Señales que indican si eres una persona hiperactiva o solo jodidamente pesada

Si estás intranquilo a todas horas. Si te cuesta relajarte. Si sientes la necesidad constante de saltar de una tarea a otra, de un proyecto a otro, aunque casi siempre sin acabarlos. Si te desmotivas con facilidad. Si te resulta costoso permanecer demasiado tiempo en un mismo lugar. O permanecer quieto sin realizar algún gesto compulsivo. Si hablas mucho e interrumpes a los demás, no por mala educación sino por impulsividad. Si te aburres con frecuencia. Si te cuesta prestar atención. O quedarte con los detalles. O concentrarte. Quizá, si te reconoces en muchos de estos síntomas, sufras el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

La psicóloga cognitivo-conductual de Siquia, Dolors Mas, acude al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales para situar la prevalencia del TDAH en la población adulta en torno al 2,5%. Sin embargo, reconoce, "la cifra podría ser mucho mayor teniendo en cuenta que parte de quienes padecen el trastorno jamás son diagnosticados debido, en buena medida, a la trivialización que lo rodea". Así, despistado o nervioso son las dos principales etiquetas con las que centro escolares y núcleos familiares restan importancia a una condición que, según la experta, "puede tener consecuencias nefastas". Pero, ¿qué lo ocasiona?

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"El origen del TDAH es neurobiológico. Radica en una alteración evolutiva que afecta a la maduración de las funciones mentales. Se caracteriza por la presencia de tres síntomas nucleares: déficit de atención, impulsividad e hiperactividad motora y/o vocal. Según la proporción de estos síntomas encontramos un subtipo predominantemente desatento, otro subtipo predominantemente hiperactivo-impulsivo y un último subtipo que combina ambos síntomas", cuenta la especialista. Todos ellos, eso sí, crónicos. La base del trastorno es irreversible. Y las repercusiones, si no se recibe ayuda médica a tiempo, muy importantes.

Los adultos con hiperactividad tienen, entre otras cosas, un riesgo hasta dos veces mayor de sufrir accidentes de tráfico y problemas con la policía como consecuencia de la tendencia a la desatención y a la impulsividad. "También están menos satisfechos con sus relaciones personales, tienen más probabilidades que el resto de caer en el abuso de drogas, de ser etiquetados como antisociales y de experimentar síntomas psicológicos como las quejas somáticas, las quejas fóbicas, los problemas interpersonales, la depresión o la ansiedad, un trastorno que suele darse en comorbilidad con la hiperactividad", añade la psicóloga.

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No obstante, y a pesar de su curso crónico, es posible mitigar o eliminar las consecuencias negativas que produce el trastorno. "Son muchos los adultos que lo padecen y han aprendido a controlar los síntomas para que no constituyan un impedimento importante en sus vidas. Sin embargo, otros no han logrado desarrollar algunas de las facetas básicas de la persona, sufriendo trastornos de personalidad, alteraciones emocionales graves, problemas afectivos o problemas laborales", explica Mas. Esta es la razón, continúa, de que sea tan significativa la intervención terapéutica en edades tempranas.

"Con un diagnóstico y un tratamiento psicoeducativo adecuado, además de tratamiento farmacológico en los casos más graves, 2 de cada 3 niños logrará llevar una vida normal. Es muy importante enseñarles técnicas que les permitan cambiar esos hábitos que están alimentado el trastorno, además de ayudarles en la gestión del tiempo, en el control de la impulsividad y en el enfoque de la atención", aclaran desde El Prado Psicólogos. De hecho, según ellos, entorno personal juega un papel esencial: "Es fundamental que la pareja sepa lidiar asertivamente con las situaciones generadas a raíz del TDAH. Requiere comprensión y empatía".

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A nivel profesional, las personas que sufren el TDAH suelen encontrar mayores dificultades para acceder al mercado laboral, generalmente por falta de formación debido al mayor riesgo de fracaso escolar que lleva asociado el propio trastorno. "Sin embargo, este tipo de personas tiene una enorme capacidad de trabajo cuando se encuentran motivadas y su capacidad de respuesta es muy rápida. Por lo general, suelen ser personas extrovertidas y creativas, por lo que la clave radica en que logren acceder al puesto de trabajo adecuado", añaden.

No obstante,  Dolors Mas matiza que si bien cualquiera de los síntomas mencionados podría ser indicativo de un TDAH también podría tratarse de otros trastornos comórbidos: "Puede confundirse en muchas ocasiones, especialmente con la manía, ya que comparte la distraibilidad, la impulsividad, la hiperactividad y la labilidad emocional, además de un perfil de agitación, dificultad para acabar las tareas y elevada energía. También, aunque con menor frecuencia, con el trastorno bipolar. E incluso pueden darse casos de conductas hiperactiva no asociadas a ningún trastorno". Por todo ello, antes de aceptar la etiqueta del pesado/a del grupo de amigos lo suyo sería acudir siempre a un profesional en busca de un diagnóstico certero.