A veces el silencio es lo único que puede salvarte de todo eso que retumba en tu cabeza

El silencio es lo único que siendo siempre igual es capaz de transmitir infinidad de emociones. Los hay tensos, incómodos, que asustan... pero también los hay bonitos, tranquilizadores y los hay que dicen mucho más que las palabras. Sin embargo, nos educan pensando que el silencio es algo malo, nos hemos acostumbrado a necesitar continuamente información de lo que sucede a nuestro alrededor. Pero no te dejes convencer, al silencio hay que escucharlo atentamente porque te da la opinión más importante de todas: la tuya.

La falta de palabras, de cualquier sonido, está infravalorada e incluso, en cierto modo le tenemos miedo. El no oír nos aturde, nos asusta, cuando estamos en completo silencio nos sentimos raros, como perdidos. Cuántas veces te has tumbado en la cama, o donde sea, y te has parado a disfrutar de la quietud. En cuántas ocasiones has estado con alguien sin hablar, sin buscar cualquier tema para volver a interactuar. Seguramente muy pocas, solemos pensar que si no nos comunicamos pensamos que algo falla.

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Sin embargo, a la vez hay pocas cosas más incómodas que alguien forzando una conversación simplemente para no estar callado. No podemos pretender estar continuamente hablando y escuchando y que cada cosa que digamos sea importante, porque no le damos a nuestro cerebro el rato para poner en orden todas las ideas. Ya en el siglo XIX Florence Nightingale, enfermera y activista británica, escribió que "el ruido innecesario es la más cruel ausencia de atención que se puede infringir tanto a enfermos como a gente sana". Esto era en antes de 1900, de las fábricas, los coches y las televisiones. Y ya ves ahora como estamos, estresados perdidos.

En este sentido, un estudio publicado en el diario Heart reveló que dos minutos de silencio resultaban más relajantes que cualquier música o sonido que puedas escuchar. Solo dos minutos en completo silencio de vez en cuando y tus niveles de estrés descenderán notablemente. Y, además, en esos 120 segundos puedes aprovechar para pensar y ordenar todo lo que tengas en la cabeza.

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Alguna vez habrás oído o leído el término 'ruido informativo', un concepto que cuenta cómo los medios de comunicación nos dan tantas cosas para procesar que nos cuesta mucho discernir lo que es importante de lo que no. A nuestra mente le pasa lo mismo desde un punto de vista personal: tanto ruido, tantas conversaciones nos impiden centrarnos en nuestros propios pensamientos. Por ello de vez en cuando es importante dedicar unos minutos a estar únicamente contigo mismo.

Otro estudio de 2013, yendo un poco más lejos, demostró que el silencio regenera las células del cerebro. Dos horas al día sin escuchar absolutamente nada más que tus pensamientos ayuda a desarrollar nuevas células en el hipocampo, región que se encarga del aprendizaje, las emociones y la memoria.

A veces la distancia es sanadora, de la gente, del trabajo, del mundo. En silencio te conocerás mejor a ti mismo y aprenderás a apreciar todo eso que no puedes ver ni oír a simple vista, encontrar la respuesta a preguntas que ni siquiera sabías que te rondaban. En el silencio hay siempre mucho oír.