan dolorosa.

Una vez entendido el mecanismo de las críticas tienes que aprender a darles una importancia relativa y no dejar que te bloqueen. Cuando alguien te dice algo que doloroso debes pararte un momento y elegir qué quieres hacer con esas palabras. No actuar desde el modo automático, ponerte a la defensiva y decir que es mentira, pero tampoco creértelas como si fuera una verdad absoluta. Tenemos la capacidad de elegir y, aunque darnos cuenta de ellos puede llevar un poco de práctica y entrenamiento, cuando se consigue es muy liberador.

"Juzgar a una persona NO define esa persona, te define a TI"... Aprendí hace muchos años que en sociedades pequeñas como la nuestra el #chisme y las #críticas son un deporte del que todos participamos de alguna manera u otra, pero también aprendí que ese deporte hace mucho daño, al que lo practica y del que se habla. Repetir lo que no nos consta es de IGNORANTES, pues solo la gente inteligente se propone averiguar antes de repetir, es como estudiar, investigas antes de hablar de un tema, si repites cometes el grave error de sumarte a la opinión de OTROS y también de decir algo que puede provocar daños y es mentira. El chisme corroe por dentro, se come tu corazón poquito a poquito y cuando vienes a percatarte estás vacío y eres solo un repetidor de lo malo y lo que NO te consta. Llena tu vida de cosas saludables.

Una publicación compartida de Larimar Fiallo (@larimarfiallo) el

Como te habrás imaginado todo pasa por aumentar la tan nombrada autoestima, es decir, la forma en la que te hablas a ti mismo. Muchas veces nos preocupamos por cómo les hablamos a los demás para no herirles, pero no nos damos cuenta que ese cuidado y respeto es mucho más importante tenerlo cuando nos hablamos a nosotros. Debemos aceptar que nos vamos a equivocar, que diremos cosas que no tocan, que haremos cosas que harán daño a los demás sin darnos cuenta y que estos nos lo harán saber de alguna manera.

Lo aconsejable sería que nos lo dijeran directamente de una forma respetuosa para poder solucionar ese malentendido, pero todos sabemos que esto no siempre sucede y en su lugar se generan largos silencios, distanciamientos o conversaciones llenas de ira y reproches. Debemos aceptar que tenemos mentes que necesitan opinar, comparar, juzgar constantemente. Este parloteo mental lo podemos reducir de forma considerable a través de la práctica del deporte o la meditación, pero no es fácil eliminarlo por completo. Lo que debemos intentar es no seguir siendo aquella persona que necesita soltar pestes sobre los demás por culpa de nuestras propias miserias ni dejar que las miserias de los demás se interpongan en nuestro camino.