La Siesta, Ese Invento Español Que Según Un Estudio Nos Hará Rendir Más Y Mejor

Por fin una excepción a esa maldita regla de que todo lo que nos da placer engorda, es poco sano o es delito. De momento nadie ha encontrado una solución mágica para hincharse a chocolate y mantener una figura esbelta, pero por lo menos tenemos la buena noticia, comprobada por la ciencia, de que echarse la siesta cada día es muy positivo para rendir mejor en el trabajo.

La psicóloga de la Universidad de California Sara Mednick explica varias buenas razones para dormir la siesta cada día en su libro Take a nap, change your life. De acuerdo con sus investigaciones de laboratorio, la siesta nos ayuda a estar más sanos, aumentar el bienestar e incluso ser más productivos. Mednick no es la única que habla de los beneficios de la siesta, sino que desde la Harvard Medical School también recomiendan la siesta, por sus grandes beneficios para el aprendizaje, la memoria y la salud en general.

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No tendrás el éxito profesional soñado por dormir dos o tres horas después de una pesada comida. Lo que recomiendan los expertos es dormir una siesta de entre 10 y 20 minutos para reponerse. Por eso muchas empresas ya se han modernizado en este sentido, y tienen espacios destinados a que sus empleados descansen. Google, por ejemplo, tiene espacios con unos artilugios modernos llamados energypod, que son como cápsulas ergonómicas y bien aisladas, donde se puede dormir y desconectar un rato.

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¿Por qué la siesta mejora tu productividad?

1. Te ayuda a mejorar la concentración

Como explica Sara Mednick en su libro, después de una pequeña siesta mejoramos el sentido de alerta, así que podemos poner mucha más atención en nuestro trabajo durante la tarde, en esas horas en que muchas veces la productividad cae en picado.


2. Si haces la siesta, tendrás menos estrés

Está comprobado que los músculos de nuestro cuerpo se relajan cuando estamos dormidos, y eso nos ayuda a reducir posibles dolores de cabeza, cuello o espalda al final del día. Además, cuando nos estresamos aceleramos la respiración y las pulsaciones del corazón, y nos agotamos mentalmente. Con una pequeña siesta podemos conseguir recuperar los ritmos sanos del cuerpo, que nos ayuden a retomar la tarde con más tranquilidad y equilibrio emocional.


3. Tu memoria y capacidad de aprendizaje mejoran con la siesta

Tanto si estudias como si trabajas, un poco de siesta todos los días después de comer puede hacer que memorices mejor, estés más ágil e incluso tengas una mente mucho más creativa. La clave está en que procesamos mucho mejor la información y tenemos la mente mucho más despejada si hemos dormido un poco.


Así que a partir de ahora, cuando te apetezca una cabezadita después de comer, ¡piensa en el favor que le estás haciendo a tu jefe!

Crédito de la Imagen: Wesleyan.edu