Sentir Que Estás A Punto De Explotar No Es Tan Grave Para Ti (Más Bien Al Contrario)

El estrés puede ser como una serpiente que te devora, poco a poco. Un trabajo apasionante se puede volver una pesadilla y afectar al resto de aspectos de tu vida; incluso una cita romántica puede salir desastrosa por culpa de eso. Y aunque sea consecuencia de nuestro estilo de vida y, a la vez, causa de muchas de nuestras enfermedades, lo curioso es que, en realidad, el estrés no es algo malo en sí mismo.

De hecho, es un mecanismo del cuerpo para adaptarnos mejor. Nuestros antepasados más primitivos pudieron librarse de los ataques animales gracias a esta sensación. Hoy en día no nos persiguen leones, pero tenemos estrés por el jefe, la hipoteca, las fiestas de Navidad, los exámenes, el tráfico de las mañanas... Situaciones cotidianas que en teoría no nos ponen en peligro grave, pero algo dentro de nosotros se desata con fuerza y parece que nos desborda.Resultado de imagen de stress gif

Tal como nos ha explicado Francesc Parada, experto en gestión del estrés y coach en ESADE, "el estrés al que estamos sometidos en nuestra vida diaria no es un estrés absoluto que implique la supervivencia física, sino un estrés relativo, provocado por nuestros propias emociones y pensamientos". Es decir, que no es que tengamos peligros reales, pero nuestra mente los percibe así. Sin darnos cuenta, asociamos lo que vivimos en el presente con recuerdos del pasado o pensamientos negativos sobre ese tema. La psicóloga clínica Kelly McGonigal va un paso más allá, pues, según ella, es el mismo concepto negativo que tenemos del estrés lo que nos estresa.

McGonigal dice que hemos enfocado este tema de una manera equivocada durante los últimos años. En cierta medida, todo podría resumirse en que lo que nos estresa es pensar que el estrés es malo para nuestra salud y peligroso, y no tanto que lo sea.

Por tanto, si cambias tu forma de ver el estrés, también cambia la reacción de tu cuerpo ante el propio estrés. Igual que puedes comenzar a ver tu infancia de una manera más positiva, o tomarte el trabajo con una mejor actitud, cambiar tu perspectiva acerca del propio estrés mejorará tu salud.

Esta forma de entender la sensación de estrés es la misma que describe el bioquímico y neurocientífico Joe Dispenza en su libro El placebo eres tú. Dispenza habla de un concepto contrario al placebo, el "efecto nocebo" que, igual que puedes sentirte mejor si piensas que una pastilla te cura aunque no sea así, asegura que puedes sentirte peor por algo que no te hace daño, solo por pensar que es malo para ti.

De hecho, el estrés tiene muchas ventajas en sí mismo, si no lo tenemos todo el tiempo, ni demasiado tiempo seguido. Sobre todo puede ser muy positivo si no nos domina y aprendemos a utilizarlo como herramienta. De hecho, muchas personas estudian o trabajan mejor con la presión que supone tener un plazo de entrega. 

Como ves, el estrés puede ser positivo o negativo. Como nos dice Francesc, "el problema es que el tema se ha polarizado". La ley de Yerkes-Dodson explica justamente la importancia del punto de rendimiento óptimo respecto a este sentimiento. Como muestra la imagen anterior, demasiado poco estrés es igual a bajo rendimiento, y excesivo estrés también. Si consigues tomar el control sobre tu estrés, puedes regular el nivel preciso para que te ayude a rendir sin que te supere y mantenerte activo y productivo.

No siempre es tan fácil como parece cambiar la actitud solo con pensarlo. A veces nuestras emociones nos dominan totalmente, y nos bloqueamos. Como explica Francesc Parada, muchas veces "si no eliminamos el estrés emocional inconsciente, el esfuerzo para superar según qué situaciones puede ser titánico y absolutamente desgastante o fustrante". Así que no juegues con los límites.

Moraleja: la próxima vez que te estreses, acuérdate de esto; tu mente tiene más poder del que crees para cambiar cómo te sientes. Incluso puedes llegar a convertir tu estado de tensión en una fuente de alto rendimiento.